Mendoza y el país todo asisten azorados, hace meses ya, a las permanentes revelaciones que surgen de la investigación judicial por abusos sexuales en perjuicio de alumnos hipoacúsicos del instituto , de Luján de Cuyo, que tienen como acusados a sacerdotes, monjas y civiles.
Algunas imágenes que salen a la luz pública también son de alto impacto, como las de la monja japonesa Kosaka Kumiko, que este jueves fue llevada a los tribunales para declarar como imputada con las manos esposadas y un chaleco antibalas sobre el atuendo religioso.
Indica un viejo adagio que la realidad suele superar a la ficción, aunque, a veces, la cercanía con ciertos acontecimientos -ya sea geográfica o emocional- impide percibir la real dimensión de los mismos y sus consecuencias.
Por eso, a veces, en busca de cierta objetividad, es recomendable tomar cierta distancia y acudir a la ficción.
Por estos días, la señal de cable HBO ha reestrenado la película ganadora del Oscar 2016 basada en la historia real de los abusos sexuales a menores a manos de sacerdotes de en los '80 y '90.
Durante dos horas y nueve minutos, En primera plana (Spotlight, su título original) descorre el pesado velo de la pedofilia gracias al trabajo de un equipo de investigación periodística y la muestra desde diversos ángulos para entender cómo actuaron todas las partes involucradas, por acción u omisión.
Así aparecen en pantalla la influyente cúpula de la iglesia Católica en ese país, específicamente en Boston; las víctimas -ya adultas, con sus padecimientos a cuestas-; los abogados de los denunciantes y los representantes legales de los acusados, los jueces y hasta los responsables de la empresa periodística propietaria del matutino Boston Globe, que destapara esa olla maloliente y perversa.
También da cuenta de conductas reprochables: encubrimientos, traslados de religiosos, chicanas judiciales, connivencias y estafas económicas a las víctimas.
El desenlace de Spotlight tiene un valor agregado: se aparta de la ficción para dar cuenta de que muchos responsables fueron "salvados" al ser sacados de la escena del escándalo. Y un dato inquietante: se muestra una extensa nómina de ciudades del mundo donde se ha denunciado a miembros de la iglesia Católica por abusos sexuales y vejámenes. ", Argentina", aparece en esa lista.
Entonces caemos en la cuenta de que, como indica el viejo dicho, la realidad ha superado a la ficción, otra vez, porque ahora mismo todos los ojos miran al Próvolo, que funcionó en Luján, Mendoza, Argentina.
