Informe de "Ámbito"
Las primeras causales de estos preocupantes cifras comenzaron en 2012 con la caída del consumo, cuando el Estado permitió aumentos tarifarios y otros que acompañaron la suba de precios. El poder adquisitivo de los trabajadores se mantuvo lo suficiente como para no generar grandes cambios en los niveles de consumo.
Sin embargo, el horizonte comenzó a cambiar desde 2015 con el nuevo modelo económico implementado por el Gobierno de Mauricio Macri.
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Imagen ilustrativa.
En mayor o menor medida, los economistas de uno y otro lado de la “grieta” coinciden en que la economía requería una corrección de precios relativos, producto de que el dólar y las tarifas, por ejemplo, estaba retrasados. Donde difieren las opiniones es en el límite hasta el cual debe hacerse.
Lo cierto es que la inflación se aceleró al punto de que 2018 concluyó en 47,6%, el índice más alto desde 1991. Y 2019 ya arrancó con un primer trimestre por encima del 10%, lo que perfila el año para estar sin dudas por arriba del 30%.
En este escenario, en el que los salarios perdieron el año pasado 12 puntos en promedio de poder adquisitivo, comercios e industrias están sintiendo con fuerza el derrumbe del consumo.
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A lo que se le suma que los costos -servicios, impuestos, material de trabajo, alquileres, etc.- se dispararon, y las tasas de interés se fueron a las nubes.
En números
Se conoció este fin de semana que las ventas minoristas sumaron 15 meses en baja y en febrero marcaron un negativo de 11,3% según informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
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Días atrás, el INDEC informó que en enero los supermercados habían vendido un 10,5% menos y los shopping 15,1%; es el séptimo mes consecutivo que están en retroceso. En tanto que la actividad económica cedió 5,7% y enfila nueve períodos seguidos en descenso.
“Venimos midiendo la rentabilidad de las pymes, y hasta el año pasado sólo un 30% estaba trabajando con rentabilidad, otro tercio está en equilibrio y el resto a pérdida. Por esto no es sorprendente la situación de concursos y cierres”. “Venimos midiendo la rentabilidad de las pymes, y hasta el año pasado sólo un 30% estaba trabajando con rentabilidad, otro tercio está en equilibrio y el resto a pérdida. Por esto no es sorprendente la situación de concursos y cierres”.