Al final, ¿lo primero es la familia?

Por UNO

Por Marcela Furlano

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El director Pablo Trapero eligió, para lo que el llama “su primera película de época”, una de las historias más singulares de las crónicas policiales argentinas: el caso Puccio.

A décadas de aquellos delitos, todavía son muchos los interrogantes que giran en torno a este clan que tenía como “líder” al padre, Arquímedes Puccio y dentro de sus brazos ejecutores, a dos de sus cinco hijos. Todos ellos, tras la fachada de normalidad de esta aparentemente familia normal, escondían una organización dedicada a los secuestros extorsivos, con los cuales intentaban mantener su posición social.

El filme se inicia contextualizando -convenientemente- los hechos, en la convulsionada década argentina de los ‘80, cuando la dictadura militar agonizaba y la democracia iniciaba su esperada transición. Lo hace a través de imágenes históricas (como el discurso del dictador Leopoldo Galtieri) que ayudan a entender el clima social y político que permitió que esta banda familiar gozara de años de impunidad.

La narración de la película se centra en los secuestros extorsivos de los Puccio (entre 1982-1985), con un montaje que alterna las temporalidades para adentrarse en los relatos particulares -los cuatro secuestrados- y la “funcionalidad” que los personajes tenían dentro del clan.

El peso mayor de las actuaciones recae en los personajes de Arquímides (Guillermo Francella) y Alejandro Puccio (Peter Lanzani). El primero desarrolla con una precisión asombrosa su caracterización de un hombre que, en la vida real, llevó su cinismo y falta de empatía -incluso con sus propios hijos- hasta límites insospechados, sin nunca reconocer ni uno solo de sus delitos. 

Peter Lanzani cristaliza la culpa y la contradicción del joven Puccio con ciertos altibajos, sobre todo en registros donde uno supone que debería estar más cómodo (como la escena romántica en un restaurant, con la joven que será su novia), pero crece en escenas que requieren gran compromiso dramático (como la escena con Francella mientras están detenidos). 

Es auspicioso que un director arriesgue y Trapero lo ha hecho. Ha apostado por una historia real y ha logrado mantener su originalidad creativa, por ejemplo, en el montaje paralelo de la escena de sexo de Alejandro Puccio en un auto y el sufrimiento de uno de los secuestrados; pero por sobre todo en un antológico final, de excelente factura técnica.

Para quienes recuerden perfectamente los pormenores que rodearon a este sangriento clan o para quienes tengan en este filme la primera aproximación a la historia, El clan no los defraudará. 

El clan: 4 estrellas.

Dirección: Pablo Trapero

Protagonistas: Guillermo Francella, Peter Lanzani

Género: policial

Origen: Argentina

Año: 2015

Distribuidora: Fox

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Unidos. La familia Puccio de ficción. Se destaca Guillermo Francella en la creación de su primer “villano” en el cine.
Unidos. La familia Puccio de ficción. Se destaca Guillermo Francella en la creación de su primer “villano” en el cine.
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