Canta con Julieta Venegas

Por UNO

Por Gisela Emma [email protected]

Contradictoria, ridícula, irónica e irreverente: así se define Sol Pereyra en su propio blog, y son sólo cuatro de los cientos de adjetivos que podrían ilustrar a esta desfachatada multiinstrumentista y actriz.

Mitad cordobesa y mitad mendocina, Sol, una de las fundadoras de la festiva banda Los Cocineros, acaba de lanzar al mundo Comunmixta, su segundo disco solista, un posmoderno brebaje de estilos y sonidos que sintoniza conceptualmente con esa mirada caricaturesca que se ha convertido en una de sus marcas registradas.

Si arrancamos por el título y viajamos hasta la última de sus doce canciones, será tal vez posible dibujar un mapa concreto de la calidez, soltura y entendimiento de su ser y su música, que Sol ilumina aún más en esta entrevista.

–Muchos aún no saben que sos mendocina, contanos un poco cómo se desarrolló tu vida…–Soy hija de una cordobesa y un mendocino. Nací en Mendoza y a los 10 años empecé con el teatro y la música allí. Ernesto Suárez fue mi primer maestro y la persona que me marcó con el uso del humor, que luego fui profundizando en mi trabajo ya viviendo en Córdoba. El humor es uno de los sellos más importantes en lo que hago: reírse de lo que duele, de uno mismo para poder elaborar y seguir adelante. A los 12 me instalé en Córdoba con el resto de mi familia y fue en mi adolescencia cuando me empecé a involucrar de lleno con el teatro, la música, la militancia y el compromiso social. Córdoba se transformó en mi casa, cursé la Licenciatura en Arte Dramático en la UNCuyo, formé el grupo de teatro independiente La Negra, junto con Angellini, Centeno y Álvarez. En 2008 hice mi siguiente traslado, pero esta vez más lejos, a México DF, donde integré la banda de Julieta Venegas, de Silvano Zetina y desarrollé mi proyecto solista.

–¿Cómo nace la banda cordobesa Los Cocineros?–A partir de una inquietud teatral. Con Mara (Santucho, vocalista de la agrupación) queríamos armar un proyecto teatral juntas y como para empezar a soltarnos decidimos trabajar con la música. Sin darnos cuenta, en un momento estábamos de lleno en eso y el teatro había quedado en otro sitio, como en un segundo plano. Pese a esto, Los Cocineros, sobre todo en la primera época, tenía una teatralidad muy fuerte.

–¿Cómo se gesta la relación con Julieta Venegas?–Un día, no sé cómo, desde México, Julieta llega a verme en unos videos de YouTube con Los Cocineros, así que decidió llamarme para que me sumara a ese tren. Lo primero que me propuso fue integrar su banda para la grabación de su unplugged de MTV. No nos conocíamos de antes, pero gracias a este mundo globalizado suceden ese tipo de cosas.

–¿Seguís tocando con ella?–Sigo tocando con ella, toco varios instrumentos y hago coros.

–Además de desarrollarte como multiinstrumentista y cantante, estudiaste Arte Dramático y ese espíritu perduró en Los Cocineros. ¿Hoy seguís dándole uso a esta herramienta?–El teatro es algo que llevo adentro, incorporado, hay algo que me pasa cuando me subo a un escenario que siento que me transforma. Si bien en lo musical me gusta manejar una cosa más espontánea, siento que hay cosas que me resultan naturales, ciertos juegos con el humor, con el público, con la puesta, son todas cosas que creo que vienen por el lado del teatro.

–¿En qué momento decidiste lanzarte como solista?–En 2007 ya venía juntando ganas y canciones que no entraban en el proyecto de Cocineros y empecé a sentir que necesitaba otro espacio donde encauzarlo. Al irme con Julieta y dejar mi banda sentí que era el momento justo, yo necesitaba y necesito siempre un cable a tierra y eso me lo dan mis proyectos.

–¿Tenés algún referente a nivel musical?–Referentes musicales tengo muchísimos, me gustan la música clásica, el rock, el pop y el folclore latinoamericano. Tengo incorporado desde (Erik) Satie a Violeta Parra con The Clash tocando en el patio mientras Bowie hace el asado.

–¿Cuáles son tus búsquedas como letrista? ¿Qué suele conmoverte al punto de no poder hacer otra cosa que sentarte a escribir sobre eso?–Me conmueve todo: la calle, la gente, lo chiquito que pasa en lo cotidiano. Siempre que salgo a la calle siento que mis ojos van filmando escenas de una película que alguna vez me gustaría rodar en serio; por el momento eso que me moviliza lo hago canción.

–¿Qué diferencias, musicales y temáticas, hay entre Bla bla bla y Comunmixta?–Bla bla bla es un disco más suave, más íntimo quizá. La temática ronda el amor y el desamor en su mayoría. En lo musical hay más programación mezclada con guitarras, vientos y algunos violines. Quizá sea más melancólico. Comunmixta es más desfachatado, más extrovertido, lo que me pasa sale gritado y para bailar tanto en la música como en las letras. Aparte de que aquí trabajé con muchos más músicos y también mantuvimos la programación.

–¿Pensás venir a presentar tu último material a la provincia que te vio nacer?–Me gustaría mucho, estoy segura de que iré pronto. Mientras más se hace esperar, más ganas se juntan, eso está bueno, o es simplemente un consuelo barato.

–¿Qué proyectos te ocupan actualmente?–Mi proyecto solista y mi participación en las bandas de Julieta Venegas y de Silvano Zetina.

–¿Hoy estás radicada en México?–Actualmente sí, y eso es básicamente lo que hace más difícil darse una vuelta por Mendoza en un fin de semana, pero eso se acerca, lo presiento.

 

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