El legado de Eisenchlas

La historia de amor detrás del libro sobre cine argentino que esperó medio siglo para publicarse

El libro inédito sobre cine argentino que David Eisenchlas escribió en un hospital antes de morir ve la luz gracias a sus hijas y al amor leal de su mujer

Editado por Carolina Baroffio
carobaroffio@gmail.com

Durante 5 décadas, las páginas mecanografiadas del libro "Cine Argentino: desde sus orígenes a 1940" permanecieron guardadas como el tesoro más íntimo de una familia mendocina. No se trataba de un texto cualquiera, sino de una investigación minuciosa dictada a contrarreloj desde la habitación de un hospital, en la que el amor conyugal, la militancia cultural y la pasión por el séptimo arte se entrelazaron frente al avance inexorable de una enfermedad terminal.

David Eisenchlas (1931-1975) fue una figura central de la escena cultural de Mendoza durante los años '60 y '70. Nacido en el barrio porteño de Villa Crespo e hijo de inmigrantes polacos, se trasladó al oeste argentino en 1957 debido a un asma crónico.

Aquí transformó de manera definitiva la divulgación cinematográfica local: cofundó el Cineclub Mendoza y el Cine Club Cuyo -tras haber participado a los 23 años en la creación del histórico Cineclub de Buenos Aires-, dirigió el despacho de cine de Extensión Universitaria de la UNCuyo y volcó sus análisis en medios como El Tiempo de Cuyo, Diario Mendoza, la revista Clave y publicaciones nacionales dirigidas por Jacobo Timerman.

Foto familiar de los Eisenchlas. David fue un precursor de los cineclubes en Mendoza y un estudioso del cine argentino.

Sin embargo, su vida se interrumpió tempranamente a los 43 años debido a un tumor cerebral detectado en febrero de 1975. Tras dos operaciones y consciente de su estado, David Eisenchlas dedicó sus últimos 10 meses de vida a completar la historia del cine argentino.

Lo hizo en la cama del hospital y en su hogar, dictándole cada línea a su esposa Soledad -dactilógrafa de profesión-, quien tecleaba a máquina las palabras de su marido en una carrera contra el tiempo que concluyó con su fallecimiento el 24 de octubre de ese mismo año.

Un libro de cine argentino, entre la resistencia y el legado de amor

El "detrás de escena" de la preservación de este texto abarca un contexto familiar de enorme resiliencia. Apenas 6 meses después de la partida de David, en abril de 1976 y en plena dictadura militar argentina, las fuerzas de seguridad allanaron la casa familiar buscando al referente cultural por sus ideas marxistas.

Soledad quedó sola al cuidado de sus dos hijas de 5 años, Paula y Natacha, resguardando en alquileres sucesivos una biblioteca de 3.000 libros que se negó a separar y, entre ellos, las hojas de aquel manuscrito inédito que con los años se convirtió en un mito entre los amantes del cine mendocino.

El manuscrito se mantuvo guardado y protegido durante más de medio siglo. Ahora toma forma de libro.

Transcurridos 50 años de aquella gesta silenciosa, la obra finalmente llega al público editada por Ediciones Culturales de Mendoza y se lanzará formalmente en la Feria del Libro de Mendoza (entre el 1 y el 11 de octubre en el Espacio Le Parc), así como luego será presentada en la Biblioteca Central de la UNCuyo y en la Facultad de Ciencias Agrarias.

El lanzamiento salda una deuda histórica con la cultura provincial. Y los detalles de este libro póstumo -y el primero- con la firma de David Eisenchlas los dieron a Diario UNO las hijas del recordado periodista, en un marco inmejorable: la charla tuvo lugar en el Microcine Municipal de la Ciudad de Mendoza, espacio que desde 1990 lleva con orgullo el nombre de David Eisenchlas.

El dictado en el hospital y la complicidad que dio origen al libro

Respecto al proceso de escritura durante la enfermedad de su padre, Natacha Eisenchlas -licenciada en Ciencias Políticas y senadora provincial- recordó el valor y la convicción con la que atravesaron ese período.

