Cultura China

Un pincel con historia

La punta fina de la herramienta de escritura ha ayudado a formar los ideogramas que continúan moldeando la cultura china

Un pincel corto y suave conectado a un mango largo y duro, tanto vigoroso como delicado; un simple pincel caligráfico chino puede describir la idea más sofisticada. Al lograr tanto la excelencia técnica como la libertad espiritual en la escritura, un buen pincel permite una creatividad sin restricciones y una variación infinita.

Un pincel puede revelar un punto, una línea, el sol, la luna, montañas, ríos, viento y todo lo que las personas pueden percibir en el mundo. Puede ser delgado o grueso, grande o pequeño, concreto o abstracto.

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Lleva entre 25 y 30 días hacer un pincel caligráfico de Huzhou. YANG YANG / CHINA DAILY

Lleva entre 25 y 30 días hacer un pincel caligráfico de Huzhou. YANG YANG / CHINA DAILY

Quizás sea una de las pocas herramientas inventadas por el ser humano que es tan práctica y, a la vez, tan rica en significados simbólicos a lo largo de los milenios. No solo transmitió el cuidado y las emociones de la gente común, sino que también registró la historia, narró pensamientos, creó el arte y la literatura más refinados de esta cultura, influyendo enormemente en el desarrollo de la civilización china.

En su libro “El pincel caligráfico de Huzhou y la cultura china”, publicado por Peking University Press en 2010, el académico Ma Qingyun cita a Zhou Ruchang (1918-2012), un académico, poeta y calígrafo, quien comentó: “Sin el pincel caligráfico, los caracteres chinos no podrían haber evolucionado, y mucho menos el arte de la pintura. Sus formas, estructuras, métodos de escritura, funciones y efectos artísticos no habrían llegado a la situación actual. En última instancia, el pincel caligráfico determina las diversas formas de documentos, tales como pergaminos, libros, registros, cartas y archivos”.

Ma expresa: “Para Zhou, la esencia espiritual de la cultura china se manifiesta en el pincel caligráfico y su desarrollo también depende de él”.

En su opinión, los diversos temperamentos, personalidades, voluntades, mundos espirituales, actitudes hacia la vida, gracia externa, belleza interna y cultivo de los chinos fluyen de la punta de ese pincel, afirma Ma. “Por eso, el pincel caligráfico no es solamente un representante de la cultura china, es también su creador”.

Cuenta la leyenda que un día en el año 223 a. C., Meng Tian, un gran general del Estado de Qin, quien más tarde supervisaría la construcción de la Gran Muralla, estaba de caza. En un momento, vio que la cola de una liebre herida había dejado un rastro de sangre en el suelo y eso lo inspiró a crear el primer pincel caligráfico chino.

Meng primero obtuvo un poco de pelaje de liebre, lo insertó en una caña de bambú e intentó usarlo para escribir. Sin embargo, el pelaje de la liebre estaba tan encerado que el pincel no lograba absorber la tinta. Luego de varios intentos en vano, arrojó casualmente el pincel a un pozo de cal fuera de la ventana.

Algunos días más tarde, Meng se topó con el pincel abandonado. Lo levantó y notó que el pelaje se había vuelto flexible. Lo sumergió en tinta y escribió varios caracteres con gran suavidad. Sin querer, el lavado de cal lo había desengrasado. Hasta el día de hoy, todavía se aplica cal.

En otra versión de la leyenda, en lugar de pelaje de liebre y caña de bambú, Meng utilizó un palo de madera, con piel de ciervo —más duro— en el medio y lana de cabra —más suave— por fuera, un método que también se sigue empleando actualmente.

Durante mucho tiempo, los descubrimientos arqueológicos han desacreditado las historias acerca de que Meng inventó el pincel caligráfico chino.

La evidencia arqueológica demuestra que hace más de 6.000 años, quienes vivían en el sitio de Banpo, a 10 kilómetros al este de la actual Xi’an, provincia de Shaanxi, usaron pinceles para dibujar patrones y líneas en la superficie de cerámica. Sin embargo, en comparación con la cerámica o los huesos oraculares, es difícil preservar los pinceles, por lo que rara vez se ven en antiguas ruinas.

También se han encontrado trazos de pinceles en huesos oraculares y cerámica de la dinastía Shang (siglos XVI-XI a. C.), que datan de milenios posteriores, pero antes de la época de Meng. A finales de la década de 1950, los arqueólogos desenterraron un pincel caligráfico en Xinyang, provincia de Henan. Su origen se remonta a principios del Período de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.), y es el más antiguo que se ha descubierto en China, mucho más que la supuesta invención de Meng.

Durante los más de 2.000 años siguientes, los pinceles caligráficos evolucionaron notablemente junto con los avances en los medios de escritura, pasando desde los huesos oraculares, tablillas de bambú y seda hasta los diferentes tipos de papel. Además, los cambios en las posturas para escribir, influenciados por el aumento de la altura de los muebles y el crecimiento de las distintas escuelas de pintura y caligrafía, fueron fundamentales para dar forma a la transformación de los pinceles caligráficos.

En las vicisitudes de la historia, el centro para hacer pinceles caligráficos de la mejor calidad cambió de un lugar a otro. Desde la dinastía Yuan (1271-1368), los pinceles caligráficos producidos en Huzhou, provincia de Zhejiang, se han convertido en la herramienta de escritura principal en China.

Los pinceles caligráficos de Huzhou se distinguen por su nitidez, elegancia y durabilidad. En términos estructurales, un buen pincel debe tener cerdas resistentes que puedan recuperar rápidamente su forma original después de ser comprimidas.

Sin embargo, en la última mitad del siglo pasado, con la amplia adopción de las lapiceras modernas, los pinceles caligráficos comenzaron a perder su larga prominencia. En un esfuerzo por preservar esta antigua artesanía, en 2006 se reconoció la destreza de los pinceles caligráficos de Huzhou como un patrimonio cultural inmaterial nacional.

El proceso completo de fabricación de un pincel caligráfico de Huzhou consta de ocho procedimientos, meticulosamente subdivididos en 128 pasos, según Qiu Changming, un heredero de esta artesanía a nivel nacional.

El hombre de 74 años es uno de los maestros artesanos de pinceles caligráficos en el pueblo de Shanlian en Huzhou.

Durante miles de años, los artesanos del pueblo han honrado al General Meng como el padre del pincel caligráfico. Aunque Meng no inventó el pincel, se le atribuye el mérito de haber mejorado los materiales y las técnicas utilizadas en su producción, comentó Qiu.

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