Por Gillespie
El 27 de agosto de 1984 tuvo lugar el debut discográfico de Soda Stereo, banda fundamental del rock nacional desde la recuperación democrática. Una reflexión a cargo del escritor y músico Gillespie.
A 30 años del primer disco de Soda Stereo
"Volver a bailar". Así describió Cerati la sensación que le provocaba escuchar el primer disco de Soda Stereo. Han pasado ya 30 años de la edición del disco debut de la banda.
En un ejercicio de nuestra memoria podemos recordar una ciudad de Buenos Aires sacudida por la enérgica música de las nuevas bandas de la “era democrática" ya sin la solemnidad de las factorías musicales de Charly García, Spinetta o Raúl Porchetto. El rock sinfónico recibía los duros ataques de la música punk, la new wave y el pop sintético de Duran Duran, Devo o Talking Heads.
Este es el disco entero de Soda Stereo editado en 1984:
El sonido final del disco, una vez mezclado, era cortante y seco, lo cual le imprimía un carácter rítmico omnipresente que hacía “mover la patita“, como alguna vez dijo el propio Gustavo Cerati. Por otra parte, en el disco no aparecían los sonidos graves (del bajo y el bombo) que habían sido suprimidos por los técnicos en el “corte“ (un proceso de emprolijamiento sonoro previo a la invención del mastering)
Hace un tiempo, le pregunté a Zeta cómo se sintieron cuando escucharon el disco.“- Y...cuando nos llega la primer muestra blanca, era un disco de vinilo que CBS hacía con una etiqueta blanca que era para aprobar o desaprobar el sonido y después sí fabricarlo. Cuando lo pusimos en el equipo de Gustavo parecía “Please, please,me“ de los Beatles, todo chiquitito, agudito, comprimido, sin graves. Y como teníamos que aprobar la muestra blanca, los llamamos y les dijimos: “No nos gusta cómo suena, no es lo que escuchamos en el estudio, no suena como allá. Yo me traía los cassetes grabados y sonaban más“. E“bueno pero con los ntonces ellos nos dicen: "LOs parlantes de tu casa son distintos que en el estudio, vengan para acá así les mostramos cómo es el proceso para que ustedes entiendan“.Ok, nos vamos para allá a hablar con el técnico que masterizaba en esa época, que además no se llamaba mastering, lo llamaban “el corte“. El corte era cuando te imprimían el acetato, el tipo que lo hacía era uno que no entendía nada de música, estaba con un delantal blanco, con unos aparatos, como el de “El túnel del tiempo“, unos osciloscopios donde miraba que las formas de ondas no pasaran demasiado los límites, que no rompieran, nada. Entonces, llega nuestro disco que estaba inflado de graves pero que no se esuchaban. Con Gustavo le preguntamos al técnico este y nos dice que el disco venia con mucha carga de graves y que no se podía grabar porque así el diamante no le iba a durar ni cinco discos. Entonces, yo le digo: “Qué me importa a mí lo que te tiene que durar el diamante,déjalo como estaba“. Por un momento evaluaron la posibilidad de aplicarle reverb a todo el disco (algo así como que suene dentro de un gran galpón vacio), con la intención de “ablandar“ el sonido seco y cortante, pero desistieron. El disco contaba con varios temas “bailables“ lo cual les permitió penetrar rápidamente en el circuito de discotecas en todo el conurbano. Era una banda compatible con la música de un disc jockey. (Recuerdo haberlos visto en la disco “Le Paradis“ de Lomas de Zamora, en un show contundente que me dejó sorprendido, como al resto de la gente que colmó el lugar. Jamás imaginé que iba a compartir con ellos su último concierto en el estadio de River Plate). El rock hasta ese momento había sido una música para escuchar en teatros o auditorios. Grupos como Los Twist, Soda Stereo y Virus llegaron a las discotecas. Ahora la gente además de escuchar, bailaba y se divertía. La opresión social derivada de la dictadura militar ahora transmutaba en diversión. La gente quería bailar. Después vendría la conquista de Latinoamérica. Pero eso es otra historia.



