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Empresa en crisis

Garbarino: pese al conflicto, las sucursales pudieron abrir sus puertas

Las sucursales de Mendoza pudieron abrir esta mañana, luego de que este jueves la gerencia nacional de la firma avisara que cerrarían para siempre. Peligran 100 puestos de trabajo

Los empleados decidieron resistir a tal determinación, luego de que anoche, representantes del CEC intermediaran entre ellos y la empresa. Sin embargo, la gerencia manifestó que están en todo su derecho de cerrar sus puertas, por la fuerte crisis económica en la que se encuentra la empresa.

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Una situación desesperante

Por su parte, Flavio Yanzón, delegado de los trabajadores de Garbarino, manifestó que la situación económica por la que están pasando es desesperante: hace tres meses que no reciben un salario completo, y la última paga que obtuvieron fue de $22.000, correspondientes a los REPRO -que paga el Gobierno Nacional- dos meses atrás.

"Estamos viniendo a trabajar con lo justo para cargar la tarjeta SUBE, y lo hacemos porque tenemos miedo que si no venimos, esta situación aliente el cierre de los locales", sostuvo Yanzón.

Sin embargo, la única esperanza que tienen los trabajadores es que la empresa por fin se venda. por eso no abandonan sus puestos de trabajo.

Actualmente, los trabajadores no cuentan con obra social, aunque el delegado aclaró que Osecac está colaborando con ellos para que puedan hacerse atender, y la empresa no deposita aportes jubilatorios dese el año pasado.

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La sucursal del Shopping de Garbarino, donde se vivieron momentos de tensión.

La sucursal del Shopping de Garbarino, donde se vivieron momentos de tensión.

Un pasivo de $7.000 millones

Desde junio de 2020, Garbarino pertenece al empresario de seguros y del mundo del Fútbol, Carlos Rosales, pero quien a su vez, quiere deshacerse de una empresa altamente deficitaria, por el voluminoso pasivo que tiene, con los proveedores y con los bancos que lo venían financiando. Según medios nacionales, la deuda de Garbarino oscila en los $7.000 millones: $3.000 millones es el pasivo con los bancos que lo financiaban y el resto con proveedores. La pandemia profundizó la crisis: la caída de la ventas en el 2020 fue de entre el 60% y el 75%.

El impacto de ambas situaciones devino en el cierre de muchas de las sucursales que la firma tenían en todo el país.

En Mendoza, el primer estrago de la crisis fue el cierre de la sucursal Palmares, lo que ocurrió en abril pasado. Los trabajadores fueron reubicados, pero fue una dura advertencia con respecto a lo que podría suceder.

A principios de 2021, hubo conversaciones muy avanzadas con el fondo de inversiones Inverlat, que además poseen firmas como Havanna y Fenoglio. Pero estos no llegaron a acuerdos con los acreedores, por lo que las negociaciones no continuaron.

Por el momento, continúa la incertidumbre, sobre todo para los trabajadores, en los cuales recae la peor parte de la crisis terminal de la empresa.

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