Debilidad financiera

Mendoza, dependiente como nunca

Pocas veces un gobierno provincial ha quedado tan debilitado en materia financiera como está pasando ahora. 

La  necesidad de asistencia de la Nación es cada vez más urgente para afrontar las prioridades, y el pedido de apoyo de Rodolfo Suarez a los legisladores opositores se hace imperioso para poder reestucturar la deuda con vencimientos perentorios.

El pago de mayo a los estatales está asegurado, pero el medio aguinaldo podría pagarse en cuotas o podría ser diferido, según anticipó el Gobernador en la entrevista que mantuvo con Rosana Villegas, periodista de Grupo América.

El pico de la crisis de ingresos de la provincia se avecina: las arcas están en una situación "muy compleja para junio", admitió en la citada entrevista y no descarta la emisión de un bono o letra para cumplir con los proveedores del Estado.

El último antecedente es el bono con que Alfredo Cornejo pagó a los proveedores al comienzo de su gestión para cancelar la deuda flotante que había acumulado su antecesor, Paco Pérez. Aquel intrumento financiero tuvo una buena aceptación, a partir del horizonte que mostraba una gestión austera que tenía como impronta el equilibrio de las cuentas públicas.

Distinto es el escenario actual, donde los recursos se siguen menguando a la par de la extensión de la pandemia, mientras el Presidente acaba de anunciar que la cuarentena "va a durar todo lo que tenga que durar".
A la caída de ingresos por la parálisis económica se le suman los vencimientos de la deuda que tiene la Provincia.

Lejos quedó la discusión en la Legislatura, cuando Suarez bregó infructuosamente por el roll over y por la toma de créditos de organismos de fomento para ambiciosas inversiones de largo plazo en infraestructura. Hoy la urgencia es otra: la necesidad de financiamiento pasa por no caer en default y sostener el pago de salarios y de los servicios esenciales.

Una monedita, por favor

Cuando Cornejo le negó a Pérez la toma de deuda para gastos corrientes, signó la suerte de aquel gobierno justicialista y, algo que no fue menor, selló a fuego la relación reactiva con el peronismo local.  Eso quedó claro a la hora de que la oposición rechazara los empréstitos solicitados por Suarez. Y, más evidente todavía, cada vez que los voceros del Fente de Todos se refieren a la deuda como si las gestiones radicales fueran las mayores responsables del pasivo de la Provincia.

Esa es una posición que hoy arrincona al Gobernador que necesita de la oposición local y, sobre todo, de la atención del gobierno nacional. El mensaje de Alberto Fernández de que Cornejo se preocupe "por la deuda y la situación económica que tiene Mendoza, que le ha exigido al actual gobernador pedir tanta ayuda al gobierno nacional", no sólo es una crítica al presidente del radicalismo sino un tiro por elevación al corazón del gobierno de Suarez, consciente de su debilidad financiera.

Hasta ahora la confrontación no es directa, pero es insustancial el elogio de Fernández a los gobernadores, en medio de la crisis sanitaria, si el discurso no es acompañado por acciones concretas en materia financiera por las consecuencias que la estrategia contra la pandemia está generando. Y de momento, no se conoce que el Presidente haya definido parámetros lógicos y equitativos para distribuir los recursos sin discrecionalidad ni condicionamientos. 

El criterio de reparto según el esquema de déficit financiero de cada provincia es injusto para los estados que hicieron una administración virtuosa, al dejarlos desamparados en la asignación de los créditos que van a bajar de la Nación. 

Los ATN que llegaron han servido para reforzar el sistema de salud y los próximos serán coparticipados con los municipios. Mendoza aún está esperando una asistencia de 3.000 millones de pesos que le tocaría de ayuda a las provincias, mientras la reprogramación de pagos por 3.500 millones de pesos con el banco Nación se demoró más de la cuenta, con lo cual el desahogo resultó menor a lo esperado.

Esto pasa cuando corre el tiempo para negociar antes del 20 de junio casi 25 millones de dólares que no pagó el día de su vencimiento, una parte de los más de 11.000 millones de pesos que debe afrontar este año.

La caída de la recaudación provincial, la baja de la coparticipación federal, la disminución de diversas actividades, como en el sector petrolero, entre otros generadores de recursos; la anulación del turismo -que se había convertido en una fuente de ingresos genuinos-, son algunos ejemplos de un panorama sombrío para la economía de Mendoza y las finanzas públicas.

La política primero

La reiterada foto de Alberto Fernández flanqueado por Rodríguez La Reta y Axel Kicillof da muestras de la necesitad estar unidos contra la ola de contagios que está acosando al área metropolitana. Con gráficos comparativos -sin importar que algunos fueran flagrantemente erróneos siempre que sirvan para apuntalar el relato-, el Presidente volvió a justificar la continuidad del aislamiento y a remarcar el "éxito" de sus decisiones acompañadas por los que tienen "la responsabilidad de gobernar".

Con su tono de profesor se explayó sobre el tema, hasta que respondió a la prensa con otra vehemencia cuando se refirió a las ayudas que está brindando a todos los segmentos por la situación económica. Se trata del modelo inaugurado con la pandemia que tiene como centro a un gobierno salvador.  

Pero el que dejó claro que no sólo se está jugando la lucha con el coronavirus, es el gobernador de Buenos Aires, la provincia donde descansa el mayor caudal electoral del Frente de Todos. Kicillof no se privó de rigorear una y otra vez a Eugenia Vidal, lo que brindó señales de que la política de acercamiento del freno al coronavirus es sólo una circunstancia, porque la cuestión de fondo es minimizar a la oposición en cada oportunidad que se tenga a mano.

El poder no es sólo una herramienta para lograr eficacia en la toma de decisiones, ni un resorte de transformación de estructuras resistentes. Es un recurso que, llevado a altas dosis de concentración, sirve de blindaje a la discrecionalidad, de cobertura ante las causas judiciales, y de continuidad de un elenco estable en los espacios clave del Estado.

El poder emana del consenso popular, pero también del tejido que se confecciona en bambalinas. Existe una escena visible, a la luz de todos, y otra que se va tramando en los vericuetos de los círculos de la política. 
La legítima posesión institucional es el fundamento, pero el manejo centralizado y discrecional de los recursos resultan un instrumento estratégico y decisivo en el ejercicio del poder.  

Hoy Mendoza se sostiene como nunca del reparto que haga la Nación. En esto reside, en buena medida, la debilidad de la Provincia, con un gobierno de signo político contrario al nacional, y que de su bondad depende.

Temas relacionados: