China y los países de América Latina y el Caribe (ALC), impulsados por la alta complementariedad de sus estructuras económicas, están bien posicionados para profundizar sus relaciones comerciales y de inversión en beneficio mutuo, a medida que ambas partes navegan por las dificultades de la recuperación económica global, según expertos y ejecutivos.
Las relaciones comerciales entre China y ALC avanzan con solidez
Ejecutivos y expertos destacan el potencial para una cooperación bilateral más profunda
Las fortalezas de China en áreas como la manufactura y la infraestructura encajan bien con el enfoque de ALC en la diversificación de exportaciones y el desarrollo industrial, lo que crea múltiples oportunidades de cooperación económica en un contexto de creciente proteccionismo comercial a nivel mundial, agregaron.
Ante las recientes amenazas arancelarias impulsadas por la Casa Blanca contra países como México, las naciones latinoamericanas están acelerando sus estrategias para diversificar sus socios comerciales, explicó Sun Yanfeng, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China.
Este cambio, señaló Sun, fortalecerá la importancia de las principales economías asiáticas —en especial China— para América Latina, al tiempo que dinamizará el comercio dentro de la propia región latinoamericana.
China y América Latina comparten una trayectoria común como economías en desarrollo que buscan un crecimiento sostenible, afirmó Cui Fan, profesor de comercio internacional en la Universidad de Economía y Negocios Internacionales en Beijing.
Gracias a su experiencia de décadas en industrialización y construcción de infraestructura, China ofrece conocimientos y recursos valiosos para los países latinoamericanos que enfrentan desafíos de desarrollo similares. A su vez, el potencial agrícola de América Latina y sus crecientes mercados de consumo representan oportunidades para la inversión y el comercio chinos, agregó Cui.
La alineación de sus agendas de desarrollo se refleja en el fortalecimiento de los lazos económicos entre ambas partes. China es el segundo mayor socio comercial de América Latina y el Caribe, solo detrás de Estados Unidos.
El año pasado, el valor del comercio exterior de China con ALC aumentó un 7,2% interanual, alcanzando los 3,69 billones de yuanes (u$s 508.870 millones), según la Administración General de Aduanas de China.
Además, China ha impulsado activamente acuerdos de libre comercio con países latinoamericanos, lo que no solo ha reducido las barreras arancelarias, sino que también ha abordado obstáculos no arancelarios, creando un entorno más favorable para que los exportadores de la región accedan al vasto mercado chino, indicó Sun.
El acuerdo de libre comercio firmado entre China y Nicaragua, que entró en vigor hace un año, ha dado resultados concretos: el volumen total de comercio entre ambos países aumentó un 46,8% interanual en 2024, según la Administración General de Aduanas de China.
En particular, las importaciones chinas desde Nicaragua se dispararon un 218,3% en comparación con el año anterior, muy por encima del crecimiento promedio del comercio. Además de Nicaragua, China ha suscrito acuerdos de libre comercio con Chile, Perú, Costa Rica y Ecuador.
Dado que el comercio mundial sigue siendo relativamente débil, los principales objetivos de los países latinoamericanos son diversificar su oferta exportadora y reducir su dependencia de la venta de materias primas, señaló Bu Shaohua, subdirector del Departamento de Estudios sobre América Latina y el Caribe del Instituto de Estudios Internacionales de China.
Para lograrlo, los países de la región deben fortalecer sus clústeres industriales e invertir en la modernización de su infraestructura de transporte y logística para facilitar el comercio. La experiencia de China en infraestructura y manufactura se complementa bien con las necesidades de desarrollo de América Latina, explicó Bu.
La presencia de inversiones chinas en América Latina ha crecido en sectores como energías limpias, manufactura avanzada y biomedicina, lo que contribuye a que la región agregue mayor valor a sus exportaciones y mejore su posición en las cadenas de suministro e industriales globales, agregó Bu.
Asimismo, las capacidades de China en transporte, energía e infraestructura digital han permitido que colabore estrechamente con los países latinoamericanos en el fortalecimiento de sus propias infraestructuras, indicó.
El puerto de Chancay, en Perú, una inversión conjunta de COSCO Shipping de China y Volcan Compañía Minera S.A.A. de Perú, inició sus operaciones en noviembre.
Según estimaciones del Banco Central de Reserva del Perú, en su fase inicial de operaciones, el puerto podría aportar un 0,3% al PBI del país. Una vez que toda la infraestructura planificada esté completamente desarrollada, podría representar hasta un 0,9% del total del producto económico de Perú.




