Si la vida de Pablo Profetto y Gabriela Lucas se filmara, seguramente sería una mezcla perfecta entre una historia de amor y una road movie.
Son mendocinos, recorrieron 11 países de Europa y Asia en un citröen y escribieron un libro para contarlo
Por el momento, es una colección de viajes, anécdotas y buenos momentos, que se convirtieron en el libro “Citroaventuras”, que Pablo y Gabriela presentaron en la Feria del Libro 2023.
Es un proyecto que ambos generaron a pulmón, como el viaje que emprendieron en 2018, en su Citröen 3CV, por 11 países de Europa y Asia y de los que se trajeron una vida recorrida y un grupo de gente inolvidable que los ayudó en la travesía.
Preparando los motores
Pablo contó que el viaje fue su propio sueño, desde niño y hasta que a él se sumó Gabriela.
“Yo compré el Citröen en 2011, estaba hecho percha, fui su noveno dueño. Pero me decidí a restaurarlo”.
En 2012, el auto había sido hecho a nuevo: incluso pintado con los colores de un club de fútbol de Ucrania, una de sus pasiones inexplicables.
“Cuando jugábamos a los videojuegos con mis amigos, yo siempre me elegía ese equipo ucraniano, no sé por qué, no te lo puedo explicar”.
Ese amor incondicional por una camiseta de la que poco había investigado, pero que realmente lo conmovía, fue una de las génesis de su viaje. La otra fue “un empujón” que le dio un amigo.
“Uno de mis amigos que me dijo un día, ‘a qué no te animás a irte en el auto a Europa’ y ese fue el envión que necesitaba para arrancar”.
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En 2014 se volvió a encontrar con Gaby, su amor de la infancia, por un proyecto musical al que la invitó a participar.
“Yo soy abogado de profesión y Gaby es profesora de Educación Física, pero a ambos nos encanta la música, y quedamos enganchados por esto”.
Se pusieron de novios, se fueron a vivir juntos, pero el proyecto del viaje un poco que flotaba entre ambos y los incomodaba, ya que no había nacido como una idea compartida.
“Gaby me preguntó si yo quería hacer el viaje con ella y claro que le dije que si, ya no me pintaba hacerlo solo”.
Entonces, ella puso una condición: “pongámosle fecha al viaje, me dijo, sino no vamos a arrancar nunca”.
Corría el 2017, la fecha inamovible del viaje se fijó para el 2018. Desde allí, comenzó a gestarse el viaje de sus vidas.
A bordo de un sueño
Durante el 2017, todos fueron preparativos: armar la logística, hacer los trámites y juntar el dinero.
Lo más complicado de todo: pensar en embarcar el Citröen.
“Averiguamos y en un principio, el flete nos podría costar entre 700 y 1.500 euros. Pero nosotros calculamos un poco más: pensamos en 2.500 euros”.
Pero la realidad superó todos sus cálculos: el flete para embarcar el citröen les costó 3.500 euros, haciéndolo por el puerto de San Antonio, en Chile.
“Era toda la plata que habíamos juntado. Nos quedábamos sin nada. Decidimos no viajar, pero ese día pasó algo increíble”.
Increíble, como casi todas las anécdotas de la aventura de Pablo y Gabriela.
“Nos llamó Paco Ramos, un español, fanático de los Citröen. Le dijimos, Paco, estamos tristes, no vamos a poder viajar. El nos contestó que de ninguna manera, que en España, Italia y Francia, no nos iba a faltar nada, porque los integrantes de los clubes de Citröen nos iban a apoyar”.
Con estas palabras, se sintieron seguros y embarcaron el auto. Un mes antes de partir ellos a Europa.
“Nos quedaba un mes, nos pusimos las pilas para juntar algo de plata. Comimos arroz todo el mes. Hubo gente que nos ayudó a hacer una rifa, y con toda la furia logramos juntar 1.400 euros, que en ese momento eran 40.000 pesos argentinos. Con esta plata nos mantuvimos en todo el viaje que hicimos”.
