La economía de Mendoza creció un 3,5% en 2025, un punto por debajo del promedio nacional. Sin embargo, la provincia arrastra un proceso de deterioro sostenido en los últimos 15 años, reflejado en la caída del ingreso per cápita y el empeoramiento de las condiciones laborales, según un informe del IERAL – Fundación Mediterránea, elaborado por los economistas Gustavo Reyes y Jorge Day.
Pese a este escenario, las proyecciones para 2026 abren una ventana de recuperación incipiente que permitiría comenzar a recomponer parte de la actividad económica per cápita perdida, siempre que se consoliden los motores de crecimiento.
El informe anual, que analiza la evolución de la economía mendocina y traza expectativas para 2026, fue presentado este martes en el hotel Hyatt de Ciudad, como ocurre cada año.
La economía de Mendoza en 2025
Si bien en 2025 la economía de Mendoza registró un crecimiento del 3,5% respecto del año anterior, el número alcanzado fue menor al promedio nacional.
La dinámica de la actividad económica en la provincia a lo largo del año fue muy dispar: leve recuperación en los primeros trimestres y fuerte contracción en los últimos meses del año.
Según el informe de los economistas, el gran punto débil de Mendoza durante el 2025 fue el motor externo, es decir, las exportaciones: fue la provincia que más bajó sus ventas al mundo en un año en el que la mayoría tuvo una dinámica positiva.
En cambio, los otros cuatro principales motores macroeconómicos a corto plazo resultaron expansivos, lo que terminó impulsando un leve crecimiento: la dinámica de la economía nacional, el sector público provincial, el mercado laboral y el financiero.
- Dinámica nacional: a pesar de mostrar un estancamiento en gran parte del año, la economía de Argentina se expandió actuando como un motor positivo para Mendoza.
- El mercado laboral mendocino resultó expansivo en 2025: el empleo total subió en promedio un 0,3%, mientras que el poder adquisitivo del salario formal privado se recuperó un 10% anual respecto al año anterior. Ambos con una dinámica muy despareja a lo largo del año y contrayéndose fuertemente en la segunda parte del mismo.
- El motor financiero: la dinámica relativa de los depósitos y préstamos en Mendoza afectaron positivamente a la actividad económica en la provincia, ya que registraron una importante expansión en 2025.
- Cuentas públicas provinciales: con la información disponible solamente al mes de septiembre, los ingresos crecieron por encima de la inflación, pero el gasto público subió a un ritmo mayor que ambos. De esta forma, el superávit de las cuentas fiscales se redujo indicando que política fiscal impulsó la actividad en corto plazo.
A nivel sectorial, dentro de este marco de crecimiento, se destacaron por su buen desempeño la construcción (impulsada por la obra pública y créditos hipotecarios), el sector financiero, la actividad inmobiliaria y la venta de autos 0 km.
En tanto que los sectores críticos para Mendoza fueron el petróleo, que registró una caída del 5% en la producción; el turismo, que bajó 5%; y el agro, con una caída de ingresos reales de viñateros del 29%. Estos tres sectores mostraron un desempeño local peor que sus equivalentes a nivel nacional.
Empobrecimiento sostenido de la economía de Mendoza en los últimos 15 años
El IERAL resalta entre los principales motivos del retroceso económico sostenido de la economía de Mendoza la caída del ingreso per cápita.
El nivel de ingreso promedio de cada mendocino en 2025 se estimó en 7.500 dólares. Según los indicadores de largo plazo, el pico del ingreso per cápita se dio en 2011 (con un índice de PBG per cápita de 194 puntos respecto a la base 100 de 1991) y, desde entonces, descendió casi 20 puntos, situándose en 176 puntos en 2025; lo que representa una pérdida acumulada significativa de la actividad económica por habitante en los últimos 15 años.
En 2025, el ingreso promedio por mendocino fue de US$7.500, pero sigue casi 20 puntos por debajo del pico de 2011 en el índice de PBG per cápita.
