¡A cuidar el peso!

La mejor estrategia para ahorrar a cualquier edad

Por UNO

Ahorrar es como correr una maratón: se puede planear una carrera de larga distancia y correrla con la cabeza, porque si gastás toda la energía al principio no vas a legar a la meta. Lo mejor es no despreciar el ahorro y pensar que 50 dólares al mes durante una década suman 6.000 en 10 años. Si se empieza a los 20, 30 años es una buena edad para tener ese dinero. Si lo hemos ido invirtiendo, nuestro colchón podría ser mucho mayor. "Y no se trata de no salir. Al contrario, hay que hacerlo y disfrutar. Es una cuestión de administrar mejor el dinero que ingresamos", explica la economista española Araceli de Frutos.

¿Que inviertan otros? Quizá no sea la mejor filosofía

Cuando nos llega el sueldo, comenzamos a saldar deudas. Lo primero, los gastos fijos: el alquiler, los servicios, el abono transporte, la factura del celular, la de internet… Luego hay que dividir lo que queda en lo que gastaremos en ocio y lo que guardaremos. "Las cantidades dependerán de nuestro ingreso. Por ejemplo, si cobrás $25.000 y dedicas unos 20.000 a los gastos fijos podés destinar en torno a $2.000 o $3.000 (tal vez $5.000) al ahorro", explica la experta. Una vez que se forma el hábito, esta cantidad pasa a considerarse parte de los gastos fijos.

¿Y qué se puede hacer con ese dinero? Una opción interesante es destinarlo a productos de inversión que no tengan un riesgo elevado. Hay que tener "cuidado de no caer en las webs y negocios que prometen dinero fácil, la inversión es un tema de largo plazo. No es la multiplicación de los panes y los peces", dice la experta. Su recomendación es buscar asesoramiento de expertos sobre los productos que más nos convengan en bancos.

Un desafío: ahorrar para imprevistos

Hay que tener en cuenta que los dólares o pesos que hemos decidido ahorrar cada mes no están ahí para el disfrute inmediato, sirven para generar un buen colchón para el futuro. Así que nada de contar con ellos para ese maravilloso viaje a las islas del sudeste asiático con los amigos.

Para este tipo de gastos, la experta finanzas recomienda una nueva partida: la del ahorro para imprevistos. "Que tenga este nombre no quiere decir que sea malo. Puede servir para gastos inesperados que surjan o para hacernos un viaje, salir, el ocio en general.

La diferencia con el concepto anterior es que se trata de un tipo de ahorro a corto plazo", asegura la experta. El día que el coche o la bicicleta te deje tirado en medio de la nada agradecerás tener dinero para arreglarlo inmediatamente.

Si pedís un crédito, que sea para educación

La formación no es un fondo de inversiones, pero es una inversión mucho mejor. "El conocimiento siempre va a dar más y mejores salidas laborales de cara al futuro", dice Frutos. No le falta razón. Según los datos del último Informe Infoempleo Adecco de 2018 los salarios promedios de las personas aumentan considerablemente a medida que acumulan formación.  

Este tipo de gastos lo suelen asumir los padres, explica la experta: "No es como en Estados Unidos, donde uno se va de casa a los 18 y pide préstamos para pagar la universidad". Aun así, sería la única circunstancia en la que recomendaría pedir un crédito siendo joven.

Gastar, sí, pero con mesura

Ir rellenando poco a poco una billetera que nos de más seguridad económica en el futuro no tiene que implicar que nos encerremos en casa para conseguirlo. De hecho, nada de esto debe ir en detrimento del ocio y el disfrute. Simplemente se trata de compaginarlo con cabeza: buscar fórmulas que nos ayuden a gastar un poco menos y evitar caer en las trampas del dinero rápido.

Si existen cuentas de Netflix compartidas, ¿por qué optar por una individual?

Son muchos los gastos de ocio que podemos tener: unas cervezas, ir al cine, una cena, un capricho en el shopping, la cuenta de Netflix, que no falte otra de Spotify… Y no disfrutar no debería ser una opción. “Hay que pasárselo bien, pero siendo conscientes.”, dice la especialista. Pero vale la pena hacerlo sin derrochar, algo que, desde su punto de vista, los jóvenes comprenden mejor cada día: "Los datos apuntan a que cada vez más son de hacer planes en las casas. Es una forma de optimizar".

Un ejemplo son las mil y una cuentas de servicios de streaming que es necesario tener para estar al día de todas las series y películas que se producen actualmente. "Hay opciones para compartirlas con amigos y por poco dinero puedes tener lo que quieras", aclara. De hecho, si en lugar de tener una cuenta para un solo usuario, compartimos una de cuatro podemos ahorrar más de 120 dólares al año. En una década estaríamos hablando de 1.200 dólares más, que se sumarían a los 6.000 que hemos destinado al ahorro. Lo mismo ocurre con las salidas: no es necesario que salgamos todos los días de la semana, podemos hacerlo solo los fines de semana. Al final, todo suma.

Cuidado con los caramelos envenenados

Cuando el banco nota que los ingresos de una cuenta son periódicos no tarda en mandar un pequeño regalo. En la cartera hay más de una como ella —la del supermercado en el que más compras, la que acumula descuentos para determinada tienda de ropa, alguna que ni siquiera recuerdas cómo ha llegado ahí y la de débito con la que sobrevives cada mes—, pero la nueva es especial. No solo suele estar hecha de un color más brillante (dorados y platas se llevan la palma), sino que puedes gastar hasta el dinero que no tienes. Pero lo mejor que se puede hacer con las tarjetas de crédito es guardarlas muy lejos de la billetera. "Es preferible optar por la de débito por un tema de autocontrol. La tarjeta de crédito no la controlas, y menos aún cuando eres joven y quieres hacer tantas cosas. Es un caramelito que te ponen delante y es difícil no picar", indica la experta. Usar ese dinero y no poder pagarlo en el plazo indicado por el banco va a generar gastos añadidos a la deuda: los intereses son incluso peores si decidimos pagarla a plazos.

Vivienda, ¿gasto o inversión?

Para los jóvenes, con la llegada del salario también entran las ganas de emanciparse. Como en todo, hay que hacerlo con cabeza. Si vas bien, "será un error tanto meterte en un piso de alquiler como buscar comprarte una casa. Como también lo es tener la posibilidad de irse a una vivienda de los padres y elegir otro porque la zona nos gusta más", afirma Frutos.

Si nos queremos ir de casa, tendremos que buscar una opción adecuada a nuestro presupuesto. Sabemos que no es tarea fácil, los precios están por las nubes, pero la experta da algunos consejos: "No te metas en una hipoteca, ni te vayas al barrio más caro, ni alquiles un piso enorme. Busca una habitación o un estudio y mantén siempre en mente la importancia del ahorro". En definitiva, que la casa no te impida llegar a fin de mes.

Fuente: El país

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