El cierre de sucursales de Garbarino y Compumundo en Mendoza ha generado una gran preocupación porque si bien los trabajadores están siendo reubicados hay atrasos en los pagos de los salarios e incertidumbre sobre lo que sucederá en los meses venideros con los locales que hoy siguen abiertos. Son cerca de 100 los empleados con que cuentan las dos firmas en el Gran Mendoza.

En el caso de Garbarino, que tiene en la provincia tres locales más, ya cerró en San Rafael y antes lo había hecho en Mar del Plata, Río Cuarto, Chubut y Salta.

Fernando Ligorrria, secretario general del Centro Empleados de Comercio (CEC), contó a Diario UNO que la sucursal de esta empresa ubicada en Palmares "está cerrando". El dirigente indicó que Garbarino no renovó el contrato de alquiler del local que ocupa, ya inició el retiro de la mercadería e inmobiliario y reubicó a los 9 trabajadores que se desempeñaban allí en otros negocios de la firma.

El sindicato de los mercantiles espera que no se quede gente sin trabajo, que se sostenga la promesa de llevarlos a otras sucursales pero que también se regularice el pago de los salarios que se está haciendo en cuotas y que a esta altura del mes -20 de abril- sólo ha sido efectivizado el 50%.

Tanto en Garbarino como en Compumundo se han realizado asambleas para analizar las propuestas de pago. "Han ofrecido abonar el 50% que queda en dos pagos" dijo Ligorria, lo que hace muy angustiante la situación de los trabajadores. A esto se suma que se han producido algunas suspensiones.

El titular del CEC aseguró que la preocupación es doble porque además del pago escalonado o parcial de los salarios es incierto si las sucursales que están trabajando lo seguirán haciendo en los próximos meses. Además, temen en el gremio que otros comercios pueden cesar sus actividades o irse de Mendoza o el país, como ha sucedido con Falabella.

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