Grutas budistas

Valiosos depósitos de religiosidad y prestigio

Las grutas de Hexi son un maravilloso ejemplo de la rica conectividad cultural de la antigua Ruta de la Seda

Por UNO

Por WANG KAIHAO

Durante siglos, antiguas caravanas y exploradores de varias civilizaciones viajaron por el Corredor de Hexi (Oeste del río) de 1.000 kilómetros de largo en lo que ahora es la provincia de Gansu. El camino era una arteria vital de la Ruta de la Seda que, como su nombre lo indica, conectaba la región por el río Amarillo con el desierto al oeste.

Al igual que comerciantes y aventureros, los monjes budistas también soportaron las penurias de la vida en el trayecto. Quizás viajando en soledad, acompañados únicamente de su fe y paz interior, a partir del siglo III se esforzaron por difundir ampliamente su religión. Hoy en día, existe un maravilloso legado de los frutos de su trabajo: las numerosas grutas budistas excavadas en las montañas.

En Dunhuang, al extremo occidental del Corredor de Hexi, 492 grutas con exquisitos murales y estatuas que datan desde el siglo IV al XIV en las Grutas de Mogao son como una enciclopedia en piedra que cuenta las leyendas de numerosos pueblos de la Ruta de la Seda. Cerca de su extremo este, las Grutas de Maijishan en Tianshui muestran hermosos rostros sonrientes que conceden emoción humana a la solemnidad de las deidades. Ambos sitios están inscriptos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Hay aproximadamente 200 sitios de grutas budistas que se conservan en Gansu. La mayoría se encuentra a lo largo del Corredor de Hexi.

“A nivel global, sitios importantes como Mogao y Maijishan, junto con los cientos de complejos de cuevas más pequeños a lo largo del Corredor de Hexi, conservan un legado notable de interacción cultural y creatividad humana durante los últimos 1.600 años”, señaló Neil Schmid, sinólogo y científico estadounidense de la Academia de Dunhuang, la prestigiosa institución de investigación con sede en Mogao, que también supervisa varios otros complejos de grutas ubicados a lo largo del Corredor de Hexi.

“Uno podría querer comparar lugares de Occidente, por ejemplo, la catedral de Notre Dame en París, con las Grutas de Mogao”, señaló Schmid. “Cada uno es un sitio sagrado de renombre mundial con sus propias características exquisitas y una historia distinta. Pero una diferencia fundamental es que Mogao, al igual que otros complejos de grutas de Gansu, se encuentra directamente en una importante ruta comercial, económica y cultural a través de Eurasia.

“Debido a esa posición geográfica excepcional, estos sitios no solo se desarrollaron dentro de una matriz cultural compleja, sino que también se vieron obligados a adaptarse y a evolucionar con los cambios en las prácticas religiosas, las doctrinas y los estilos artísticos a lo largo de cientos de años, lo que dio lugar a los sitios patrimoniales de estructuras únicas con los que contamos en la actualidad”.

Si el tiempo pudiera retroceder 1.600 años, la gente probablemente encontraría que el Corredor de Hexi no era una galería de arte romántica como se puede percibir hoy. La tierra que había sido asolada por guerras continuas estaba soportando una de las eras más oscuras del norte de China en la antigüedad, el período de los Dieciséis Reinos (304-439). La población disminuía drásticamente y un reino era conquistado pronto por otro en esa época de caos.

No obstante, Juqu Mengxun, un líder nómada que tomó el trono del reino del norte de Liang (397-439) en el año 401, pareció encontrar en el budismo una cura para el sufrimiento. A menudo se le atribuye ser el iniciador de los primeros proyectos de cuevas a gran escala que adornan el Corredor de Hexi, según surge de la documentación.

En opinión de Schmid, la motivación de Juqu para patrocinar la construcción de la cueva era múltiple. El budismo era una fuente de espiritualidad, una guía de moral y virtud, pero también una fuente de poder mágico y político y, por supuesto, de prestigio.

Al atraer a monjes conocidos, patrocinar la traducción de las escrituras y construir monasterios y templos en cuevas, Juqu y su reino obtuvieron autoridad y poder estratégicos que, según Schmid, eran muy necesarios dadas las rivalidades de su reino con otros cercanos.

Se especuló ampliamente que las Grutas de Tiantishan de Wuwei en el Corredor de Hexi se encontraban donde estaban las cuevas de Juqu y los hallazgos en las últimas décadas aportaron pistas cruciales.

En 1959, se planeó la construcción de una presa frente a las Grutas de Tiantishan. Para salvar los murales de una posible inundación, todos fueron reubicados en Lanzhou, provincia de Gansu. Allí se encontró una pieza del mural del reino del norte de Liang debajo de la superficie repintada que se hizo siglos después.

Liu Zhi, director del Instituto de Investigación y Protección de las Grutas de Tiantishan, señaló que cuando se restauraron las piezas de los murales reubicados desde 2015 hasta el año pasado, se descubrieron varios murales más del norte de Liang.

“Las divinidades voladoras (llamadas feitian en chino) en estos murales a veces se sienten ‘burdas’, en comparación con las exquisitas imágenes de hadas en períodos posteriores de la historia”, indicó Liu. “Pero sus colores, líneas, sombreados y expresión de emociones son de gran habilidad. Reflejan perfectamente el estilo artístico del arte budista en su etapa inicial”.

Después de las primeras grutas de la era del norte de Liang, la construcción de cuevas comenzó a florecer en Hexi, y luego en otras partes de China, ya que eran especialmente favorecidas por los gobernantes. Así vemos los proyectos reales de las Grutas de Yungang en la provincia de Shanxi y las Grutas de Longmen en la provincia de Henan.

La gente de hoy puede imaginar las escenas de peregrinaciones a los templos y monasterios budistas a lo largo del Corredor de Hexi, pero estas se han perdido en el tiempo. Ninguna de esas estructuras de este período inicial se puede ver ahora desde la superficie de la región. “Así, una de las grandes ventajas de las grutas construidas en roca y piedra es que declaran la religiosidad y el poder de sus patrones por toda la eternidad”, sostuvo Schmid. “En este sentido, las grutas de Hexi son depósitos valiosos de una rica transmisión cultural que ya no existe en otros lugares”.

Ma Jingna colaboró con esta nota.

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