El desarrollo socioeconómico del Sur Global beneficia a toda la humanidad y puede convertirse en un importante contribuyente al bienestar de todo el mundo. Esto no es reconocido universalmente y, como resultado, han surgido dos enfoques para promover el progreso en el Sur Global. El primer enfoque está relacionado con la actitud de Estados Unidos y las antiguas potencias coloniales de Europa hacia el Sur Global. Su posición es la de intentar tomar el control de los recursos del Sur Global para enriquecer a las corporaciones multinacionales y desarrollar sus propias comunidades.
Modernizar el Sur Global
China siempre ha basado su política y sus relaciones con el mundo en desarrollo en el principio de solidaridad y beneficio mutuo
Después de la Segunda Guerra Mundial, en Bretton Woods se crearon organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para controlar a los países en desarrollo. Los organismos creados entonces son formidables hasta el día de hoy. El control de estas organizaciones está firmemente en manos de Estados Unidos y algunos de sus aliados en Europa. Los países están obligados a aceptar los programas económicos dictados por esos bancos.
Todos los programas están orientados a crear condiciones favorables para la explotación de los recursos naturales de los países en desarrollo y la mano de obra barata.
Como resultado, los países en desarrollo son en realidad exportadores netos de capital a los países desarrollados. En un artículo publicado en la revista New Political Economy, se estima que la magnitud de la fuga de capitales a través del intercambio desigual del Sur Global al Norte Global fue de unos u$s 150 billones, si se tiene en cuenta la pérdida de crecimiento entre 1960 y 2018.
Los mecanismos utilizados para extraer tanta riqueza del Sur Global incluyen los intereses de la deuda, la repatriación de las ganancias y las prácticas comerciales desleales (vender a precios altos y comprar barato).
Mientras tanto, las condiciones en el Sur Global son extremadamente sombrías. La pobreza es sumamente alta y la gente está mayoritariamente subempleada o desempleada. Las infraestructuras sociales, como la educación, la salud y la vivienda, se encuentran en un estado terrible. Esto conduce a la migración y a la fuga de cerebros. La infraestructura física también está en un estado extremadamente deficiente. La falta de carreteras conduce al subdesarrollo general.
El segundo enfoque es el que sigue China. El país siempre ha basado su política y sus relaciones con el mundo en desarrollo en el principio de la solidaridad, el beneficio mutuo y la promoción de la cooperación de ganancia compartida. A medida que China se desarrolla, comparte su prosperidad con el resto del Sur Global. Ha invertido en muchos países menos desarrollados que no podían obtener préstamos del Banco Mundial y el FMI. Muchos de ellos eran considerados “riesgos de crédito”.
Ahora China ha surgido como un país muy poderoso económicamente y ha propuesto varios programas revolucionarios que han cautivado la imaginación de la gente de todo el mundo. En 2013, el presidente chino,
Xi Jinping, propuso la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), con el motivo de conectar países y regiones por carreteras, puertos y ferrocarriles. Implica inversiones para establecer infraestructura vital, de la que carecían los países en desarrollo. La ausencia de esos proyectos físicos era una razón fundamental del subdesarrollo del Sur Global. Las inversiones en proyectos de la BRI apuntan a acelerar el progreso económico de una manera muy sostenible.
Ya son más de 150 los países que se han sumado a este enorme impulso de modernización. La BRI está uniendo a personas de todo el mundo e integrando las economías de los países de una manera nunca antes vista. Al mismo tiempo, está contribuyendo a la soberanía de los distintos países, permitiéndoles participar como socios en igualdad de condiciones.
La diferencia entre los dos enfoques es profundamente filosófica.
El enfoque occidental se basa en la filosofía de la dominación y el control de los recursos y las economías mundiales. El enfoque chino es el de promover el beneficio mutuo en las economías y el comercio internacional, respetar las diferencias culturales, tratar de entenderse mejor entre sí y promover la paz y la amistad entre las distintas civilizaciones.
Estoy convencido de que el enfoque de China es más viable. Este enfoque tendrá eco incluso en algunos países occidentales que desean un entorno propicio para hacer negocios.
El Sur Global está dejando atrás el neocolonialismo y está desempeñando un papel más importante en las relaciones internacionales, en gran medida debido a las posibilidades que se han abierto gracias a los nuevos enfoques de China a las cuestiones globales.
El autor es expresidente de Guyana. Esta es una versión traducida y resumida de un artículo publicado en China Daily. Las opiniones expresadas no reflejan necesariamente las de China Daily.




