El sector vitivinícola despide el 2024 en medio de la tensión por los sueldos de los trabajadores. Es que no hubo acuerdo entre la Federación de Obreros Vitivinícolas (Foeva) y las cámaras empresarias para cerrar el año con un nuevo aumento, con lo cual la apertura de la paritaria 2025 entre gremio y bodegas está en veremos.
El año había arrancado con un sueldo en bruto de $518.000 para los empleados de bodega durante la cosecha, y alrededor de $480.000 para los trabajadores de viña. Desde ahí, la gremial empresaria había acordado ajustes cuatrimestrales para no perderle pisada a la inflación.
"Hace más de un mes que empezamos a negociar una actualización por inflación de noviembre a febrero, pero dijeron que no podían dar nada. Así no dan los números y por eso la paritaria está rota", resumió Luis Pezzutti, dirigente de Soeva Maipú y delegado de Foeva a nivel nacional, luego de una asamblea en Buenos Aires.
En una temporada en la que se acordó en paritaria un 110% para los sueldos vitivinícolas, la última revisión de salarios fue en julio. Desde entonces, el básico quedó estancado en $623 mil para bodega y poco más de $560 mil para el convenio de viña.
Paritarias: qué pidió el gremio vitivinícola
La ruptura entre el sindicato y las bodegas se dio en los últimos días a partir de la pretensión de Foeva: 4% de ajuste sobre el básico de noviembre (casi $20 mil no remunerativos), 5% en diciembre y completar la revisión para enero-febrero con otro 5%.
Es que la contrapropuesta empresaria apenas llegó a la mitad. Los representantes de las entidades descartaron tocar los sueldos hasta fin de año, y volver a ajustarlos 2,5% y 2,7% respectivamente los dos primeros meses del 2025.
Para Pezutti, "un 2,5% es nada para nosotros en este momento. En cambio, 4% significa aproximadamente $30 mil en el bolsillo del trabajador, tampoco resulta una locura".
Como pasó en el arranque del 2024, los números prometen dividir aguas entre industria y sector primario. Es que así como asumen que las bodegas tienen más "espalda" financiera para bancar el esperado incremento de sueldos, los dirigentes sindicales también contemplan que los productores atraviesan una situación menos holgada en ese sentido.
Paritarias: la respuesta de las bodegas
Del otro lado, la caída del consumo fue uno de los argumentos principales para justificar una oferta inferior.
"Como nunca antes, la situación de las bodegas es muy difícil. Con mercado interno y exportaciones abajo, el precio del vino tampoco traccionó", señaló Walter Pavón, miembro paritario de Bodegas de Argentina.
Por eso hay un frente común entre las cámaras que sostiene la decisión de que, luego de 2 revisiones por inflación (marzo-abril y julio-agosto), esta vez la situación macroeconómica les da la razón al pretender que la tercera no se concrete del todo más allá del 5% propuesto para enero-febrero.
Según Pavón, "tratamos de negociar para mantener lo ganado: hubo un esfuerzo grande en marzo, y con una inflación que viene en baja se ha recuperado el salario real y al ver la negociación anual terminamos muy por arriba".
Protestas por los sueldos y la cosecha 2025
A pesar de la incierta situación de la paritaria, el gremio ya tiene decidido que en febrero pedirá la apertura de la negociación 2025.
Mientras tanto, siguen las asambleas informativas para mantener encendida la llama de la protesta. De hecho, aunque nadie quiere decirlo a viva voz aún, en los planes del gremio está intensificar la protesta para que se visibilice la situación ante la opinión pública.
Lo harían en el ingreso de algunas bodegas e incluso restaurantes, para aprovechar la afluencia turística a Mendoza de fin de año y durante las vacaciones de verano.
Todo indica que no habrá que esperar mucho. De hecho, por estos días terminarán de definirse las acciones (y lugares), que, por ahora, apuntan a la semana entre Navidad y Año Nuevo.
"Foeva se declaró en libertad de acción. Pero una cosa es hacer asambleas de 15 minutos y otras extenderlas una hora y media. Son paros encubiertos", señalaron las cámaras, que por su parte hablan de "volver a negociar, pero sobre valores razonables, porque esta situación genera mucha incertidumbre para los trabajadores".
Por delante está un inicio de año que promete ser tenso. Y una cosecha 2025 que, de no acercarse las posiciones, también arrancará sumida en la incertidumbre.





