Selva Florencia [email protected]
Ayer fue un día triste para Mendoza y en especial para el mundo de las artes, dado que se fue uno de los exponentes escultóricos más importantes que dio la provincia: Roberto Rosas.El artista, nacido y criado en Guaymallén, falleció el jueves a primera hora, a los 77 años. Sufría de problemas de corazón.
El creador dejó un legado de obras maravillosas, tanto por su tamaño como por su imponencia y magia.Las figuras que creó, y que exhibió en más de 130 muestras realizadas en Argentina y el mundo, tenían mucho de surrealismo, y también de mágico, místico y digno del submundo; uno en el que lo oscuro, lo inquietante y la sobredimensión eran moneda corriente.Sus gigantes esculpidos en metal supieron tener alas, cargar el peso del mundo sobre sus hombros, tocar instrumentos y lucir capas dignas de guerreros intergalácticos. Pero no todas sus obras son enormes, también las hay medianas y pequeñas.En el caso de las antropomórficas, todas tienen como común denominador una bondad en los ojos que permite, a simple vista, reconocer el sentimiento que expresa la creación, ya sea sorpresa, miedo o libertad.Supo fundar su casa-taller en El Bermejo, localidad que albergó a otros grandes valores como Armando Tejada Gómez, Antonio Di Benedetto y Luis Quesada.Su atelier está abierto al público y se puede visitar entre semana, por la tarde. Ubicado en la calle Mathus Hoyos, al igual que el taller de Quesada, el espacio alberga obras de distintas etapas de su carrera.Su trabajo en el arte se expandió a lo largo de 55 años, dado que su primera muestra la realizó a principio de los años ’60.Comenzó su carrera como artista plástico, pero nunca estuvo del todo satisfecho con su desempeño. Fue un gran dibujante y en su paso por las aulas de la Universidad Nacional de Cuyo fue alumno de Víctor Delhez y Héctor Nieto.A la madera y al metal llegó en un primer momento por necesidad, dado que su primer trabajo fue en una carpintería, como ebanista, y luego como soldador.En 2012, en diálogo con Escenario se refirió al fiel compañero que tuvo durante toda su carrera: “El metal es un pretexto, yo trabajo el metal como otros la arcilla o la madera. El metal no es un material dramático ni sensible ni dulzón, es el escultor el que le da vida. Yo hago con el material lo que me propongo”.En su etapa de madurez artística fue invitado a exponer en Italia y España, y sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas en Estados Unidos, Italia, Alemania, Israel, Sudáfrica, Suiza y China.En 2011, se bautizó con su nombre una escuela ubicada en su barrio y el artista, siempre cultor del bajo perfil, aseguró sentir vergüenza y hasta ofreció otros nombres que le parecían más apropiados.Un año después se inauguró el Memorial de la Bandera, frente a la Casa de Gobierno, y allí se instaló una obra del escultor que simboliza la libertad y el nacimiento de la Patria.Era frecuente que expusiera al menos una vez al año aquí en la provincia. En el último tiempo lo hizo con su hijo, Fernando Rosas, en el ECA.Así, en 2013, exhibieron la muestra “Contiguas y simultáneas”, que incluyó unas 100 obras de padre e hijo.Si bien Roberto desarrolló su carrera de la mano del metal, su hijo abrazó la madera, la pintura, el dibujo y la fotografía.Un artista querido por sus pares Al consultar a referentes de las artes mendocinas sobre la obra y legado de Rosas, el sentimiento fue siempre el mismo: supo ganarse en vida el cariño de sus colegas.Como maestro, en tanto, supo ser guía de otro talento de la escultura en metal: Guillermo Rigattieri.“Hoy es un día de duelo para las artes, los metales y las formas porque (Roberto Rosas) vivió para humanizar el metal. Con cada pieza buscó representar su propia humanidad”, indicó la plástica Sara Rosales, quien fue su pareja durante 25 años.El escultor Fausto Marañón opinó: “Fue un artista y un hombre impecable. Reflejó el arte mendocino como nadie y fue un trabajador de mucho oficio. Era una persona de gran cultura y siento muchísimo su pérdida”.En el ámbito de la venta de arte y su circulación, el galerista y marchand Daniel Rueda destacó su gran presencia en el exterior.“Roberto logró lo que no todos alcanzan y es trascender con su obra las fronteras y posicionar a Mendoza como parte indiscutible de la historia de las artes visuales a nivel internacional”, aseguró Rueda.


