Desde que se separó de Graciela Alfano, Matías Alé no hace otra cosa que conquistar corazones. Literalmente, el morocho se convirtió en una “máquina de seducción” y la lista de mujeres que pasaron por sus sábanas generaría la envidia del mismísimo Casanova.Ahora, lejos de Sabrina Ravelli, el galán se puso en pareja con María-una chica cordobesa que atiende un kiosko en las sierras- y que lo hará sentar cabeza, por lo menos por algunos meses.
De levante