Los informes señalan que esa disminución del ingreso per cápita es consecuencia de una baja productividad de la economía mendocina en los últimos casi 20 años, sumada a una baja inversión productiva.
En tanto que, si bien el empleo total subió 0,3% el año pasado, la foto sigue siendo problemática con aproximadamente “275.000 ciudadanos sin trabajo y/o con empleos que no resultan suficientes para cubrir sus necesidades”.
Además, concluye el informe, en los últimos años, sectores críticos como el petróleo, el agro y el turismo han mostrado un desempeño más débil en Mendoza que en el resto de Argentina. Mientras que la alta inflación y la pérdida de dinamismo del sector exportador (que interrumpió su crecimiento hace más de 10 años) han contribuido al estancamiento.
Escenario de la economía de Mendoza para 2026: recuperación e incertidumbre por la guerra
A pesar del panorama actual e histórico, las perspectivas económicas para 2026 sugieren una incipiente y lenta recuperación, siempre que se consoliden los motores expansivos de la economía.
El objetivo principal para este año es comenzar a recuperar parte de la actividad económica per cápita perdida durante los últimos 15 años.
Contexto macroeconómico
- Crecimiento e Inflación: se asume un panorama favorable para Argentina, con una economía nacional que se expandiría entre el 4% y 5% anual. La inflación proyectada para finales de 2026 se sitúa en un rango de entre el 25% y 30% anual.
- Dinámica de los "motores" provinciales: cuatro de los cinco motores clave actuarían de forma positiva para Mendoza:
-Sector público: se espera que sea un motor expansivo gracias al ambicioso programa de inversión en obra pública financiado con los recursos del resarcimiento (ex-Portezuelo).
-Mercado financiero: mantendría un gran dinamismo y volvería a ser un motor expansivo.
-Mercado laboral: continuaría recuperando lentamente una dinámica positiva en línea con la mejora de la actividad.
-Economía nacional: actuaría como un impulsor positivo dado el crecimiento esperado para el país.
-Mercados externos: es el factor más incierto. El conflicto bélico (EE.UU e Israel-Irán) genera dudas: por un lado, beneficia a Argentina por ser exportador neto de energía (suba del precio del petróleo), pero por otro, perjudica por la desaceleración del comercio mundial y el menor crecimiento de los socios comerciales de la provincia.
Perspectivas por sectores
El desempeño seguirá siendo heterogéneo entre las distintas actividades:
- Construcción: es uno de los sectores con mejores perspectivas, impulsado fuertemente por la obra pública provincial y la disponibilidad de crédito para el sector privado.
- Comercio: se prevé una recuperación gradual apoyada en mejores ingresos reales de la población y el acceso al crédito, aunque enfrentará un entorno más competitivo y procesos de adaptación estructural.
- Turismo: el escenario sigue siendo desafiante. Aunque mejoren los ingresos locales, un dólar relativamente bajo limitaría la llegada de extranjeros y fomentaría que los argentinos viajen al exterior.
- Vitivinicultura y agro: enfrentan un año ajustado por la existencia de altos stocks que presionan los precios a la baja y un tipo de cambio que podría no ser favorable para las exportaciones.
- Petróleo: a pesar del posible aumento en el precio internacional del crudo, los problemas estructurales (yacimientos maduros) y la falta de inversiones significativas en la provincia limitan un repunte importante en la producción.
Desafíos y riesgos para la economía en el 2026
El informe del IERAL enfatiza que, para que el crecimiento sea sostenible, Mendoza debe implementar reformas que mejoren su baja productividad de los últimos 20 años.
La Provincia inicia el año con una situación problemática en el empleo, estimándose que unos 275.000 ciudadanos tienen problemas de inserción o ingresos insuficientes.
En tanto que la profundidad y extensión de los conflictos bélicos mundiales contribuyen al desconcierto y podrían alterar el escenario base de recuperación de la economía local.








