La aceptación unánime por parte de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de un proyecto de ley para eliminar la denominación de “país en desarrollo” de China busca debilitar el desarrollo de esta nación, señalaron los observadores.
Proyecto de ley de EE. UU. busca socavar el crecimiento de China
“La aprobación de una ley por parte de la Cámara de Representantes de EE. UU. para privar a China de su estatus de ‘país en desarrollo’ en las instituciones internacionales tiene como único objetivo socavar a una nación que EE. UU. considera su principal ‘competidor’”, sostuvo William Jones, jefe de la oficina en Washington de la publicación estadounidense Executive Intelligence Review.
La Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó la ley “La República Popular China no es un país en desarrollo”, con 415 votos a favor y 0 en contra el 27 de marzo. El proyecto de ley está dirigido a presionar al secretario de Estado para que se revoque la denominación de “país en desarrollo” de la República Popular China en las organizaciones internacionales.
“Algunas personas argumentarían, como lo están haciendo los legisladores, que China no debería ser considerado un ‘país en desarrollo’ debido a su enorme PBI y al rápido crecimiento en lugares como Shenzhen y Shanghai”, señaló Jones. “Con arduo trabajo, China ha eliminado la pobreza absoluta, pero su PBI individual es una quinta parte del de Estados Unidos, y mantener a la gente fuera de la pobreza aún requerirá grandes esfuerzos por parte del Gobierno central hasta que la economía china avance hasta un punto en el que el ingreso individual sea seguro y en un nivel que pueda ser comparable al de otros países desarrollados”.
Sourabh Gupta, investigador principal del Instituto de Estudios China-Estados Unidos, dijo que la política interna de EE. UU. sobre este tema es “en su mayoría irrelevante”.
“Realmente no importa lo que diga el Gobierno de EE. UU. o su Cámara de Representantes, porque EE. UU. no brinda ninguna ayuda o preferencia económica a China sobre la base de esta denominación, ya sea un país en desarrollo o un país desarrollado”, señaló Gupta, y agregó que todo lo que sea de China para el mercado de EE. UU. está basado en tratados.
Sin embargo, a nivel mundial, Gupta agregó que cada una de las organizaciones internacionales tiene “su propia definición o un concepto un poco diferente” de lo que es un país en desarrollo. “La entidad que suele respaldar sus cifras con datos concretos es el Banco Mundial. Aproximadamente a partir de los $30.000 per cápita, se incluye dentro de las economías avanzadas o países desarrollados”.
Mencionó que desde 2005, EE. UU. ha sugerido que China e India deberían ser considerados países en desarrollo avanzados o incluso más que eso. “Todo esto se trata básicamente de malas intenciones. El punto es que si China es clasificada como un país desarrollado, entonces tiene que aceptar ciertas cargas. Por ejemplo, en las negociaciones comerciales internacionales o en aquellas sobre el cambio climático, no puede ser clasificada como un país en desarrollo, y así debe asumir compromisos adicionales”, sostuvo.
Jones señaló que tratar de restringir el desarrollo de China privándolo de sus derechos como país en desarrollo no solo es un golpe para el pueblo chino, sino también para todo el mundo en desarrollo, que se ha beneficiado de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Añadió que “cada vez más países se reunirán en torno a las estructuras alternativas de gobernanza que ahora tienen a su disposición”, ya sea BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghai o la Iniciativa para el Desarrollo Global, a medida que continúa desmoronándose la actual crisis bancaria en las instituciones occidentales.



