Editorial Lunes, 13 de agosto de 2018

Monseñor

Colombo celebró haber vuelto "a las poblaciones numerosas". Y los casos Próvolo y Murialdo son parte.

Marcelo Daniel Colombo ya ejerce como arzobispo de Mendoza, tierra que lo ha cobijado con los brazos abiertos, como a sus antecesores Carlos María Franzini, José María Arancibia y demás.

Sin embargo, al nuevo jefe de la Iglesia Católica mendocina, nacido en Buenos Aires hace 57 años, lo recibe un presente inquietante por hechos de abuso sexual investigados por la Justicia que están vinculados con instituciones de mucho peso social y religioso.

Todo, en un contexto mundial de fuertes cuestionamientos externos hacia las filas eclesiásticas pero también de purga y mea culpa desde las entrañas de la curia y el mismísimo Vaticano por la pederastia.

Colombo tomó posesión del cargo este sábado, en pleno desarrollo de la investigación por abuso sexual agravado por acceso carnal y la condición de guarda en perjuicio de una alumna de 4 años del colegio Murialdo en Guaymallén. Hay un celador detenido bajo sospecha y recién hoy los pequeños que cursan el Nivel Inicial en ese establecimiento volverán a clases, tras diez días de agitación interna y externa de esa comunidad.

El otro caso que mantiene la atención social y judicial es el escándalo del instituto Antonio Próvolo en Luján por abusos sexuales denunciados por alumnos hipoacúsicos. Sabe el nuevo arzobispo de Mendoza que el llamado caso Próvolo afectó seriamente la salud de su antecesor Franzini, quien falleció en 2017. Y no era para menos: por el Próvolo hay sacerdotes y religiosas presos en la cárcel y con domiciliaria, que serán juzgados en fechas a determinar.

Pero también hay civiles que estuvieron directamente vinculados con el funcionamiento de aquella histórica institución, hoy cerrada por disposición de la autoridad escolar.

Debutó Colombo enfatizando acerca de lo que pueden lograr los políticos que trabajan con honestidad: "Pueden cambiar la vida de la gente". También defendió la vida desde la concepción en el vientre materno, al cierre de una semana signada por la votación en el Senado que postergó la despenalización del aborto.

Colombo vino desde La Rioja. Antes había conducido la iglesia de Orán (Salta). Celebró haber vuelto "a las poblaciones numerosas".

Mendoza, como tal, difícilmente le conceda una luna de miel extensa y apacible. Por el contrario, ya espera de él un liderazgo inédito. Un manos a la obra que urge en esta hora inquietante.

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