Primero fue el “rulo”, ahora es el “puré”. La disparada del dólar paralelo provocó que ahorristas pudieran hacer una diferencia con una simple y rápida operación.
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La cercanía de las elecciones provocó que el Banco Central tuviera que intervenir para contener el dólar y dejarlo en $59,50 en el Banco Nación, mientras que los privados lo tienen en un promedio de $60.40.
Este miércoles, el dólar se podía comprar a esos valores pero a modo blue se podía vender a $66. Incluso en las casas de cambio de Mendoza se puede obtener una ganancia mínima ya que hasta este jueves se vendía $61.
Esta sencilla transacción representa el regreso con gloria del “puré”, es decir aprovechar la diferencia del dólar entre dos mercados diferentes para efectivizar ganancias. A los valores de ayer, la ganancia neta superaba el 11% directo, es decir que es posible obtener una rentabilidad automática en una sola jornada.
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El aumento de la brecha cambiaria, que ayer se incrementó sensiblemente, es resultado de los controles cambiarios y el aumento de la desconfianza. Esto genera no sólo un aumento de la demanda del dólar en el mercado oficial, cuya cotización fue frenada por ventas de reservas del Central, tal como viene sucediendo desde el 12 de agosto, el día posterior a las PASO. Pero al mismo tiempo también crece la presión sobre los “otros” mercados cambiarios, donde intervienen jugadores que no tienen acceso al oficial. Por ejemplo empresas que tienen prohibida las compras de divisas para atesoramiento como también individuos o empresas que operan informalmente.
Los controles cambiarios y la desconfianza creciente generaron un efecto “cantado” en el mercado: un importante aumento de la brecha del tipo de cambio, entre el dólar oficial y el informal. Esta brecha es un dolor de cabeza para el Gobierno, porque aumenta artificialmente la demanda de divisas, presionando sobre las reservas
Por supuesto que la ganancia potencial no es infinita. Esto se debe a que el Banco Central sólo autoriza la compra de hasta USD 10.000 por mes y sólo está reservado para inversores individuales.
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Esta transacción es algo así como la “prima hermana” de otra operación denominada “rulo”. Consiste también en aprovechar la brecha entre el oficial y el paralelo que también aprovechaba la brecha entre el tipo de cambio oficial y el que surgía de la cotización implícita en el mercado de bonos o acciones. Rápidamente el Central le puso límites a esta operatoria, que ahora requiere más de 10 días para efectivizarse.
Sin embargo, es mucho más difícil cortar el “puré”, ya que una parte de la transacción sucede en el mercado informal. La únicas dos formas que tiene el Gobierno para evitar esta maniobra especulativa son las siguientes: o persigue las operaciones en el mercado informal (algo que en la práctica resulta imposible aún con fuerte vigilancia) o restringe el acceso al dólar oficial.
El aumento de la brecha entre el oficial y el “blue”, por otra parte, genera demanda de dólares artificial que impacta sobre las reservas del Central. Si esta tendencia continúa o incluso se acelera en los próximos días, crecerá la presión para que el Gobierno decida nuevas restricciones sobre el mercado cambiario. Ayer el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, aseguró que no está en los planes imponer más restricciones cambarias. “Podemos llegar bien así a diciembre”, aseguró en entrevistas radiales desde Washington, donde está participando de la reunión anual del FMI.
Sin embargo, la sensación de los inversores es que en breve, tal vez después de las elecciones presidenciales, será dificíl mantener el actual cepo sin modificaciones.




