Editorial Viernes, 26 de octubre de 2018

Campaña muy anticipada

El año eleccionario es el que viene, el 2019. Sin embargo, el proselitismo ya se puso en marcha.

No es la primera vez que ocurre y seguramente no será la última: las acciones de campaña para las elecciones se han iniciado con muchísima antelación, casi un año antes.

Pero que no sea la primera ni la última vez que pasa, no impide hacer una reflexión sobre la conveniencia o no de que se hable de candidaturas cuando queda aún prácticamente un año de gestión en todos los niveles: nacional, provincial y municipal.

Es claro que nadie puede evitar que en cada partido ya estén buscando los mejores candidatos, ya sea para presidir la Nación, para gobernar Mendoza o para tomar las riendas de una intendencia. También para los cargos en el Congreso de la Nación, en las legislaturas y en los concejos deliberantes. Lo llamativo es que en muchos casos ya se empiecen a promocionar nombres, 10 meses antes del primer acto eleccionario de 2019 -previsto para agosto cuando se realizarán las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias) nacionales.

Es que si bien la costumbre de arrancar con las campañas cuanto antes ya está instalada, no parece prudente que se insista con esta conducta, más aún en estos tiempos de crisis económica en los que los problemas que afronta la población para el día a día son mucho más importantes que las candidaturas.

Lo dicen los propios políticos, oficialistas y opositores, cuando aseguran que hoy es más valioso preocuparse por la gestión y por soluciones a los inconvenientes más acuciantes que por lanzarse en la carrera eleccionaria. Lo dicen sí, pero muchos no lo hacen y por eso es que proliferan nombres y acciones tendientes a captar las simpatías y el interés de la gente.

Además, tomando en cuenta que de acuerdo con lo que desde el mismo Gobierno nacional admiten en cuanto a que se vienen meses difíciles antes de que comiencen a advertirse signos de recuperación, lo aconsejable sería que se posterguen las actividades proselitistas, por lo menos, en este final de año. Sería un buen gesto que muchos agradecerían y que poco les costaría. De paso, se aliviaría un tanto la tensión de estos días de discusiones trascendentes, como las del Presupuesto -nacional y provincial- en las que la grieta política y social se ahonda. Es cuestión de sentido común nada más.

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