Fue hace 10 años, en septiembre de 2013, durante un discurso en la Universidad Nazarbayev en Astana, Kazajstán, que el presidente chino, Xi Jinping, se refirió por primera vez a la construcción de una franja económica para consolidar las relaciones entre China y Asia Central. Un mes después, mientras se dirigía al parlamento de Indonesia, el presidente Xi habló del fortalecimiento de los vínculos y la promoción de la cooperación entre la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y China mediante la construcción de una ruta marítima para el nuevo siglo. Además, también se propuso la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII, por sus siglas en inglés) para financiar proyectos de infraestructura e interconectividad dentro de la región.
Una extensión natural de la Franja y la Ruta
Diez años después y con la participación de más de 150 países en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), se trata de un impulso verdaderamente global. Desde sus primeros anuncios en 2013, el interés en esta iniciativa se ha extendido a áreas como América Latina y África.
En el caso de América Latina, la región tiene una importante necesidad de inversión en infraestructura, particularmente orientada a mejorar la conectividad, el desarrollo de los mercados internos y la integración de áreas productivas y mercados de exportación.
En el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional celebrado en Beijing en mayo de 2017, estuvieron presentes dos países de América Latina: Argentina y Chile. En esa oportunidad, el presidente Xi mencionó que América Latina era la “extensión natural” de la BRI. Actualmente ambos países son miembros de la BRI y el BAII, siendo Argentina el 21° país latinoamericano en sumarse a la iniciativa en febrero de 2022 durante la visita del presidente argentino a Beijing con motivo del 50° aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El memorando de entendimiento firmado incluía varias cuestiones para garantizar un resultado beneficioso para todos y mejorar la complementariedad económica entre ambos países, en particular aumentando las inversiones bilaterales, expandiendo el comercio bilateral e incentivando la diversificación del comercio.
Con la firma de la Franja y la Ruta, tanto Argentina como China deben centrarse no solo en las posibles complementariedades económicas entre ellos, sino también en abordar los desafíos que tienen por delante y diseñar una hoja de ruta conjunta. Para lograr un desarrollo equilibrado, sostenible y de largo plazo, se necesitan inversiones en infraestructura que conduzcan a una mayor conectividad y fomenten un desarrollo inclusivo. Para Argentina, como se establece en el memorando, es crucial que la BRI apoye el objetivo de mejorar nuestra capacidad exportadora, diversidad exportadora, valor agregado y participación de componentes locales.
A pocas semanas de la firma de la BRI el año pasado, Argentina y China celebraron la quinta reunión de su diálogo estratégico para la cooperación y coordinación económica. En este diálogo se identificaron los principales proyectos de infraestructura a desarrollar en Argentina. Varios proyectos están incorporados en el Plan Integrado de Cooperación China-Argentina dentro del Diálogo Estratégico, los demás se incluyen en el Plan de Cooperación bajo la BRI firmado en junio. Este plan es fundamental para avanzar y mejorar la colaboración en infraestructura en los proyectos identificados anteriormente.
Las principales exportaciones de Argentina a China se concentran históricamente en unos pocos productos agrícolas y agroindustriales. Actualmente se encuentran en curso negociaciones para el acceso al mercado de más productos argentinos, entre ellos achuras de cerdo y vaca, maíz, nueces y sorgo.
Durante las últimas décadas, China y Argentina han forjado una alianza económica sólida, basada en complementariedades y una confianza mutua cada vez mayor, enmarcada dentro de nuestra asociación económica estratégica que existe desde 2014. La firma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta marca otro hito en nuestras relaciones bilaterales con gran potencial y atractivo. Sin embargo, esto no está libre de desafíos. Por el contrario, se necesita un desarrollo económico local, nacional y regional de naturaleza inclusiva, equilibrada y de largo plazo para poder aprovechar todo nuestro potencial y, en consecuencia, obtener resultados beneficiosos para ambos países.
La autora es vicepresidenta del Consejo Argentino para las Relaciones Exteriores, ex subsecretaria de Negociaciones Económicas Multilaterales y Bilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Esta es una versión traducida y resumida de un artículo publicado en China Daily. Las opiniones no reflejan necesariamente las de China Daily.


