La expresión popular sería “el clima está loco”. Es que en invierno había que andar con mangas cortas mientras que en este mes que va de primavera han predominado los buzos y las camperas. Todo matizado con lluvias persistentes que un día están, al otro no y al siguiente regresan y con más intensidad.
Pero las personas no son los únicos seres vivientes que han sufrido estos vaivenes climáticos, las plantaciones también están inmersas en el desconcierto y esta situación repercute hasta en la lucha contra las plagas.
Durante octubre el Iscamen en General Alvear emitió dos alertas para combatir lo que son consideradas plagas claves: carpocapsa y grafolita. Sin embargo, en ambos casos la primera recomendación que recibió el productor es que antes de efectuar la cura pongan especial atención en “el pronóstico del tiempo”.
“El tiempo influye en todo y como está hoy hay que prestar mucha atención a las lluvias, porque si hay precipitaciones después de aplicar los agroquímicos el productor deberá repetir la aplicación para mantener bien los montes”, explicó el ingeniero Sergio Ruís, supervisor del programa de lucha contra la carpocapsa y grafolita de Iscamen.
El impacto climático ha provocado variaciones en todos los aspectos de las plantaciones. Si bien el crecimiento y desarrollo de un cultivo no es algo exacto cada temporada, un mismo monte tiene plantaciones en distintas etapas fenológicas, lo que dificulta enormemente la forma de aplicar los insecticidas.
“Hay monitoreo en las fincas para determinar cuándo es la mejor época para efectuar las aplicaciones pero nos encontramos con plantas que están en floración, otras con pétalos caídos y después una parte que ya está el fruto. En un mismo monte hay escenarios muy dispares”, subrayó Ruís.
La explicación del ingeniero es sencilla: “En invierno cuando debían acumular horas de frío, hubo temperaturas elevadas que adelantaron la floración mientras que en primavera los frentes fríos provocaron un detenimiento en el proceso porque no había temperaturas que garantizaran el proceso de crecimiento”, aclaró.
Este año las alertas para combatir la carpocapsa y grafolita se emitieron con 10 y 15 días de retraso en comparación a la temporada.
A principios de octubre fue para grafolita (que afecta la fruta de carozo) mientras que el inicio de la campaña para luchar contra la carpocapsa en la fruta de pepita es ahora.
En el comunicado emitido por el organismo se recomienda finalizar el tratamiento mañana, pero si el monte aún está en etapa de floración el productor deberá esperar a que se produzca la caída de pétalos.
Carpocapsa
La larva sale del huevo y se mete directamente en el fruto, se alimenta de la semilla y daña el fruto. Ataca a la pera, manzana y nogales.
Grafolita
Es una plaga que afecta al fruto pero también a la planta y repercute en la producción de la temporada siguiente. Se alimenta de la pulpa y también de los brotes más tiernos. Es dañina para durazneros y ciruelos.
Por Gonzalo Villatoro
