Selva Florencia [email protected]
Pablo Agüero competirá en el reconocido festival español con Eva no duerme. Su anterior filme, Madre de los dioses, se verá el viernes en el Bafici local
A la espera de San Sebastián
Primero Cannes y ahora San Sebastián. Pablo Agüero recibió esta semana una gran noticia al enterarse de que su más reciente película, Eva no duerme, formará parte del 63ª Festival de Cine de San Sebastián. Si bien el cineasta de 38 años ya había participado en este prestigioso encuentro cinéfilo, ahora lo hará como parte de la competencia oficial.Esta es la más reciente satisfacción que le trae su cinta, en la que narra las pericias que sufrió el cadáver de Eva Duarte de Perón. Antes de concluirla, el director obtuvo el premio Cine en Construcción, en el Festival Cinelatino de Toulouse, Francia.
Agüero no es ajeno a los encuentros cinéfilos de renombre. En 2008, su ópera prima, Salamandra, protagonizada por Dolores Fonzi, fue estrenada en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, mientras que un año después fue a San Sebastián con otra película suya, 77 Doronship.Escenario dialogó con Agüero vía e-mail a propósito de su participación en el encuentro español, pero también porque en estos días –el viernes próximo, más precisamente– se proyectará en Mendoza su anterior filme, Madre de los dioses. Será en la Nave Universitaria, en el marco del Bafici, que arranca el miércoles (ver aparte).–¿Qué significa que “Eva no duerme” se estrene en un festival tan prestigioso como el de San Sebastián? –Llevo este proyecto a cuestas desde hace seis años ya, me llevó un pedazo de vida, lo entregué todo y viene cargado con una historia real increíble, con un personaje excepcional, un elenco maravilloso y un equipo técnico que hizo proezas. Es una película que va mucho más allá de mí mismo. En esas circunstancias, sinceramente, sólo imaginaba la première mundial en un festival clase A. Hubiese sido un gran golpe que no se diera.–¿Qué vio el jurado para incluirla dentro de la competencia oficial? –Las elecciones temáticas, narrativas y estéticas de la cinta van contra la corriente actual. Se mete de lleno en la historia y en la política, se aleja del realismo y explora la teatralidad, se aleja de la empatía y explora las experiencias sensoriales, asume un discurso ambiguo. Hay gente a quien le pueden incomodar estas elecciones, pero confío en que un público sensible y curioso sepa apreciarlas. Me gusta suponer que el jurado forma parte de ese público especial.–¿Cómo sigue el recorrido de la película y cuándo se estrenará? –Muy pronto se estrenará en España y Argentina. En Francia será recién el año que viene. En varios países de América, Europa, Medio Oriente y Asia ya la han comprado, pero no sé cuándo la estrenarán. Sobre todo me importa que llegue a nuestro país, porque es una película muy argentina.–Si bien toda producción demora varios años en llegar a los cines, “Eva no duerme” te llevó bastante tiempo por la construcción del guión y por el rodaje. ¿Dirías que este es tu proyecto pasión? –Hermosa frase. Hace poco buscaba una palabra única que definiera mi trabajo y encontré esa: pasión. Sólo filmo sobre la pasión y con pasión. Tal vez por eso me cuesta tanto, me desgarra tanto cada vez. Y esta película podría llamarse La pasión de Eva.–¿Cómo fue trabajar con Gael García Bernal? Es simbólico que haya tenido que ponerse en la piel de Emilio Massera, una de las personas más odiadas de la historia argentina... –Gael tiene una inteligencia y un compromiso político muy especiales. Elegirlo para ese rol es en sí mismo un acto ético, estético y político, porque el villano de la realidad no es el tipo feo y antisocial. Y el villano argentino, que llevamos un poquito adentro, no es el monstruo oscuro, sino el vivo de poca monta capaz de llevar su cinismo hasta el horror máximo. Vendría a ser la forma criolla de la famosa “banalidad del mal”.–¿Hay algún tipo de referencia al libro “Santa Evita”, de Tomás Eloy Martínez, para crear la historia? –Santa Evita es cercano al realismo mágico. Yo me basé en investigaciones históricas que fui haciendo durante varios años, pero acabé comprendiendo que todas las versiones son tendenciosas de una manera u otra. Eso me dio la libertad de crear mi propia versión, que se toma licencias respecto a la historia oficial, pero que refleja una verdad de fondo desde un lenguaje mas poético y universal.–En Mendoza, en estos días se exhibirá “Madre de los dioses”, en el marco del Bafici itinerante. Antes de hacerla, ¿sentías la necesidad de volver a filmar en El Bolsón, donde viviste tantos años? –Sí. Mi vida está partida entre París y El Bolsón, entre la urbe y el bosque, ambos me son indispensables.–Esta cinta tiene mucho de misticismo, ¿te gusta más tratar estas temáticas antes que los dramas históricos? –El punto en común es la pasión. Y también la mujer, una cierta forma de feminismo. Tanto Madre de los dioses como Eva no duerme, o incluso Salamandra, tratan el tema de la pasión femenina.–¿Qué otro proyecto tenés? –Nunca dejo de escribir. Mi proyecto más avanzado trata sobre la caza de brujas, en el siglo XVII, en el país vasco. Una vez más la historia y el estilo cinematográfico cambian completamente, pero el tema de fondo sigue siendo el mismo: la manera en la que las fuerzas autoritarias, machistas y clericales intentan reprimir lo femenino, lo salvaje, todo aquello que los perturba y desafía su poder.


