Más equidad

Los pueblos ofrecen atisbos de prosperidad común

El Gobierno de China busca la prosperidad común, un plan para reducir las desigualdades en todo el país

Anren es una pequeña agrupación de aldeas en Jiande, provincia de Zhejiang, que puede tener grandes implicaciones para el futuro del país como zona piloto para la prosperidad común.

Se creó en junio del año pasado, casi un mes después de que el Gobierno central designara a Zhejiang como zona experimental para la prosperidad común, un plan para reducir las desigualdades en todo el país.

Está formado por la aldea que lleva el mismo nombre, Anren, y otras cinco cercanas menos acomodadas. Los seis asentamientos comparten recursos y se desarrollan conjuntamente. Han consolidado sus 250 hectáreas de tierra para permitir una planificación y un desarrollo completos, formando una agrupación integrada de aldeas conocida como lianheti en chino.

Por ejemplo, han desarrollado conjuntamente una finca de frutillas de casi 27 hectáreas para alquilar con 4 hectáreas contratadas a agricultores de bajos ingresos, que reciben apoyo técnico y asesoramiento de ventas por parte de los más acomodados. Además, el fabricante de revestimientos japonés, Nippon Paint, abrió una fábrica en la aldea de Anren, que también ofrece oportunidades de trabajo a los residentes de otros pueblos.

Y el lianheti también está desarrollando casas de familia, un mini parque industrial y otros negocios.

“Para lograr la prosperidad común, fundamentalmente, necesitamos hacer la torta más grande y, al mismo tiempo, compartirla de manera justa”, señaló Li Shi, decano del Instituto para la Prosperidad Común y el Desarrollo de la Universidad de Zhejiang.

El lianheti diseñó programas para distribuir la riqueza de manera más equitativa. Asimismo, construyó casas en la aldea de Anren y las asignó a personas necesitadas de la agrupación. Más de 200 hogares se mudaron.

El lianheti también ha edificado establecimientos públicos, como un centro de atención para personas mayores con acceso equitativo para todos los residentes. Los jubilados de 60 a 89 años pagan menos de U$S1 por cada comida en el centro y los mayores de 90 cenan gratis. El comedor se financia en parte con donaciones periódicas de empresas locales.

El lianheti ofrece una muestra vívida de lo que China se dedica a construir desde que eliminó la pobreza extrema.

Li señaló que la economía china ha crecido en las décadas desde que adoptó la reforma y la apertura, dando mayor juego al mercado y fomentando el espíritu empresarial. Ahora, el país mantiene estas prácticas mientras explora cómo compartir los beneficios del crecimiento de manera más justa.

Nicholas Hope, ex director del programa del Banco Mundial para China, es optimista sobre la búsqueda de la prosperidad común del país. En apenas dos generaciones, el Partido Comunista de China puede convertir a un país extremadamente pobre en uno modestamente acomodado, lo que debería dar a todos la confianza de que China puede lograr la prosperidad común, sostuvo.

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