Relató que tras cada intervención quirúrgica en el cerebro existía el temor familiar de que David no despertara o quedara con sus facultades disminuidas; sin embargo, al volver en sí reanudaba de inmediato el dictado de la historia del cine argentino a su esposa.

Cada vez que lo operaban, pensaban que no iba a poder despertarse o que iba a tener las facultades mentales muy disminuidas. Sin embargo, él se despertaba y le seguía dictando el libro a mi mamá. Cada vez que lo operaban, pensaban que no iba a poder despertarse o que iba a tener las facultades mentales muy disminuidas. Sin embargo, él se despertaba y le seguía dictando el libro a mi mamá.

La senadora provincial Natacha Eisenchlas consideró que el libro es fruto del amor entre sus padres y de su padre por el cine.

Aseguró que la imagen de su madre tecleando en la máquina de escribir, tanto en la casa como en la sala de internación, convirtió a esa obra en un reflejo perfecto de amor incondicional dentro de su círculo cercano.

En ese sentido, la legisladora remarcó la hondura del vínculo que dio vida a las páginas. Manifestó que el libro constituye, por encima de todo, el fruto de una historia de amor entre sus padres y de la devoción de su progenitor por el cine hasta su último respiro.

David Eisenchlas, un pionero de los cineclubes

Natacha Eisenchlas contó que su mamá Soledad permaneció viuda durante 30 años manteniendo intacto el sentimiento por David, y que aunque ella falleció en 2005, la concreción de esta publicación "la haría inmensamente feliz" por significar el cumplimiento de un anhelo compartido que quedó suspendido en el tiempo.

Al rememorar la vida cotidiana de su infancia y la figura de su padre, Natacha Eisenchlas compartió anécdotas que pintan su personalidad austera e intelectual.

Mi papá fue un pionero de los cineclubes, los hacían en cualquier lado con películas que se iba a buscar a Bariloche o a Chile o a San Juan, y esquivando las bombas que le ponían en los locales donde proyectaba las películas. Mi papá fue un pionero de los cineclubes, los hacían en cualquier lado con películas que se iba a buscar a Bariloche o a Chile o a San Juan, y esquivando las bombas que le ponían en los locales donde proyectaba las películas.

Natacha Eisenchlas tenía apenas 5 años cuando murió su papá, figura de la cultura mendocina cuyo nombre se inmortaliza en el Microcine Municipal de la Ciudad de Mendoza.

Recordó cómo su casa carecía de bienes materiales pero albergaba miles de volúmenes de libros, entre ellos las obras completas de Lenin que David Eisenchlas juró haber devuelto por falta de dinero y que tiempo después aparecieron duplicadas cuando Soledad le regaló el mismo juego para su cumpleaños.

"Confesó su mentira y le pidió a mamá que un tomo quedara para mí y otro para mi hermana. Así que tenemos las dos las obras completas de Lenin", reveló Natacha. Y destacó el reconocimiento unánime que sus profesores universitarios le transmitieron años más tarde sobre la erudición, la humildad y la generosidad de su padre al enseñar a mirar más allá de la pantalla.

Él veía una connotación política en el cine... consideraba al cine más como un testimonio político de la época. Para él era una forma de militancia de política social, no partidaria. Él veía una connotación política en el cine... consideraba al cine más como un testimonio político de la época. Para él era una forma de militancia de política social, no partidaria.

La reconstrucción editorial y la firma indeleble de Soledad

Paula Eisenchlas -socióloga y encargada de la edición del libro- abordó los desafíos de saldar la etapa que su padre no pudo concluir. Precisó que, si bien el manuscrito original estaba estructurado y contaba con sus conclusiones, no había pasado por el proceso de relectura, corrección de estilo ni pulido de conectores debido al desenlace de su enfermedad.

Asumir la tarea implicó para Paula sentarse 25 años después de haber leído el texto por primera vez para realizar una revisión profunda que se extendió por más de un año.

Es que la socióloga detalló el riguroso trabajo de contextualización que demandó la obra para adaptarla a los lectores contemporáneos. Indicó que agregó más de 100 notas al pie para aclarar referencias que en la década del '70 resultaban obvias pero que hoy requieren un marco histórico.

