ver más

Hoy por hoy: Pampita y Vicuña

Un  dicho popular asegura que cuando se comete un pecado, esa acción ya trae implícita la penitencia.Muchos artistas de la televisión y el cine (bastante menos los de teatro)suelen utilizar los medios de  difusión, en particular el llamado periodismo de espectáculos, para posicionarse y promocionarse. 

No son pocos los que basan sus carreras en ciertos aspectos escandalosos y en la exhibición impúdica de su intimidad, sobre todo a partir del boom que han tenido las redes sociales, hoy plagadas de videos eróticos de conocidas figuras.Pero cuando ese exhibicionismo se les viene en contra por una u otra razón, esos medios pasan a ser considerados carroñeros informativos si es que deciden hacerse eco de los pesares de esos artistas, así como antes se habían hecho eco de sus triunfos.
En realidad el show bizz es un ámbito donde existen reglas de juego singulares que algunos respetan siempre (hoy se puede estar al tope y mañana en la lona) y otros sólo cuando están arriba.Hoy, tanto en la Argentina como en Chile se están ventilando  los pormenores de la separación matrimonial de dos figuras muy queridas: Pampita y Benjamín Vicuña, quienes hace unos años padecieron la muerte de una pequeña hija.Los divorcios de gente famosa del espectáculo son un imán. La gente común, cuyos nombres no figuran en las marquesinas ni brillan en las pantallas de TV, suele usar lo que les pasa a las estrellas para compararlo con lo que a ellos les sucede en el discurrir de sus propias vidas.Es como si Pampita y Vicuña no fueran seres ajenos a ellos sino parte de su parentela o de sus amigos.Los medios saben de esa empatía y sienten que no pueden estar ajenos. Por supuesto, están los que tratan estos casos sin alejarse del respeto, el rigor y de cierta elegancia periodística y los que se largan hasta corroer el hueso. Es el lector o el televidente el que elige.Pampita y Vicuña promocionaban su vida familiar (vacaciones, aniversarios, estrenos, el interior de sus casas, sus ropas) y habían logrado armar una imagen de matrimonio casi ideal. Eso tuvo su costado de pecado. Ahora para ellos ha devenido la penitencia.¿Toda la culpa es del reino del chisme?Editorial

MÁS LEÍDAS