A Kevin Costner no le basta su nombre y sus premios para sacar adelante proyectos en Hollywood, además tiene que invertir sus millones y aguantar las negativas de los estudios, que dudan de que los dramas que le gusta contar al actor sirvan para hacer dinero.Ese fue el caso de su última película “Black or White”, que pasó sin pena ni gloria por taquilla tras su estreno en enero en Estados Unidos y es también la razón de que la gran producción que tiene entre manos, un “western” de 10 horas que concluye con una película, esté en dique seco.
La locura de Kevin
