Cuando Guido Sandleris llegó a la presidencia del Banco Central (BCRA), a fines de septiembre del año pasado, sus decisiones de política monetaria fueron muy cuestionadas, en especial porque la idea de secar el mercado de pesos podría controlar al dólar, principal urgencia de aquel momento, pero implicaba contar con tasas de interés altísimas y, por lo tanto, encarecer el financiamiento, ahogar la economía.
En concreto, con Sandleris las tasas volaron con la promesa de que una vez controlado el tipo de cambio primero, y la inflación después, el costo del dinero iba a bajar. Sin embargo, pese a que ya se dio una quita de más de 25 puntos porcentuales en la tasa de Leliq, la tasa de referencia, ese movimiento no se trasladó al resto de las tasas: financiarse con préstamos o tarjetas de crédito sigue siendo muy caro. La tasa de la Leliq llegó al 73% en octubre y ayer quedó en torno al 47,5%, mientras que las tasas que cobran las entidades apenas si cedieron.
Ezequiel Baum, economista y autor del libro "Ordená tu economía", sostuvo que "si el banco tiene que prestarle a un cliente que no pagó el total o se atrasó con el mínimo y lo va a devolver en 12 meses lo tiene que hacer a tasas más altas, ya que no es lo mismo prestarle a él que al Central a una semana, cuando además el organismo es el que tiene el poder de imprimir billetes para saldar el compromiso".
Eric Ritondale, director de Econviews, señaló que el descenso del resto de las tasas no será inmediato, dado que la Leliq se hundió muy rápido y es necesario comprobar si se sostiene esta tendencia en el tiempo. "Obviamente los bancos, por cuestiones de absoluta precaución, se van a mover a paso de tortuga", comentó.
Fuente: El Cronista/ Sofía Bustamante



