Excepciones: ¿Por qué a unos sí y a otros no?

La pelota ha quedado en el campo del gobernador, que ha decidido junto a los intendentes mantener el aislamiento como hasta ahora.  Rodolfo Suarez actualmente tiene la potestad para tomar las decisión sobre la excepciones a la cuarentena en la tercera etapa "focalizada", tal como lo anunció Alberto Fernández. 

"Dejamos en manos de las autoridades provinciales qué actividades están abiertas y cuáles cerradas", ha dicho el Presidente, para aglomerados de menos de 500 mil habitantes y bajo una serie de condiciones que garanticen que no habrá propagación del virus.

Pese a que por varios días no se han detectado nuevos casos de coronavirus, el Gran Mendoza sigue comprendido, junto a los principales centros urbanos del país, entre las zonas que mantendrán una cuarentena rígida, porque en conjunto presentan el 47 por ciento de los contagios. 

Te puede interesar: El Gran Mendoza no podrá felxibilizar la cuarentena

La autorización al gobierno provincial para habilitar la construcción privada representa una válvula de escape en un sector sensible al empleo y a diversas actividades afines. Según los registros del gremio, más del 60 por ciento de la mano de obra se ocupa en el ámbito privado de la construcción.

Pero la excepción, al mismo tiempo, acentúa la presión desde otros sectores que necesitan recuperar mínimamente la actividad porque ya no pueden sostenerse con semejante parálisis. Cada uno viene diseñando sus propios protocolos como garantía de bioseguridad frente a la pandemia, con estrictas normas de higiene, distanciamiento y hasta con redefiniciones del negocio en algunos casos. La nueva etapa de "segmentación por criterio epidemiológico" debería sustentarse en actividades que no lesionen la lucha contra la pandemia para mantener a raya los resultados que está obteniendo Mendoza. Con análisis, criterio, disposiciones detalladas y controles estrictos se pueden dar pasos seguros hacia una eventual apertura gradual. Pero el temor a que no se cumpla con el distanciamiento social sigue pesando, más cuando todavía no arranca el invierno. Rodolfo Suarez, por facultades delegadas de la Presidencia, ahora tiene la última palabra.

Coherencia, por favor

El gobierno de la Provincia tiene a punto el protocolo para habilitar las salidas a trotar y a pedalear por parques y otros recorridos habituales.
El ejercicio físico y las actividades al aire libre siempre han formado parte de las recomendaciones médicas por sus beneficios integrales a la salud.

Con el distanciamiento adecuado nada hace suponer que tales actividades sean un vector de contagio, sin embargo siguen en el listado de lo prohibido por decisión presidencial.

La habilitación limitada a caminatas de una hora por día y en un radio de 500 metros significa una bocanada de aire fresco en pequeñas dosis. Al menos, una módica posibilidad de esparcimiento para tanta gente que vive hacinada y acosada por la ansiedad.

La enfermedad económica


Alberto Fernández asegura que no se ha enamorado de la pandemia, saliendo al cruce de una sospecha creciente de opositores y analistas. La "decretocracia" que arrancó con la emergencia económica, continuó con la emergencia sanitaria y se acentuó con la parálisis del Congreso, se autojustifica en la urgencia del día a día. El Presidente dice que desde el principio viene cumpliendo con un plan diseñado por etapas para combatir al coronavirus, pero que además tiene un plan para la economía. En rigor, hasta el momento lo que se conoce no es más que la emisión monetaria para distribuir ayudas contra los efectos de la cuarentena, mientras el dólar -en todas su variantes- mete presión, los precios siguen subiendo, las provincias están al borde de la cesación de pagos, y el país a punto de un default total.

Ganamos, perdimos...

Cristina Fernández celebra un supuesto triunfo judicial que le daría certeza de legalidad para sesionar en forma virtual. Los ministros de la Corte, que tuvieron que dejar sus placenteros descansos para expedirse, en realidad rechazaron el pedido de la vicepresidenta, pero algunos miembros se explayaron sobre lo que se sabía de antemano: "El Senado de la Nación tiene todas las atribuciones constitucionales de interpretar su propio reglamento en cuanto a la manera remota o virtual de sesionar, sin recurrir a la Corte Suprema".

Ya está, no quedan excusas para las dilaciones y el Congreso debería funcionar a pleno, sea para tratar el impuesto a las fortunas, o para afrontar las decisiones sobre la pandemia u otros asuntos de Estado.

¿Era necesario?

La noticia fue llamativa: la Cancillería  anunció intempestivamente que Argentina se retiraba de los acuerdos comerciales que está tratando el bloque del Mercosur con Corea del Sur, Canadá, India, Singapur y Líbano.  Las negociaciones ya concluidas con la Unión Europea y con la Asociación Europea de Libre Comercio queda a salvo de la medida, se aclaró. Por otro lado, autoridades nacionales señalaron que cuestionan acuerdos con naciones que producen bienes que compiten con la industria local.

Si bien hubo expresiones contemplativas por el contexto de la pandemia que no permite vislumbrar los escenarios futuros, como lo señala Gabriel Fidel, electo parlamentario del Mercosur en 2015, las críticas no se hicieron esperar. El ministro Enrique Vaquié advirtió en un tuit que la decisión puede significar la pérdida de mercados. Por su parte, Alfredo Cornejo tuiteó que estas decisiones "no pueden ser tomadas de forma sorpresiva e inconsulta".

Es preciso el documento difundido por la Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias, en el que advierte sobre "la decisión unilateral que parece indicar una tendencia hacia una menor apertura de nuestra economía, con un alto impacto en materia de inversiones, desarrollo de negocios y comercio exterior, perdiendo proyección e inserción en el comercio internacional, tan necesario hoy para la generación de divisas que nuestra economía necesita".

Es sabido que el actual gobierno no es afecto, precisamente, al libre comercio. Pero esta movida deja en claro que se trata de otro ruido más en las relaciones con los socios del Mercosur y que, además, abre otro frente de conflicto interno, como si con los que ya tiene no le fueran suficientes a Alberto Fernández.