La panelista de Un mundo perfecto habla de su presente y de cómo fue su irrupción en la televisión argentina; de una noche caliente con Robbie Williams hasta llegar a ser tan popular y enfrentarse a un ministro.

Amalia Granata: “No soy una huequita, yo me gané un lugar”

Por UNO

Frontal, desprejuiciada, sexy. Amalia Granata saltó a la popularidad gracias a una noche calientecon Robbie Williams. Después siguió con el envión gracias a Gran hermano famosos y más tarde por

ser la mujer, y ahora ex, de Cristian Fabbiani. Pero esta rosarina de pura cepa, madre de Uma –una

beba de 2 años que grita de alegría cuando sale mami por la tele–, hoy da batalla en el mundo del

espectáculo desde

Un mundo perfecto, en

América, junto con Roberto Pettinato. Además será una de las figuras de ShowMatch.

Aquí, la entrevista con una de las rubias más lindas de la Argentina.

–¿Te imaginaste esta popularidad?

–No, en realidad no me esperaba esto. Pero lo estoy viviendo tranquila. Soy una mina que

siempre mantengo mi mismo eje y mi misma esencia, no me creo las cosas. Nunca me subí a un caballo.

Sé de dónde vengo, cómo soy, mantengo mis mismas amistades, no como algunas a las que les llega

esta fama y cambian, tienen asistentes. Yo ni siquiera tengo manager.

–¿De dónde viene Amalia?

–Soy de un barrio que está a unas cuadras de la estación de ómnibus.

–¿Ya de chica soñabas con este presente?

–No sé si de tan chica, se me despertó todo más de grande. No quemé etapas, viví cada momento

como lo tiene que vivir una chica. A los 7, 8 años vivía en la pileta del club, estaba con mis

amigas y jugaba allí hasta las 11, 12 de la noche. Hacía mucho deporte, gimnasia rítmica, patín,

natación. Una vida muy sana. Después en el secundario hice todo lo que hace una adolescente de la

secundaria.

–¿A qué escuelas fuiste?

–A la primaria fui a la escuela que quedaba enfrente de la casa de mi mamá, la Pedro Goyena,

y a la secundaria a la Virgen del Rosario, de Salta y Ovidio Lagos.

–¿Un colegio de monjas?

–No, no es de monjas, sí era muy católica, el rector era del Opus Dei.

–Pero si te ve el rector del Opus Dei abriendo las piernas como lo hacés en el programa de

Pettinato...

–Se muere, yo creo que sí. Además yo tenía buenas notas, no me llevaba materias ni era

quilombera ni nada. Pero en Catequesis yo demostraba que tenía otra ideología, y en cuarto año me

dijeron: "Si no te gusta, andate". Pero por mis compañeras me quedé.

–Hoy tu popularidad no depende ni de un reality show ni de tu romance con Robbie Williams (ver

aparte), menos de (tu ex marido) Cristian El Ogro Fabbiani, ¿tomaste conciencia de eso?

–Sí, pero, en el medio del espectáculo, lo que interesa es "si te pasó o no la plata el Ogro,

si te peleaste o no con Vanucci", siempre está la pregunta latente, así que me cuesta darme cuenta

de que hoy tengo un lugar y que estoy en el prime time de la televisión, y más después de lo que

pasó el mes pasado con Aníbal Fernández.

–¿Sentís que lo tuyo pegó porque decís lo que sentís "sin casete", o sea sin ningún tipo de

filtro, y es lo que le gustaría decir a mucha gente?

–Eso es lo que me manifiesta la gente a mí, muchos me dicen que tiro la pregunta que ellos

estaban pensando. Yo soy una ciudadana más, me siento en un programa que es de actualidad y me

surgen preguntas comunes. No estudié periodismo ni tengo un título en Harvard como para hacer

preguntas "súper".

–¿Sentiste un poco de miedo después de la polémica con el jefe de Gabinete de la Nación?–Y, es que él no fue solo, fue con un séquito de personas, de guardaespaldas, y se generó una

energía rara, negativa. Y en un ambiente donde siempre estamos riéndonos se generó algo tenso. Yo

en un momento me puse a discutir sin pensar que era un funcionario público. Después me cayó la

ficha de quién era y pensé: quiero llegar a mi casa, estar con mi hija. Me agarró como un "miedito".

–¿Qué esperás de "Bailando..."?

–Yo me gané un lugar en la tele y nunca pasé por los programas rogando que me llamara

Tinelli. Me gustan los desafíos. Estoy ensayando desde el 28 de marzo, tres horas por día. Más allá

del show mediático, que seguro habrá porque está la esposa de mi ex, quiero bailar y brindarle un

show digno de mirar a la gente.

–Es un momento en que no parás de trabajar.

–Y sí, los jueves estoy con Viviana Canosa en la radio (Hoy puede ser un gran día, Radio

Vale, Buenos Aires), los fines de semana viajo al interior y tengo fechas ocupadas hasta el 5 de

junio, hago desfiles y conducciones.

–Tu mundo se acerca cada vez más a lo que imaginaste...

–Igual no corro, nunca quemé etapas y no las voy a quemar ahora.

–Hay muchos que te conocen por tu costado más hot, ¿te sentís una sex symbol?

—Me da lo mismo, si tengo que jugar a ser sexy lo hago, si tengo que ponerme seria y debatir

con alguien lo hago, no tengo un prejuicio como el resto de las chicas que dicen "yo quiero cambiar

el perfil". A mí esa frase me parece ridícula, entonces qué venías haciendo hasta ahora, era una

mentira, o vas a cambiar el perfil y, ¿qué vas a hacer?

–Tu perfil es desprejuiciado...

–Mirá, si me tengo que poner en bolas en Playboy y estar supersexy y calentar a todos los

tipos de la Argentina voy y lo hago, y está espectacular. No tengo prejuicios, estoy muy segura de

lo que soy, sé que no soy una mina huequita, que no sabe hacer nada, que me ponen para mostrar el

culo, aunque también sé que lo puedo mostrar, porque tengo un culón importante y lo muestro. Pero,

ojo, que tengo dos dedos de frente y puedo decir dos o tres palabras seguidas, no como otras...

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