En lo que a desiertos se refiere, es posible que China sea uno de los últimos países en los que piense la gente, pero en realidad tiene más variedades de desiertos que cualquier otro lugar del planeta.
Lucha contra el desierto
El Programa de la Franja Forestal Protectora de los Tres Nortes de China sirve de amplia barrera contra la propagación de terrenos de arena
Casi el 18 % de la superficie terrestre del país, 1,69 millones de kilómetros cuadrados, se clasifica como desertificada. Entre los 12 principales desiertos se encuentran el Taklamakán, el Gurbantunggut, el Badain Jaran, el Tengger, el Kumtag, el de la cuenca de Qaidam, el Kubuqi, el Ulan Buh y las tierras arenosas de Mu Us, Hunshandake, Horqin y Hulunbuir.
Además, desiertos pedregosos, páramos estériles compuestos de guijarros y rocas como el desierto de Gobi, ocupan una parte significativa de la tierra desertificada. Cubren vastas extensiones del noroeste, norte y noreste del país. La amenaza de estos desiertos y su propagación ha existido durante siglos.
Sin embargo, varias generaciones de chinos trabajadores y dedicados han convertido la lucha contra la desertificación en su misión. Gracias a su enfoque innovador, que incluye la plantación de árboles y arbustos, han creado una Gran Muralla verde que se extiende por 13 provincias y regiones autónomas en el norte de China y protege más de 150 millones de hectáreas de tierras de cultivo.
En la década de 1950, China era considerado uno de los países más desertificados, con lugares como el condado de Zhangwu, provincia de Liaoning, al noreste del país, donde el 90 % del suelo estaba cubierto de arena.
En 1978, el Gobierno central tomó la importante decisión de implementar el Programa de la Franja Forestal Protectora de los Tres Nortes a lo largo de 13 provincias y regiones autónomas en el norte de China para luchar contra la desertificación. Durante los últimos 45 años, se ha controlado más del 45 % de las tierras desertificadas, se ha gestionado el 61 % del área de erosión del suelo y la tasa de cobertura forestal ha aumentado de poco más del 5 % al 13,84 %.
El 6 de junio del año pasado, durante una reunión con funcionarios en Bayannuur en la Región Autónoma de Mongolia Interior, el presidente chino, Xi Jinping, resaltó el período extendido entre 2021 y 2030, la sexta fase del Programa de los Tres Nortes, como la fase clave para consolidar y expandir los logros en la lucha contra la desertificación.
Lu Qi, jefe del Instituto de Investigación del Programa de los Tres Nortes, declaró: “Cada proyecto de control de la desertificación se planifica considerando las condiciones y los recursos de las distintas áreas, respaldados por hallazgos de investigación, y se ha formado consenso acerca de que el objetivo del control de la desertificación es asegurarse de que las vidas de las personas y su desarrollo no se vean amenazados por los desiertos, los cuales también deben protegerse porque son una parte esencial del ecosistema”.
Dang Hongzhong, investigador de la Academia de Silvicultura de China y del Instituto de Investigación del Programa de los Tres Nortes, señaló: “La clave para el éxito de China en su camino de prevención y control de desiertos yace en la toma de decisiones y planificación científica”.
Mencionó que la acción innovadora llevada a cabo en el condado de Zhangwu en la década de 1950 fue un paso crucial hacia el control del desierto.
En 1952, Zhangwu estableció el primer instituto de investigación para el control del desierto, cuyo director fue Liu Bin. Liu, junto con otros pioneros en el control del desierto, decidieron introducir el pino escocés mongol de las montañas de Gran Hinggan para controlar las áreas arenosas.
“Según el pensamiento tradicional, se deberían usar arbustos o hierbas para controlar áreas arenosas movedizas, y plantar árboles en dunas de arena movediza iba en contra de las leyes de la naturaleza”, afirmó Dang. “Los expertos antiguos no estaban limitados por reglas tradicionales, hicieron avances audaces y emprendieron un camino innovador que nadie había esperado”.
A pesar de que habían encontrado especies de árboles resistentes a la sequía, plantar árboles en terrenos de arena movediza era un desafío.
“Zhangwu estaba a ocho latitudes de distancia del hábitat del pino escocés mongol, lo cual hacía que su introducción sea difícil”, sostuvo Zhang Xueli, subdirector del Instituto de Investigación de Control y Utilización del Desierto en la provincia de Liaoning.
Liu y otros pioneros en el control de arena importaron pino silvestre de Mongolia durante tres años. En el primer año, casi todos los retoños murieron. Más tarde, los expertos descubrieron que en su hábitat original, el pino silvestre de Mongolia estaba cubierto por una espesa nieve en invierno, lo que proporcionaba aislamiento y retención de humedad.
“Sin embargo, Zhangwu es muy seco en invierno y primavera, con fuertes vientos, y solo sobrevivieron dos árboles jóvenes que fueron enterrados accidentalmente por la arena”, indicó Zhang.
Aprendiendo de esa experiencia, los investigadores cubrieron el siguiente lote de pinos plantados con arena y tierra. Esos pinos sobrevivieron al invierno y se convirtieron en el bosque más antiguo existente en la zona arenosa. Durante los últimos 70 años, la tasa de cobertura forestal en Zhangwu ha aumentado de menos del 3 % a más del 30 %, y más de 8.500 técnicos en silvicultura han difundido sus conocimientos expertos de reforestación y fijación de arena en más de 10 provincias, lo cual resultó en la plantación de más de 1 millón de hectáreas de bosques.
Además del pino escocés mongol, por décadas, en la práctica de control de desiertos de China, se han identificado alrededor de 500 especies de plantas que pueden usarse como cortavientos y para la fijación de arena.