Tenía la posibilidad de enfrentar el texto, abstraerme de la emocionalidad y revisar levemente alguna expresión. Aunque el contenido es de mi papá por completo, claro. Tenía la posibilidad de enfrentar el texto, abstraerme de la emocionalidad y revisar levemente alguna expresión. Aunque el contenido es de mi papá por completo, claro.

Más de un año de trabajo le llevó a Paula Eisenchlas editar el libro que hace medio siglo escribió su padre.

Y expresó su asombro ante el volumen de información que David Eisenchlas manejaba sin la existencia de internet ni herramientas digitales.

Afirmó que la tapa llevará la firma original de su padre junto a la leyenda "Por Soledad", rindiendo tributo a su madre como la impulsora del proyecto: "Él le dejó hasta el título puesto al libro y abajo puso: 'Por Soledad'. Soledad era mi mamá. Lo dejó escrito así porque mi mamá fue la impulsora".

Un libro para iluminar la historia del cine argentino

Paula Eisenchlas reconoce que el trabajo de edición de este libro tan especial en su vida le reveló en muchas ocasiones la inteligencia de su padre, "la profundidad con que sabía todo lo que sabía y la lucidez de su mente... enseñaba de cine y sobre todo enseñaba a ver cine".

Respecto a la proyección del libro, Paula subrayó la importancia de que este aporte a la historiografía del cine argentino -que abarca desde sus orígenes hasta la década de 1940- esté disponible para estudiantes e investigadores.

David Einsechlas nació en Buenos Aires en 1931 y murió en Mendoza el 25 de octubre de 1975.

Simplemente quiero que el libro vea la luz, que traiga luz sobre esa visión suya del cine, el contexto, la historia, la política. Todo esto no es más que una historia de amor, de mi papá hacia mi mamá y nosotras y hacia el cine. Simplemente quiero que el libro vea la luz, que traiga luz sobre esa visión suya del cine, el contexto, la historia, la política. Todo esto no es más que una historia de amor, de mi papá hacia mi mamá y nosotras y hacia el cine.

Señaló que el contenido pertenece por completo al pensamiento de su padre y manifestó su deseo de que, además de la versión impresa editada tras el impulso del periodista y escritor Jaime Correas, la obra pueda contar con un formato digital para democratizar aún más su lectura.

Un legado de militancia cultural que trasciende generaciones

Al reflexionar sobre el significado del cine en la vida de David Eisenchlas, las hermanas coincidieron en que su labor no buscaba el reconocimiento público ni la figuración personal.

Según sus hijas, Eisenchlas concebía a las proyecciones y a los cineclubes como espacios de formación crítica y militancia social no partidaria, llegando a conseguir cintas en otras provincias o en Chile y proyectando títulos emblemáticos como "El acorazado Potemkin" en salas improvisadas a pesar de las presiones políticas y bombas de la época.

En 1990 el entonces intendente de la Ciudad de Mendoza, Víctor Fayad, nombra al Microcine Municipal como sala "David Eisenchlas" Aquí, en el acto junto a Soledad, viuda del periodista y por quien hoy es posible la publicación de su libro póstumo.

Las hermanas manifestaron la satisfacción de ver concretada la publicación de este libro como un acto de justicia poética y un homenaje a la memoria familiar: "Fuimos una familia de 3 mujeres que atravesaron el miedo y el dolor gracias al coraje de nuestra madre; una familia en la que, a pesar de su partida, nuestro padre siempre estuvo presente".

Y concluyeron que la llegada de "Cine Argentino: desde sus orígenes a 1940" a los lectores salda una deuda con la historia cultural de Mendoza, entregando un testimonio perdurable de cómo el amor de una familia, la pasión por el conocimiento y el trabajo conjunto pueden vencer a la muerte y superar el paso de las décadas.

En pocas palabras

  • Libro inédito: Se publica un libro sobre cine argentino escrito por David Eisenchlas en el hospital, antes de morir.
  • Legado familiar: El libro es el resultado del amor y la resiliencia de su familia tras su muerte en 1975, sus hijas decidieron publicarlo.
  • Pionero cultural: David Eisenchlas fue un referente del cineclubismo en Mendoza y este libro póstumo es el primero de su autoría.
Resumen generado por Thinkindot AI

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