España tiene cientos de sitios increíbles para descubrir cada temporada. Si buscas sumergirte en un encantador pueblo, esta pequeña ciudad de Barcelona es la menos conocida. Horta-Guinard, un pueblo lleno de encanto, es un verdadero tesoro oculto que conquista a todos sus visitantes.
Aunque no es un pueblo en el sentido estricto, sino un distrito de la ciudad, posee una serie de barrios y zonas que conservan un encanto más tradicional y menos turístico que el resto de Barcelona.
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El pueblo oculto de Barcelona que es un verdadero encanto
Este pueblo de Barcelona, Horta-Guinardó, es considerado oculto por diversas razones. Este sitio tiene barrios históricos, el barrio de Horta, en particular, tiene un aire de pueblo antiguo con calles estrechas y plazas tranquilas. Su historia se remonta al siglo XII y conserva muchos elementos arquitectónicos tradicionales.
A diferencia de las zonas más céntricas y turísticas de Barcelona, como el Barrio Gótico o el Eixample, Horta-Guinardó ofrece un ambiente más relajado y residencial.
El pueblo de Barcelona cuenta con numerosos parques y jardines, como el Parque del Laberinto de Horta, que es menos frecuentado por turistas y ofrece un ambiente apacible.
El Mercado de Horta es un lugar donde los residentes locales compran productos frescos, y ofrece una experiencia más auténtica en comparación con los mercados más turísticos.
Qué conocer en Horta-Guinardó
Además de su encanto histórico, algunos de los edificios y casas en el pueblo mantienen un estilo arquitectónico que refleja la Barcelona de tiempos pasados.
- Recinte Modernista de Sant Pau
- Parque del Laberinto de Horta
- Casa Museo Gaudí
- Montserrat
- Parque del Guinardó
- Jardins del Vivere de Can Borni
Parque del Laberinto de Horta, el sitio más encantador de este pueblo
Este parque incluye el jardín más antiguo conservado en la ciudad. Nacido como un jardín neoclásico con un toque de fisonomía italiana, se acabó como jardín romántico.
El parque ocupa los terrenos de una finca del marqués de Llupià, de Poal i d’Alfarràs, un hombre muy ilustrado que encargó la obra al italiano Domenico Bagutti, quien trabajó en ella hasta 1808.





