Inicio Información General Mendoza
La Organización Mundial de la Salud dice que un humano está sobrado con 150 litros de agua al día para sus necesidades. En Mendoza gastamos 200, 250 y hasta superamos los 300 litros diarios.

Despilfarro en el desierto

Por UNO

Desde el 2003 se triplicaron las multas por derroche de agua en Mendoza. Sin embargo, ese accionar punitivo no parece haber servido de nada.

Los mendocinos, como si hubiéramos elegido bailar en la cubierta del Titanic, seguimos derrochando agua potable con la presumible creencia de que estamos en la Pampa Húmeda y no en un desierto del piedemonte.

De sólo leerlo, da vergüenza: los habitantes de esta provincia despilfarramos como mínimo 200 litros de agua diarios en los meses de calor. ¿En qué? En lavar el auto, en enfriar las baldosas del patio, en baldear las veredas, en dejar el agua de la ducha corriendo más tiempo del necesario, en cambiar el agua de la piscina cuando no es necesario, en regar el jardín en horarios no permitidos.

Según los funcionarios de AYSAM, todo ese derroche le cuesta a Mendoza veinte millones de dólares (sí, leyó bien, dólares) por temporada estival.

La Organización Mundial de la Salud estipula que con 150 litros de agua cualquier humano tiene lo necesario para una buena hidratación y para la limpieza y la humectación del entorno familiar.

En Mendoza, en cambio, como si nos sobrara, somos de calcular 250 litros de agua, por las dudas, porque total es rarísimo que nos corten el servicio.

"Y además le agregamos otro margen de 50 litros", explicó el titular de AYSAM.

¿Y los medidores de agua que se vienen prometiendo desde hace años? Solamente el 7,5% de los usuarios de AYSAM los posee en sus casas. El Gobierno ha asegurado que este año instalará 7.000 medidores.

Es raro que una provincia que suele estar orgullosa del carácter singular que las privaciones le han dado a muchos de nuestros comprovincianos ofrezca en cambio esta otra cara derrochona. San Martín cruzó la cordillera con su ejército libertador en medio de necesidades extremas.

Es de suponer entonces que algo de ese espíritu debe estar en algún lugar de nuestro ADN social. Deberíamos tratar de sacarlo cada vez que abrimos la canilla.

FUENTE: borrar

Temas relacionados: