Aurelius denunció al ex ministro de Economía, Axel Kicillof, de mal desempeño. Para el fondo buitre, Argentina actuó premeditadamente y de “mala fe” al alterar la medición del PBI del INDEC para el ejercicio 2013, a partir de la “conducta indigna de un funcionario y un gobierno”, para no liquidar el saldo favorable del bono.
Por todo esto reclama que se le liquiden unos u$s87 millones, (más intereses, gastos y punitorios); sin llamar a negociación previa. Así figura en el escrito que el fondo buitre presentó el lunes ante el tribunal del Segundo Distrito Sur de Nueva York
Ahora Argentina tendrá que responder a las acusaciones el 3 de julio, dando luego lugar a una nueva respuesta de Aurelius y otro espacio de tiempo para el país, para que finalmente la jueza Loretta Preska decida si falla a favor o en contra de la demanda.
En cualquier caso, la resolución definitiva en la primera instancia en los tribunales de Nueva York no será antes de las elecciones presidenciales argentinas.
En el escrito presentado ayer, de unas 24 páginas, 12 están dedicadas a analizar la alteración de los datos del ejercicio 2013; con una curiosa información interna que sólo puede haber sido obtenida (y calculada) con cierta colaboración local. Especialmente en un gráfico que Aurelius presenta en las páginas 5 y 16 del escrito presentado ayer, elaborado por el estudio jurídico Friedman, Kaplan Seiler & Adelman, el mismo que ya representó a Aurelius en el “juicio del siglo” contra el país por el default de 2001. En este caso, se trata de deuda emitida luego del acuerdo de 2005.
La Argentina tendrá que presentarse el 3 de julio y argumentar contra la demanda de Aurelius. Se dará, nuevamente, un momento curioso. El Gobierno de Mauricio Macri, para que no prospere la causa, tendrá que defender la alteración del PBI de 2013, asegurando que era facultad del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el de modificar el cálculo. Con esto defenderá la gestión de Axel Kicillof y, al menos en este aspecto, la intervención directa que Guillermo Moreno hacía en el organismo que ahora maneja Jorge Todesca.
Aurelius es un viejo conocido de la Argentina. Y de muchos países con destino de mal manejo de su deuda pública y privada. Es propiedad de Mark Brodsky, discípulo de Paul Singer y exempleado de Elliott, quien en algún momento en los inicios de la década pasada se independizó y abrió su propio bufete buitre. Si bien su mayor y más beneficioso negocio lo hizo con la Argentina y el “juicio del siglo”, se lo conoce por su inquietud de bucear por todo el mundo para encontrar oportunidades de negocios en estados a punto de alcanzar el default o empresas importantes en dificultades.
