La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó este jueves al mayor general Javier Marcano Tábata, quien hasta ahora comandaba la Guardia de Honor Presidencial y estaba vinculado a la Dirección General de Contrainteligencia Militar, y nombró en su lugar al general Gustavo González López, en medio de una profunda reorganización de la seguridad nacional tras la captura del ex presidente Nicolás Maduro por fuerzas militares de Estados Unidos la semana pasada. Esta decisión, anunciada oficialmente por el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, busca fortalecer el control institucional y responder a la crisis política y de poder que vive el país.
Delcy Rodríguez destituyó al jefe de seguridad de Maduro y nombró nuevo jefe de contrainteligencia militar
Delcy Rodríguez ordenó cambios en la cúpula militar: destituyó al jefe de seguridad de Maduro y designó a un nuevo responsable.
Un cambio en la cima de la seguridad en plena crisis política
La destitución del mayor general Javier Marcano Tábata ocurre en un contexto de enorme tensión en Venezuela, después de que una operación militar estadounidense capturara al ex presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
Marcano Tábata, considerado cercano al círculo militar que rodeaba a Maduro, fue retirado de sus funciones en la Guardia de Honor Presidencial, unidad encargada de la protección directa del presidente y de altos cargos estatales. Además, también se le separó del comando de la DGCIM. En su lugar, Delcy Rodríguez nombró a Gustavo González López, un oficial con décadas de experiencia en los organismos de seguridad, quien ahora asume un rol clave en la estructura de defensa y contrainteligencia del Estado.
¿Quién es Gustavo González López y por qué su nombramiento es polémico?
Gustavo González López es un general de alto rango con una larga trayectoria en los servicios de inteligencia de Venezuela. Ha sido director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en dos ocasiones y se desempeñó como ministro de Interior y Justicia entre 2015 y 2016. Su carrera lo ha situado repetidamente al frente de operaciones de seguridad interna y contrainteligencia.
Sin embargo, su nombramiento ha generado controversia internacional, ya que González López aparece en listas de sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea por presuntas violaciones de derechos humanos, corrupción y su vinculación con prácticas represivas durante su gestión en SEBIN. Estos antecedentes han sido señalados por organizaciones de derechos humanos como parte de una historia de abusos contra opositores políticos y disidentes.
Rodríguez, ante estas críticas, respaldó públicamente la designación y afirmó que confía en su “trayectoria y vocación de servicio”, destacando que su experiencia será clave para “garantizar la paz, la seguridad del pueblo y la plena vigencia de la Constitución de la República”, según el comunicado oficial difundido por el ministro Ñáñez en Telegram.
La DGCIM y la Guardia de Honor: dos pilares del control interno
La Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) es una de las agencias de inteligencia más poderosas de Venezuela y ha sido señalada repetidamente por organismos internacionales por su papel en la vigilancia política y la represión interna. De hecho, su actuación ha sido objeto de denuncias por parte de organizaciones de derechos humanos que documentan detenciones arbitrarias y torturas.
Por otro lado, la Guardia de Honor Presidencial es la unidad militar encargada de la seguridad directa del presidente y la élite gubernamental. Su comandante juega un papel central en la protección del poder político y constituye uno de los grupos de élite más confiables dentro de las fuerzas armadas venezolanas.
La reorganización anunciada por Rodríguez no solo implica un cambio de figuras, sino una redistribución de poderes dentro de estos organismos, que hasta ahora operaban bajo la fuerte influencia de oficiales leales al liderazgo de Maduro.
Reacciones internas y el tablero político venezolano
La decisión de destituir al general Marcano Tábata y sustituirlo por González López ha generado diversas reacciones dentro y fuera del país. Algunos sectores oficiales consideran que la medida es necesaria para reafirmar el control del Estado y prevenir nuevos episodios de inestabilidad, mientras que críticos señalan que la presencia de figuras sancionadas puede dificultar la reconciliación y la restauración de la confianza en las instituciones venezolanas.
Además, esta reorganización ocurre en un momento en que la política venezolana está bajo la lupa internacional: Estados Unidos ha advertido sobre posibles objetivos en el país y ha preguntado por la seguridad de la población ante la incertidumbre política, mientras líderes opositores insisten en la necesidad de elecciones libres y transparentes tras la captura de Maduro.
¿Qué sigue para Venezuela?
Con Delcy Rodríguez al mando como presidenta interina, posición que asumió tras la ausencia de Maduro y bajo la supervisión del Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional, Venezuela enfrenta un período de transición crítico. La reorganización de la seguridad es solo una de las primeras medidas que marcan la nueva etapa política del país, en la que se deberán abordar desafíos como la estabilidad interna, la administración del orden constitucional, y la relación con actores globales, incluyendo Estados Unidos y la Unión Europea.
A medida que se define el futuro político y militar de Venezuela, la atención se centra ahora en cómo estas decisiones impactarán tanto en la gobernabilidad como en las demandas de la sociedad venezolana por mayor transparencia y respeto a los derechos fundamentales.





