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Los nativos de un condado de Zhejiang vuelven del extranjero para beneficiarse y aportar al desarrollo nacional

Ubicado en la parte sureste de la provincia de Zhejiang, el pequeño condado montañoso de Qingtian es un lugar de una serena belleza e inesperada influencia global.

Con una modesta población de 568.800 habitantes, Qingtian se encuentra al final de las líneas de transporte, lejos de las fronteras y sin puertos marítimos. Sin embargo, contra todo pronóstico, de este aislado condado han surgido sorprendentemente más de 381.000 chinos de ultramar repartidos en 146 países y regiones.

Estos chinos residentes en el extranjero construyen puentes entre su pueblo natal y sus países de acogida, convirtiendo a Qingtian en un crisol de culturas, una fusión de tradición china y toque internacional.

Entonces, ¿cómo Qingtian, un condado montañoso, llegó a ser un centro para la comunidad china de ultramar?

Según Yan Xiaohai, funcionario de la federación de chinos de ultramar retornados de Qingtian, la respuesta radica en varios factores. La falta de tierra cultivable y los frecuentes desastres naturales como las inundaciones empujaron a su pueblo a buscar medios de vida más allá de su tierra natal.

La esteatita de Qingtian, utilizada para tallar, se convirtió en un recurso único que proporcionó a los lugareños una base para sus negocios.

Las exportaciones de esteatita, registradas desde 1880, alcanzaron su punto máximo de 400 toneladas métricas en 1913, que es una cantidad enorme para un condado pequeño como Qingtian, afirmó Yan.

“Dado que estas esculturas de esteatita generalmente eran vendidas directamente por los comerciantes de Qingtian, el volumen de exportaciones de esteatita reflejaba la tendencia de la migración”, añadió.

Con el rápido desarrollo de China desde el lanzamiento de su política de reforma y apertura, la interacción entre los chinos residentes en el exterior y su país de origen también fue evolucionando.

Zhou Yong, de 51 años, viajó al extranjero en 1992 y permaneció allí durante más de dos décadas. Recordó que en los años 90 los residentes de Qingtian que lograron establecerse en el extranjero enviaban dinero a sus hogares de origen, tratando de mejorar el nivel de vida de sus familias.

La afluencia constante de divisas convirtió a Qingtian en el condado con mayores ingresos de divisas. Las estadísticas oficiales revelan que aún recibe más de mil millones de dólares en remesas anuales, con una liquidación de divisas de alrededor de u$s 1.700 millones al año, sin incluir aquellas adicionales que traen los que regresan.

A finales de la década de 1990, surgió una tendencia entre la comunidad china de ultramar de Qingtian, donde muchos comenzaron a regresar con ambiciones empresariales. Se observó un aumento significativo en la cantidad de inmigrantes que volvían para emprender negocios, invirtiendo en bienes raíces y centrales hidroeléctricas, señaló Zhou.

Hacia el 2015, esta tendencia se aceleró, con algunos aventurándose en la manufactura. Los chinos de ultramar expresaron optimismo sobre las perspectivas económicas de China y desearon aprovechar las oportunidades de negocios, agregó.

Zhou regresó en 2015 para involucrarse en la construcción de la Ciudad de Productos Importados de Qingtian, un centro comercial especializado en artículos importados. Destaca la ventaja competitiva de los chinos residentes en el extranjero en industrias que requieren recursos tanto nacionales como extranjeros.

“Han vivido en el exterior durante largos períodos y comprenden las culturas foráneas, lo que les ayuda a presentar productos extranjeros a los clientes chinos. Tienen una conexión más estrecha con los proveedores de afuera, asegurando fuentes de bienes de primera mano”, sostuvo.

La Ciudad de Productos Importados de Qingtian ofrece más de 100.000 tipos de artículos importados de más de 70 países y regiones. Las ventas acumuladas superan los 17.000 millones de yuanes (u$s 2.360 millones), motivo por el cual se lo apoda el “Supermercado Mundial”.

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