En plena posguerra, Argentina tuvo el primer avión de caza a reacción de América Latina, y no fue un experimento menor ni un intento fallido olvidado. Fue el resultado militar de una ambición tecnológica enorme para su época y logró situarse como el octavo avión de caza a reacción del mundo.
El avión argentino que llevó al país a la era del jet: fue primero en América Latina y noveno en el mundo
A pesar de no entrar en producción, el diseño del avión Pulqui I sentó las bases para la industria aeronáutica militar argentina en la era del jet.

Argentina buscaba posicionarse entre las naciones capaces de diseñar y construir sus propios aviones de combate. En un mundo que recién entraba en la era del jet después de la Segunda Guerra Mundial, apostó por desarrollar su propia industria aeronáutica militar.
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El avión argentino que puso al país en la era del jet y fue el primero de América Latina
En la Argentina de la posguerra, cuando la aviación militar comenzaba a entrar en la era de los motores a reacción, el país decidió desarrollar un avión de combate propio. El resultado fue el Pulqui I, el primer avión a reacción diseñado y construido en América Latina.
El proyecto fue desarrollado en Córdoba por el Instituto Aerotécnico, antecesor de la actual Fábrica Militar de Aviones. El equipo estuvo dirigido por el ingeniero francés Émile Dewoitine y contó con la participación de ingenieros argentinos como Enrique Cardeilhac, Norberto Morchio y Humberto Ricciardi.
El Pulqui I realizó su primer vuelo el 9 de agosto de 1947, con el entonces primer teniente Edmundo Osvaldo Weiss a los mandos. Con ese vuelo, Argentina se convirtió en la octava nación del mundo en desarrollar y construir un prototipo de avión a reacción de estas características, según la Fuerza Aérea Argentina.
¿Cómo era el Pulqui I?
El avión estaba equipado con un turborreactor Rolls-Royce Derwent V, tenía una estructura totalmente metálica y un diseño pensado para alcanzar altas velocidades. Sin embargo, nunca llegó a producirse en serie.
Durante las pruebas aparecieron problemas, entre ellos el elevado consumo de combustible del motor, que limitaba su autonomía. Además, la rápida evolución de la tecnología aeronáutica después de la Segunda Guerra Mundial dejó al diseño rápidamente desactualizado frente a los nuevos aviones con alas en flecha.
Aun así, el Pulqui I cumplió un papel clave ya que permitió acumular experiencia en el desarrollo de aeronaves a reacción y abrió el camino al Pulqui II, un proyecto mucho más avanzado diseñado junto al ingeniero alemán Kurt Tank, cuyo primer vuelo tuvo lugar en 1950. Hoy, el Pulqui I se conserva en el Museo Nacional de Aeronáutica y fue declarado Bien de Interés Histórico Nacional en 2015.
En pocas palabras
- El Pulqui I: El primer avión de caza a reacción de América Latina.
- Industria argentina: Sentó bases para la industria aeronáutica militar argentina.
- Legado: Abrió el camino al Pulqui II y se conserva como Bien de Interés Histórico.