Si alguien creía que cuando Donald Trump estuviera formalmente en su cargo presidencial en Estados Unidos iba a adecentar sus formas compadritas y amenazantes de hacer política, tendrá que empezar a cambiar de opinión.
De acuerdo con lo exhibido en la primera semana en funciones, Trump ha seguido manejándose como si fuera un candidato a la presidencia que necesita diferenciarse de su contrincante.
Cero prudencia. Nada de diplomacia. Nulo intento de convencer. Sólo órdenes. Palabras destempladas. Y decretazos por doquier.
Yo estoy contra el mundo porque el mundo está contra mí, parece decir este remedo rubio y primermundista, a quien en nuestro país lo definió como "el primer presidente peronista de los Estados Unidos" el inclasificable Guillermo Moreno.
A escala, Moreno ya hizo lo que Trump está haciendo en Estados Unidos: política de prepo y a las trompadas, como cuando dispuso de un día para otro que no había más INDEC en la Argentina porque no había inflación.
Como si desconociera los acuerdos que existen entre su país y México, e ignorando la prudencia con que se deben tomar decisiones que involucren a terceros países, Donald Trump anunció a los cuatro vientos que fijará un impuesto del 20% sobre todas las importaciones procedentes de México y que con eso dinero costeará el muro que quiere construir en la frontera común.
¿Relaciones bilaterales? ¿Qué es eso? Hace más de veinte años que existe el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, México y Estados Unidos. ¿Y qué?
México ha pasado a ser de un socio estratégico de Estados Unidos a un país con el cual "es estéril" mantener reuniones.
A ello hay que sumar sus peleas con la prensa, con la que dice mantener "una guerra". Sus amenazas a sectores claves de la industria que pretenden mantener la globalización. Sus diatribas contra las mujeres y las minorías que ven peligrar los avances civiles de los últimos años. Su odio contra conquistas sociales como el Obamacare. Y así.
Y todo esto recién comienza y recién va una semana.
Cero prudencia, nada de diplomacia. Nulo intento de convencer. Sólo órdenes destempladas. Así fue la primera semana de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos.
A lo Trump: sus formas compadritas y amenazantes de hacer política
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