El actor Germán de Silva, famoso por encarnar al jardinero de Relatos salvajes, está participando en la filmación dirigida por Santiago Esteves.

Avanza el rodaje de la miniserie policial La educación del Rey

Por UNO

Por Selva Florencia Manzur - [email protected]“Me encanta Mendoza, pero nunca más vuelvo para esta época”, dice entre risas el actor porteño Germán de Silva mientras sus compañeros de elenco de La educación del Rey almuerzan en un breve corte durante el día 19 de rodaje. En el interior de una vieja casa de Guaymallén, actores locales, parte del equipo de producción y el director, Santiago Esteves, se amontonan para sentir menos el frío mientras comen y rezan para que la esperada primavera se lleve de una vez por todas las bajas temperaturas y el cielo nublado.

De Silva estará filmando en la provincia hasta el 25 de octubre y aunque asegura que ha venido más de una vez para rodar y a visitar a la “Tierra del buen sol y del buen vino” nunca sufrió tanto por sus alergias. “Me pican los ojos y la pelusa me tiene loco”, confiesa el intérprete en diálogo con Escenario.

Esta producción tendrá ocho capítulos y se verá el año que viene por El Siete de Mendoza. 

En la miniserie policial en la que está participando él encarna a Carlos Vargas, un guardia de seguridad jubilado que un día ve su vida interrumpida por Reynaldo, un joven que, escapando de su primer robo, cae en el jardín de su casa y destruye su vivero. Este ladronzuelo buscará asilo en la casa de Vargas, pero también tendrá que compensarlo por la destrucción de su vivero, dando lugar a una historia de maduración.

–¿Qué le interesó de esta serie?

–Me gustó el encuentro entre los dos protagonistas: Vargas y Reynaldo. Vargas es un tipo que entregó su vida a su trabajo como guardia de seguridad y se acaba de jubilar. Tiene muy mala relación con su hijo –interpretado por Manuel García Migani– porque no le salió como él quería, guardia de seguridad, pero este chico a quien conoce accidentadamente lo revive. Con él puede generar un vínculo, justo en un momento en el que él atraviesa una etapa de depresión por haber dejado de trabajar. 

–Este año se estrenaron varias películas en las que actuó, ¿está abocado sólo a lo audiovisual en esta etapa de su carrera?

–El teatro es mi pasión, laburé toda la vida en teatro, pero lo abandoné hace cuatro años, cuando dejé la Ciudad de Buenos Aires y me fui a vivir más cerca del campo. Ya estoy medio veterano y tengo ganas de meter más las manos en la tierra. Estoy aprovechando esta etapa de trabajar en series y películas porque uno puede aspirar a vivir de esto. Con el teatro no se puede, siempre tuve un trabajo paralelo. En 30 años nunca viví del teatro independiente.

–“Las acacias”, estrenada en 2011, fue la película que lo puso en el radar de directores y el público de cine independiente. ¿Fue allí que su carrera en cine y televisión despegó?

–Y… sí. Fue el primer protagónico que hice y fue una película que resonó mucho. Tuvo muchos premios, ganó la Cámara de Oro en Cannes, aunque el público no le dio ni bola. Participar en algo que tiene esa repercusión te pone como en una especie de vidriera.

–Sin embargo, interpretar al jardinero en “Relatos salvajes” lo convirtió en una cara conocida por casi todos…

–Al haber estado en una película que la vieron millones de personas, es evidente que me van a parar en la calle. A veces me dicen José. Hace poco, bajaba del colectivo y una señora me paró y me gritó José. Yo me di vuelta pensando que le hablaba a otro, pero era por ese personaje. 

–¿Avizoraba durante el rodaje el increíble éxito que sería “Relatos salvajes”?

–No tuve ninguna duda. Ya leyendo el guión pensé: “¡Esto es una bomba!”. Estaba tan bien escrito. Es  más, el día que nos juntamos todos los actores a leer el guión, Szifron dijo que ese era el texto definitivo y exactamente lo que el actor tenía que decir porque él había estado mucho tiempo perfeccionándolo. Estaba muy bien hecho, sin duda. No me imaginé que llegaría al Oscar, pero sí supe que sería vista masivamente.

–¿Tiene más proyectos a la vista?

–Sí. Estoy con una buena racha (risas). Para que te imaginés, terminé un rodaje en Buenos Aires a la madrugada y ya tenía la valija lista para salir derecho a Aeroparque y venirme para acá. Me vuelvo a mi casa el 25 próximo, justo para votar, y a la semana empiezo otra filmación con un director que se llama Federico Sosa.