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La oscuridad es la guía de un restaurante

Empleados con desafíos increíbles que juegan un importantísimo rol 

Yu Shuang, fundadora del restaurante Trojan Fairy de Beijing, publicó un mensaje en su cuenta de redes sociales el 16 de diciembre pidiendo ayuda por una “emergencia financiera”. Su negocio se vio muy afectado por la pandemia de COVID-19 el año pasado y debía casi 110.000 yuanes (u$s 16.970) de alquiler.

Apenas dos días antes, la empresa administradora de propiedades notificó que iba a rescindir el contrato de arrendamiento. También pidió que se desalojara el local en un plazo de tres días.

La publicación de Yu atrajo una serie de comentarios y algunos le preguntaron qué había sucedido. Ella respondió: “Estoy desesperada”. El día que buscó ayuda, la gente respondió. Rápidamente recaudó los fondos necesarios para renovar el contrato de alquiler.

Una antigua clienta de la Región Autónoma Zhuang de Guangxi, que no pudo viajar a Beijing para cenar en el restaurante debido a la pandemia, llenó su tarjeta de membresía por varios miles de yuanes. Cuando Yu preguntó por qué lo había hecho, la clienta señaló que ese restaurante no debería cerrarse.

Aunque el restaurante no parece diferente a muchos otros, se destaca una iluminación tenue en el interior. Al entrar, los clientes son recibidos con el sonido de un piano en el área de recepción a la izquierda de un comedor que ofrece cocina japonesa de primer nivel. Sin embargo, a la derecha, una habitación escondida detrás de una cortina está en total oscuridad.

El concepto de cenar en la oscuridad no es nada nuevo, con la apertura del primer restaurante de este tipo en París a fines de la década de 1990. Se dice que la pérdida de la visión mejora los otros sentidos, y algunos de estos restaurantes tienen como objetivo crear conciencia pública sobre las personas ciegas y con discapacidad visual. Trojan Fairy es uno de ellos, pero más que eso, desde su inauguración en 2009 ha ofrecido empleo y alojamiento a más de 80 personas con discapacidad y se ha involucrado en otras actividades benéficas.

Yu, de 49 años, solía ser cirujana, pero en 1999 la retina de su ojo derecho se desprendió y casi pierde la vista de ese ojo. Aunque se recuperó después del tratamiento, señaló que todavía le atormenta el miedo a perder la visión. Se preguntó cuántas personas sanas realmente se identificaban con la difícil situación de los ciegos. “Cuando fundé este restaurante, el objetivo era permitir que las personas sanas experimentaran la vida de las personas con discapacidades, para que no pensaran en su lugar, sino que se vieran involucradas en una situación como ellas, lo que les dejaría una sensación más profunda”.

Zhou Haoyu, de 26 años, gerente del restaurante, que se quedó ciego cuando era niño, señaló: “No necesitamos lástima. Queremos tener la misma oportunidad de participar en la sociedad”. Se unió al negocio en 2013 cuando estudiaba musicología en la Universidad de la Unión de Beijing, trabajando primero como mesero a tiempo parcial. Nació con un extraño trastorno de la retina que significaba que solo podía percibir una luz extremadamente débil. Cuando los clientes llegan al restaurante para experimentar la cena en la oscuridad, les pide que pongan las manos sobre sus hombros antes de llevarlos a la sala oscura. Mientras esperan que les sirvan la comida, charla y bromea con ellos para aliviar cualquier temor que puedan tener de la oscuridad. También toca el piano y canta para aligerar el ambiente.

Yu afirmó que la vida de los ciegos es particularmente difícil. En la mayoría de los casos, parecen destinados a trabajar como telefonistas o masajistas, pero Zhou es una excepción. De hecho, aparte de Zhou, el restaurante contrató a otras dos personas ciegas, que tocan el violín y la trompeta, para formar una banda. Posteriormente, el violinista fue aceptado en la Universidad de Sheffield en Reino Unido para continuar sus estudios musicales.

Du Chuanwang, un mesero que se unió a Trojan Fairy en 2019, usa un barbijo todos los días mientras sirve comida, no por la pandemia, sino para evitar que los comensales vean su cara. Nacido en 1999 en la provincia de Shandong, Du estuvo involucrado en un accidente en 2012 durante una broma con dos mecánicos que usaban una bomba de aire. El incidente lo dejó con horribles heridas en los órganos internos y en la nariz.

El caso de Du fue recibido por la Fundación Benéfica de Beijing AngelMom, que lo ha estado cuidando. Antes de unirse a Trojan Fairy, Du trabajó en un huerto con otras personas que habían resultado heridas en accidentes. En diciembre de 2018, el tutor de Du cenó en Trojan Fairy, donde se sorprendió al descubrir que muchos trabajadores con discapacidades podían asumir ese trabajo, en lugar de ser contratados por agencias de asistencia social.

Un mes después, Du se unió al restaurante, donde, junto con miembros del personal sanos, no solo se le paga, sino que cuenta con comida, alojamiento y cobertura de seguro sin costo.

“La debilidad no era motivo para que dejara de desarrollarse”, la Fundación AngelMom escribió en un artículo en diciembre. “Du se ha convertido en un muy buen cocinero. Antes, era Trojan Fairy quien lo protegía. Ahora, es Du quien contribuye a Trojan Fairy”.