A decir verdad, no es que en la inmensa travesía por 11 países solo gastaron 1.400 euros. Sino que muchas veces, las personas que encarnan tan decididamente un sueño, contagian a otras. Así se va formando una cadena en que el proyecto ya es de nadie y de todos.
“La gente nos llenaba el tanque, nos hospedaban. Un día el euro pasó de 20 a 27 pesos y perdimos 350 euros. Estábamos muy amargados y de la nada, un señor al que le fuimos a comprar un repuesto, salió con un carrito chiquito, como de supermercado, lleno de repuestos para el auto, de regalo. Así recuperamos la plata que perdimos por el aumento del euro”.
Celebridades en Ucrania
De todos los países que recorrieron, Pablo contó que el que más los conmovió fue Ucrania.
“Además del sueño que yo tenía de conocer este país, realmente con Gaby lo sentimos como muy especial, éramos celebridades en Ucrania. No solo nos hacían notas en los medios, sino que la gente nos saludaba por la calle”
Pasaron más tiempo en la Ciudad de Kiev y en Járkov, “fueron las dos ciudades donde más nos quedamos”, contó Pablo.
Ese país les llenó el corazón. Así lo relató:
Recuerda particularmente a la gente con la que se encontraban en el camino. “No nos podían decir nada, pero les brillaban los ojos cuando nos veían. No nos decían nada, pero nos abrazaban”.
También hubo partes muy divertidas en todo su trayecto.
“Me acuerdo una vez que teníamos que pasar a Serbia y no nos dejaban porque no teníamos seguro para el auto, intentamos contratar uno, pero era imposible”.
Trataron de ingresar por un paso fronterizo y fracasaron. Volvieron a intentar por otro, y a Pablo se le ocurrió una idea, muy argentina.
“Nosotros teníamos que entrar para buscar unos neumáticos. Le dije a Gaby, le voy a pasar tantos pero tantos papeles al guardia, que el tipo no va a saber qué hacer y nos va a dejar pasar”, eso hice. Le pasé los diarios de acá de Mendoza, le pasé los papeles del embarque, de los peajes de España.
El tipo se quedó como diciendo “¿qué hago?” nos selló el pasaporte. Uno de los guardias se dio cuenta que no teníamos seguro, pero ya nos habían sellado el pasaporte. Nos hizo que le prometiéramos que íbamos a sacar un seguro. No volvimos a tener un problema en todo el viaje”.
El impacto de la guerra en Ucrania
Por todo esto que vivieron durante el viaje, cuando se enteraron de la guerra, la noticia los impactó muy fuerte.
“Fue terrible, tenemos amigos allá que se tuvieron que ir al Ejército, otros conocidos a los que les bombardearon la ciudad, una periodista a la que queremos mucho, que está en la línea de fuego, cubriendo la guerra.
Para cerrar la idea, remató
La vuelta a Argentina y el proyecto del libro
Pablo y Gabriela regresaron en diciembre del 2018, y decidieron capitalizar toda esta aventura, pero antes se tomaron un respiro.
“Teníamos que reponer energías, arreglar el auto y también recuperarnos económicamente”.
Esto no les impidió dejar de soñar y proyectar. Además de las redes sociales y la página web donde cuentan sus aventuras, también escribieron juntos el libro y lo editaron.
“Lo hicimos todo nosotros, solo la corrección literaria la hizo otra persona. Los dibujos, el diseño, todo es idea nuestra”.
El libro tiene un formato muy especial, porque está anillado y esto lo hace tener aspecto de agenda.
“Es a propósito, porque queríamos que fuera fácil de leer y de transportar”, contó Pablo.
Actualmente, además de seguir soñando con viajar, también están armando un proyecto educativo para presentar en la DGE.
“No solo queremos compartir lo del viaje, sino también los conocimientos que fuimos adquiriendo en todos los países donde estuvimos”, dijo Pablo y agregó que con su pareja, los une un gran compromiso social, que quieren canalizar compartiendo con la comunidad.
“Otro proyecto que tenemos, es que nos vamos a casar. Va a ser el año que viene”, esa puerta que Pablo dejó entreabierta en la historia, quizás sea el comienzo de otro libro.




