El Capitán América regresa a la pantalla grande con El soldado de invierno, un suspenso paranoico en la tradición de los grandes filmes políticos de los años 1970, con miras a “deconstruir la esencia” del histórico equipo de superhéroes de Marvel.
Esta es la segunda parte de la película sobre el héroe Capitán América que realiza Marvel. La primera se estrenó en 2011. Robert Redford encarna a un funcionario corrupto y Sebastian Stan es el villano de turno
Capitán América, un héroe solitario y melancólico
La segunda película de las aventuras de Steve Rogers, que se estrena mañana en las salas mendocinas, fue confiada a los hermanos Russo, que cambiaron de registro después de una década dedicados a hacer comedias de televisión.
No hay nada inherentemente cómico en Capitán América: el soldado de invierno. El filme arranca con Steve Rogers, alias Capitán América, instalado en Washington, donde se acostumbra como puede al mundo moderno en el que reapareció brutalmente en pleno siglo XXI tras estar sumido en un sueño profundo tras la Segunda Guerra Mundial.
“La película deconstruye lo que hace a la esencia misma de este personaje, lo que lo convierte en un héroe”, contó Joe Russo,
“Lo que nos interesaba era la trágica historia de un hombre que se queda dormido en los años 1940 y se despierta 70 años más tarde. Todas las cosas y todas las personas que conocía han desaparecido, todo ha cambiado. Realmente hay patetismo y tragedia en eso”, agregó.
Solitario y melancólico, el Capitán América, interpretado por el escultural Chris Evans, se ve involucrado en una conspiración global en la que están metidas las propias autoridades, una realidad preocupante para alguien como él, acostumbrado a ver el mundo en blanco y negro e incómodo en la zona “gris”.
Entre sus aliados estarán dos superhéroes del grupo de la película Los vengadores: la Viuda Negra, encarnada por Scarlett Johansson, y Falcon, interpretado por Anthony Mackie.
“Este es un personaje fiel a sus principios y por eso es universal. Y estos principios son simples: ‘Haré el bien y la justicia antes de mi propio bienestar’. Es un personaje desinteresado”, explicó Russo.
Pero en los años 1940, que fueron el telón de fondo de la primera entrega de Capitán América: el primer vengador (2011), cuando “todo el mundo estaba en contra de los nazis, el mal era fácil de identificar. Es menos claro para él en el mundo moderno, porque no está tan seguro de que sus principios sigan siendo válidos. No sabe quiénes son los buenos y quiénes los malos”, explicó la mitad de la dupla directorial.
Más aún cuando descubre que su principal adversario, el implacable “soldado de invierno”, interpretado por Sebastian Stan, no es otro que su mejor amigo, un “fantasma” que regresa, como él, de los ’40.
Para contar su historia, los realizadores se inspiraron en los grandes clásicos políticos de la década de 1970, como Todos los hombres del presidente y Los tres días del Cóndor, ambos protagonizados porRobert Redford, quien interpreta en esta secuela a un alto funcionario de defensa nacional con motivaciones cuestionables.
La referencia a los años 70 “nos parecía pertinente porque la situación política mundial es ahora extremadamente compleja”, y la imagen de Estados Unidos parece a menudo borrosa, señaló Anthony Russo, el otro director de la cinta.
“Eso va muy bien para el Capitán América, que no simboliza tanto a Estados Unidos sino a los valores fundamentales que caracterizan a los estadounidenses. Y si le damos la espalda a nuestra naturaleza, a los que se supone que debemos representar como nación en el mundo, ¿quién mejor que el Capitán América para tomar las riendas?”, afirmó Anthony.
Chris Evans, quien saltó a la fama gracias al escudo indestructible del Capitán América, dijo estar muy satisfecho con el papel. “Si yo hubiera dicho no a estas películas, habría sido el mayor error de mi vida”, dijo en una conferencia de prensa en Beverly Hills.
“Sería una pesadilla estar obligado por contrato a hacer películas de las que no está orgulloso. Pero todo lo que Marvel toca se convierte en oro. Y cada vez que te embarcas en algo con ellos, sabes que harás algo de calidad. Es gratificante en todos los niveles”, concluyó el actor.
Scarlett, una mujer de oscuro pasado
La estadounidense Scarlett Johansson muestra en la nueva entrega de Capitán América el lado más humano del maligno personaje de la Viuda Negra, explicó la actriz en la presentación de la película en Londres.
En la última aventura de Marvel, Capitán América: soldado de invierno, que llega mañana a Mendoza, Johansson interpreta por tercera vez a la superhéroe Natasha Romanoff, alias la Viuda Negra, que ya aparecía en la segunda entrega de Iron Man (2010) y en Los vengadores (2012).
El personaje, descrito por Johansson como una mujer “de oscuro pasado que ha tenido que deshumanizarse para ser capaz de ver las cosas que ha visto”, acompaña en esta cinta en 3D al Capitán América, “un buen hombre, moral y con valores”, según señaló su intérprete, el también estadounidense Chris Evans.
En esta “ambiciosa película” –según sus directores, los hermanos Anthony y Joe Russo–, el personaje de la Viuda Negra, una de las mejores espías y asesinas del mundo, se une a la lucha contra una desproporcionada conspiración dentro de la agencia de espionaje y antiterrorismo S.H.I.E.L.D. Natasha Romanoff “utiliza su tamaño para moverse contra sus oponentes. Es muy rápida”, declaró Johansson,y añadió que el personaje “quizás experimenta algún trauma, muestra sentimientos”.
Johansson aseguró que la simpatía hacia los personajes que interpreta es muy importante, “incluso si es una villana, siempre tienen que resultarte atractivos”, y añadió que “el inesperado giro de humildad”de la Viuda Negra le ha permitido identificarse más con el personaje.



