Editorial Viernes, 28 de septiembre de 2018

Más paridad de género

La modificación del régimen electoral aprobada en Diputados es otro avance en la igualdad de derechos.

Pocas veces se alcanza la unanimidad en los debates parlamentarios. Y esto sucede en todos los niveles, desde el Congreso de la Nación hasta los concejos deliberantes, pasando, claro está, por las legislaturas.

Por eso, cuando el consenso total se alcanza, llama la atención. Eso ocurrió el martes, en la sesión de la Cámara de Diputados de Mendoza en la que se aprobó, por unanimidad, el proyecto de modificación del régimen electoral y la Ley de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias a fin de establecer la paridad de género en la presentación de la listas de candidatos. Esto es que haya igual cantidad de varones que de mujeres para todos los cargos: diputados, senadores, concejales y convencionales constituyentes.

No hubo una sola objeción. Todos votaron a favor, hasta los representantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, que rara vez coinciden con los proyectos presentados por el oficialismo o por los otros partidos de la oposición. Justo es decirlo: el tema de la paridad de género es una de las banderas del FIT, que lo ha militado mucho más que los otros partidos.

Todo indica que la próxima semana la iniciativa será tratada en Senadores y seguramente la aprobación será unánime como ocurrió en la Cámara Baja.

Lo cierto es que Diputados dio el puntapié inicial y mostró el camino que los otros dos poderes del Estado aún no toman, ni el Ejecutivo ni el Judicial, sobre todo este último.

Es verdad que en el equipo de Gobierno hay mujeres, aunque el número no está cerca de la paridad. Y entre ellas hay una en especial -la vicegobernadora Laura Montero- que es férrea defensora de la igualdad de derecho de las mujeres y su prédica no pasa desapercibida.

Distinta, muy distinta, es la situación en el Poder Judicial, concretamente en la Suprema Corte. Allí los 7 miembros son varones. No hay una mujer en el máximo tribunal desde 2010, cuando renunció Aída Kemelmajer de Carlucci. Todos los que ingresaron después de ella y los que quedaron son hombres.

Queda mucho camino por recorrer aún para que la paridad de género sea real, se visualice, se cristalice y alcance no sólo a los poderes del Estado, sino a todos los sectores como lo planteó Mario Vadillo, de Protectora. Por eso hay que subrayar lo aprobado el martes en la Legislatura.