"Es increíble la mala organización y el grado de improvisación que tienen", dijo Guillermo García, el productor apícola que perdió gran parte de su cargamento de núcleos de abejas en San Luis, debido a las demoras que sufrió en los controles en la ruta puntana.

Las "mil peripecias", según dice él mismo, que vivió este productor apícola de Luján de Cuyo cuando trataba de cruzar la provincia puntana para llevar 210 núcleos de abejas hasta un sector de campos de Santa Fe, ya fueron nota de este fin de semana en Diario Uno.

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Pero ahora, mientras intenta recuperar lo poco que le quedó y distribuir las abejas en algunas colmenas en la zona santafecina de Villa Trinidad, relató él mismo la traumática experiencia para este medio.

Así encontró las colmenas en San Luis un productor apícola

"Perdón, estaba en el campo sin señal, con los núcleos que quedaron, pasándolos a las colmenas", se disculpa el productor cuando responde el llamado.

"Soy productor de Luján de Cuyo y a las 12 de la noche (del miércoles 11 pasado) salimos de Tunuyán y llegamos a las 4 de la mañana a Desaguadero. Teníamos todos los permisos, el de traslado, el especial de Ganadería, todos. Yo había estado Mucho tiempo averiguando como se hacia para transitar hacia mi destino, en Villa Trinidad, Santa fe. Tenía que atravesar la provincia de San Luis y me dieron todos los permisos de tránsito, todos, además de tener todos los papeles como actividad fundamental, tal como es el productor primario de alimentos y que supuestamente podía transitar libremente. Entonces había emprendido el viaje, con 210 núcleos, con tranquilidad", cuenta.

Después continúa: "Llegué a las 4 de la mañana a Desaguadero. Hay un puesto al principio (un puesto policial, ya del lado de San Luis) y allí nos dijeron que el policía que estaba en el otro puesto, más adelante y del otro lado del peaje, nos iba a escoltar. Entonces nos fuimos, pagamos el peaje de $220 y llegamos al otro puesto. Allí el policía nos dice que la caravana salía a las 6.30 de la mañana. No, nosotros no podemos pararnos, estamos trasladando abejas´, le dije, y le expliqué cómo era ese traslado: La abeja tiene que ir ventilada, moviéndose todo el tiempo. Nosotros dedicamos gran parte de nuestro tiempo en preparar los nucleros (caja especial en donde va la abeja reina con su grupo de abejas) para hacer el traslado. Los núcleos tienen que ir siempre en tránsito, tiene que moverse constantemente. Si el núcleo está parado se acumula temperatura y las abejas se asfixian, se mueren".

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La conversación y las explicaciones en ese puesto policial caminero, no prosperaron. "El policía nos dijo: ´miren, lo único que pueden hacer es regresar al primer puesto y ver si ahí pueden hacer algo. Acá no podemos hacer nada, pero les digo que lo único que van a conseguir es pagar el peaje dos veces", relata Guillermo García, cargado de angustia y desazón.

"Regresamos e insistimos. Le explicamos al policía del primer control la importancia de la abeja, del traslado, le dijimos que nos dijera con qué autoridad superior podíamos hablar, buscamos todas las alternativas. Pero no nos dieron respuesta. no nos dejaron pasar".

Sin escuchar razones, Guillermo y sus 210 núcleos de abejas recién pudieron salir del puesto de la policía puntada de Desaguadero a las 6.30 de la mañana, integrando una caravana de unos 30 vehículos. Pero faltaba más.

"En la caravana esa sufrimos las mil peripecias. La verdad, parecen una película de terror. Es increíble la mala organización, la improvisación que tienen", dice, y cuenta: "Salimos a las 6.30. A las 7.30 paramos en la entrada de San Luis capital, para que los autos con gas licuado pudieran recargar. Cuando continuamos la marcha, a los 5 minutos, se le reventó un neumático al auto de la Policía y no tenían auxilio. Esperamos media hora hasta que viniera otro auto. Volvimos a andar pero, increíblemente, tres kilómetros después volvimos a quedar parado porque... ese patrullero no tenía combustible... y estuvimos parados otra media hora, hasta que fueron y cargaron". Y faltaba aún parar en Villa Mercedes, para que "los autos con gas volvieran a recargar".

El caso es que terminaron de atravesar la provincia de San Luis "a las 10.30 de la mañana, con muchísimas abejas muertas y el resto saliéndose de los cajones, tratando de sobrevivir".

A las 12 del mediodía "tuvimos que parar a la sombra, en Río IV, tirados a una orilla de la ruta. Tuvimos que abrir las cajas, y tratar de auxiliar a las abejas que aún quedaban vivas con agua y tratar de que se ventilaran y rescatar lo que se podía".

Ahora, ya en Santa Fe, Guillermo García dice que, de los 210 núcleos que transportaba originalmente, "murieron 30 y otro 30% lo tuvimos que fusionar. Las abejas que quedaron, sufrieron muchísimo. Se nota el esfuerzo que hicieron por sobrevivir".

Los apicultores ya habían sufrido mucho al inicio de la pandemia, con los protocolos de cuarentena. Se suponía que el paso de los meses había ayudado a ajustar operativos y no perjudicar a los trabajadores y productores. Pero parece que aún no se ha logrado.