Emprendedores Ester Previtera
Tiene 69 años

Ester Previtera, la historia de una mendocina transgresora, piloto de aviones y trotamundos

Es miembro de una asociación de productores del Este, pero su vida ha sido un gran carrusel: tuvo un diario en San Martín, piloteó aviones pequeños y difundió el mensaje de Silo

A los 69 años, Ester Previtera ha decidido cultivar su parcela de tierra en Alto Verde, San Martín, y dedicarse de lleno a ser una pequeña productora agrícola. Para llegar nuevamente hasta su casa, anduvo muchos caminos.

Su primera y gran pasión fueron los aviones. En un principio se convirtió en piloto de planeadores, y luego de aviones chicos, con motor. A la par, y en la convulsionada década del 70', estudió periodismo e hizo fotografía. Con esto llegó a fundar un diario regional. Pero ya en la época de estudiante, se interesó por el humanismo y luego, comenzó a viajar y se instaló en Centroamérica durante 33 años para compartir el mensaje de Silo.

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Ester Previtera hoy dedica su tiempo a cultivar la tierra, en su finca del este mendocino, y el trabajo con el Movimiento Humanista, en el que participa activamente

Ester Previtera hoy dedica su tiempo a cultivar la tierra, en su finca del este mendocino, y el trabajo con el Movimiento Humanista, en el que participa activamente

Actualmente, todos sus conocimientos e intereses parecen haberse reunido en un único objetivo: asesorar a los pequeños productores del Este, para hacerle frente a las dificultades provocadas tanto por los factores climáticos como por las inexactitudes con las que se encara la lucha antigranizo.

Ser una mujer piloto, toda una transgresión

Cuando Ester salió de la escuela secundaria, su padre le prometió hacerle un regalo. Ella ya había estado practicando aviación con uno de sus hermanos, que era piloto. Entonces, ante el ofrecimiento paterno, ella le pidió que le firmaba el permiso para volar.

"Pobre papá, nunca se imaginó que el regalo iba a ser ese. No había muchas mujeres piloto en esa época", contó Ester, quien además agregó que fue toda una adelantada en su pueblo.

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Apenas salió de la secundaria, Ester comenzó a volar en planeador, toda una proeza para una mujer en esa época

Apenas salió de la secundaria, Ester comenzó a volar en planeador, toda una proeza para una mujer en esa época

Comenzó a realizar vuelos sin motor, en planeador, y luego pudo pagarse un curso en Rivadavia, para ser piloto de aviones pequeños. Sin embargo, y a pesar de que le gustaba muchísimo, volar era (y aún sigue siendo) una actividad cara, que no es sencilla de realizar con regularidad.

"Sin embargo, una nunca deja de ser piloto. Yo colgaba la ropa en mi casa, y miraba al cielo y descubría las vueltas que estaban haciendo los planeadores, eso no lo ve cualquier persona que no entiende de aviación"

Fotógrafa y periodista

Al mismo tiempo, la ciudad también le producía curiosidad y decidió que iba a estudiar periodismo en la vieja escuela de la calle Belgrano.

"Eran tiempos difíciles, previos a la dictadura, pero seguimos adelante igual con la carrera". Ella, además, tenía inclinación por la fotografía y se propuso aprender a manejar la cámara. Demostró tener habilidad y la puso en práctica.

Junto a dos compañeros, Manuel De Paz -quien hoy es parte de Diario UNO- y Eduardo Gregorio, crearon un semanario regional llamado "Noticias del Este".

Fue en ese momento en el que Ester pudo hacer coincidir varias facetas de su vida: el periodismo, la fotografía, la aviación y el trabajo agrícola.

"Noticias del Este era un medio centrado en la problemática regional. Así es que muchos de nuestros temas tenían que ver con lo que les interesaba a los productores. Por aquellos tiempos, habían inaugurado el radar para detectar tormentas. Era toda una novedad y yo me propuse un objetivo inusual: quería fotografiar cómo el radar detectaba la generación de una tormenta".

Entonces, y a la vieja usanza, Ester iba con su cámara fotográfica y dejaba el obturador abierto frente al radar, hasta que quedaba registrada toda la formación de la tormenta.

"Con esto graficábamos los temporales. a los productores les interesaba mucho nuestro trabajo", relató Ester y en su voz se nota un entusiasmo de juventud que nunca caduca.

Además, tomaba fotos desde el avión de las parcelas de los productores.

"Yo invitaba a volar conmigo a un trabajador de finca, para que pudiera ver su trabajo desde otro punto de vista. Para ellos, que su vida consiste en trabajar la tierra y si pierden la producción, pierden todo, lo que veían desde arriba eran apenas unos cuadraditos verdes. Pero para mí, esos cuadraditos verdes representan el trabajo que los productores hacen para abrir un surco. Todos deberíamos ver el lugar en donde vivimos desde otra perspectiva".

El camino que le marcó Silo

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Cuando era estudiante de periodismo, Ester fue alumna del filósofo Enrique Dussel. Ella lo define como "una suerte en su vida". Él, básicamente, la inició en un camino de pensamiento del que nunca se apartó.

Luego, de muy joven, cuando aún se encontraba estudiando periodismo, conoció a Mario Luis Rodríguez Cobos, más conocido como Silo, el mendocino fundador del pensamiento humanista, y su mensaje la cautivó.

"Silo fue un adelantado a su tiempo, el ser humano se encontraba en el centro de su filosofía, se dedicaba a predicar la no violencia como un valor central" contó Ester.

En pos de difundir esta filosofía, fue que ella se embarcó en una aventura latinoamericana y desde 1978 a 2011, Ester vivió entre Costa Rica y Panamá, aportando para expandir el movimiento Humanista.

En 2011 se instaló definitivamente en su tierra natal, y desde esa fecha se dedica a cultivar la tierra, pero sigue participando activamente en el siloismo, ya que es una convencida de que el mensaje del pensador mendocino podría resguardar a la sociedad de la violencia en la que se encuentra inmersa.

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