Cultura tradicional

Tradición en clave contemporánea

El timbre etéreo y la apariencia elegante del guqin lo han elevado durante mucho tiempo a un estatus reverenciado en la música china

Cuando los chinos antiguos mencionaban la palabra qin, que ahora se refiere a una variedad de instrumentos, es probable que estuvieran hablando de un solo instrumento: el guqin, la cítara de siete cuerdas.

El timbre etéreo y la apariencia elegante del guqin lo han elevado durante mucho tiempo a un estatus reverenciado en la música china, un canal de reflexión interna practicado por literatos de épocas pasadas y un patrimonio cultural apreciado en la actualidad.

Pero para los integrantes de la banda Zide Guqin Studio, no se ve como una reliquia del pasado, sino como un mero instrumento, igual que todos los demás, a la espera de que un músico explore y libere su potencial en la interpretación de los diversos estilos musicales que resuenan en el público por todas partes.

Cada uno de sus videos musicales parece una obra de arte por derecho propio. En las plataformas de redes sociales como Bilibili, los espectadores pueden disfrutar de antiguas composiciones del guqin que han trascendido siglos gracias a la forma única de tablatura textual del instrumento.

En su estilo más destacado, los videos muestran un conjunto de música folclórica vestido con atuendos tradicionales chinos, sobre un fondo gris pálido o amarillo, casi como si los personajes de una antigua pintura en pergamino hubieran cobrado vida.

Estas actuaciones abarcan una amplia gama de géneros, que incluyen desde adaptaciones de temas de series de televisión, hasta canciones clásicas conocidas en todo el mundo. En sus interpretaciones, las piezas se fusionan a la perfección con el guqin y otros instrumentos tradicionales, presentando un sentido de la belleza típico de China, simple, pero sugestivo.

“El guqin es verdaderamente un instrumento musical único e incomparable en China. Representa un rico patrimonio histórico y cultural en su esencia, así como la búsqueda de la autorrealización”, señaló el director de la banda, Zhu Liyue.

Junto con el ajedrez (que denota el ajedrez chino y el juego de Go), la caligrafía y la pintura, formaba parte de las cuatro artes que toda persona culta debía dominar. Tocar el guqin no es solo un entretenimiento, sino también un medio para la contemplación, el cultivo personal y el intercambio emocional entre espíritus afines.

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