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La aventura de elaborar vino en la meseta del Tíbet

Se están desarrollando proyectos para elaborar vino en la región del Tíbet.

Hua Sheng y Lu Sheng, una pareja tibetana, ambos católicos, se han convertido en pioneros del cultivo de uvas y la elaboración del vino durante sus años jubilados. Lu Sheng aprendió a plantar uvas y a elaborar vinos de la hermana de su abuela, que era una monja católica.

Desde que se jubilaron, la pareja se trasladó a Lhasa desde la aldea de Yakhadi, pueblo de Naxi (también conocido como Tsakhalho), en la parte oriental de la Región Autónoma del Tíbet. Aunque la capital de la región, que se encuentra a 3.600 metros sobre el nivel del mar, no se considera apta para el cultivo de uvas, Lu Sheng y Hua Sheng comenzaron un ambicioso proyecto en 2015, plantando uvas en Tsalna, un pueblo en las afueras de Lhasa.

Recibieron el apoyo del gobierno local, que está comprometido con el desarrollo de los negocios y la economía. El proyecto de la pareja da trabajo a los residentes rurales y, como resultado, el gobierno ha considerado el proyecto como parte de su programa de alivio de la pobreza.

“Lhasa es un lugar ideal para plantar variedades de uva francesas que son resistentes al frío, la sequía y las enfermedades, y que se adaptan a las plantaciones a gran altura y al aire libre”, indicó Lu Sheng. “Gracias al sol de la meseta y a la plantación orgánica, nuestras uvas crecen muy bien aquí en Lhasa. Las uvas son un poco ácidas y dulces, con un alto contenido de antocianinas”. Las antocianinas son pigmentos solubles en agua que se acumulan en las células de la uva y aportan un color intenso al vino.

En 2018, la pareja amplió su proyecto, plantando casi 7 hectáreas. Con el fin de familiarizar a los agricultores tibetanos con la plantación de uvas y la elaboración del vino, enseñaron las habilidades a los aldeanos locales. “Con nuestro espíritu empresarial de plantación de uvas en Lhasa, hemos recibido apoyo constante del gobierno y de los aldeanos. Sin su ayuda, no sería tan fácil para nosotros”, señaló Lu Sheng.

Los católicos del Tíbet eligen nombres en inglés. Hua Sheng es la traducción china en su tarjeta de identidad para Huston, el nombre que ha tomado, y Lu Sheng significa Lucy en chino.

A mediados del siglo XVIII, las monjas católicas y los sacerdotes franceses llevaron la religión, así como el conocimiento del cultivo de uvas y la elaboración del vino, a lo que se conoce como el “techo del mundo”. Desde entonces, la tradición de la uva y el vino se ha transmitido de generación en generación. Debido a que el vino tinto en la teología cristiana representa la sangre de Jesús, muchos católicos en Tsakhalho anhelan hacer su propio vino.

A diferencia de muchos tibetanos que participan en actividades religiosas después de jubilarse o disfrutan de pasatiempos, Hua Sheng y Lu Sheng optaron por trabajar en su nuevo sueño de plantar un viñedo. Mientras que la mayoría de los aldeanos tibetanos producen vino elaborado con cebada, los habitantes de Tsakhalho elaboran vino de uva con la guía de la pareja, lo que se ha convertido en una tradición local.

Las religiones dominantes en el Tíbet son el budismo tibetano y el Bön, mientras que una pequeña población es musulmana o católica. En 1865 se construyó una iglesia católica en Yakhadi, un símbolo de los intercambios entre Occidente y Oriente. Ahora unos 700 católicos tibetanos viven en esta aldea, lo que la convierte en la comunidad católica más grande de la región autónoma.

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