Legado musical

Gulangyu: ejemplo de conservación

Proteger el patrimonio cultural ha sido una prioridad para Xi desde hace tiempo

En el corazón de la Mansión Bagua, ubicada en la isla de Gulangyu, Ian Wakeley, un ingeniero de órganos tubulares australiano, se inclina sobre un inmenso órgano de teatro. Sus manos se mueven con precisión mientras él y su equipo ensamblan el intrincado instrumento musical.

Cada pieza, cada detalle, se coloca meticulosamente a medida que el órgano va tomando forma. Es uno de los 70 instrumentos que alberga el célebre museo de órganos tubulares de la isla, situada frente a la costa de Xiamen, una ciudad en la provincia de Fujian, al sureste de China.

Desde hace dos décadas, Wakeley los instala y repara en distintos puntos de la isla, contribuyendo así a que Gulangyu sea reconocida como un refugio para la música y la historia.

La isla, conocida también como Kulangsu en el dialecto local, ha sido ampliamente elogiada como un monumento viviente a la fusión entre el esplendor occidental y el patrimonio chino.

“Para mí, no se trata solo de restaurar un instrumento”, dijo Wakeley. “Se trata de preservar un legado. Miro atrás, a 20 años desde que colocamos el primer órgano, y me alegra mucho haber formado parte de ese recorrido en la isla. Su historia es una fusión entre Oriente y Occidente. Siempre tuvo un aire especial: la arquitectura, los edificios, la gente. Todo es muy acogedor”.

La dedicación de Wakeley a preservar el legado musical de Gulangyu forma parte de un esfuerzo más amplio y sostenido para proteger la rica herencia histórica de la isla. Esta dedicación, que comenzó hace décadas, ha sido impulsada por muchas personas, pero nadie fue tan decisivo como Xi Jinping, quien, como vicealcalde de Xiamen en los años 80, trazó el rumbo para la conservación de la isla.

En esa época, cuando la Mansión Bagua, una pieza clave del atractivo de Gulangyu, estaba en estado de deterioro y la ciudad buscaba remodelar el edificio de cúpula roja para convertirlo en museo municipal, Xi destinó un fondo especial de 300.000 yuanes (u$s 41.600) para apoyar los trabajos de renovación.

El liderazgo de Xi fue fundamental en la creación de la estrategia de desarrollo socioeconómico de Xiamen 1985-2000, que destacaba la importancia de Gulangyu como un “tesoro nacional”.

El plan, que incluía un capítulo especial sobre Gulangyu, instaba a preservar cuidadosamente tanto la belleza natural de la isla como su patrimonio cultural.

Xu Jinmin, funcionario del Comité Administrativo de la Zona Escénica Gulangyu-Wanshishan de Xiamen, señaló que la estrategia, elaborada por un equipo dirigido por Xi, elevó la importancia de la isla a un nivel sin precedentes y allanó el camino para sus amplios esfuerzos de conservación.

“La estrategia marcó el rumbo para la conservación y el desarrollo de Gulangyu en las décadas siguientes”, comentó Xu.

Otra medida importante durante el mandato de Xi en Xiamen fue el reconocimiento de la isla como Zona Escénica Nacional en 1988 por parte del Consejo de Estado, el gabinete chino, lo que permitió mejorar su protección.

La inclusión de la isla en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2017 fue la culminación de años de trabajo, en gran parte guiado por la visión de Xi sobre el lugar.

Tras el reconocimiento de la UNESCO, el presidente Xi, quien también es secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, volvió a subrayar la necesidad de salvaguardar cuidadosamente el patrimonio cultural dejado por los antepasados y de transmitir mejor el legado histórico de la nación.

“La candidatura al Patrimonio Mundial de la UNESCO tiene como fin una mejor protección y aprovechamiento. Es esencial resumir las experiencias exitosas, tomar en cuenta conceptos internacionales y mejorar los mecanismos a largo plazo”, afirmó.

Wakeley, quien realizó más de 30 viajes a la isla, elogió el compromiso inquebrantable de Xi con la preservación de Gulangyu y sus tesoros culturales.

“Que las autoridades digan que esto es importante, y que debemos preservar y proteger el patrimonio cultural, es algo muy valioso, no solo en China, sino en cualquier país”, sostuvo.

Cai Wanxia, analista de la Academia de Ciencias Sociales de Fujian, indicó que la conservación de Gulangyu ejemplifica el compromiso del presidente con la protección de los tesoros culturales nacionales. “También es una vívida manifestación de su pensamiento sobre la protección del patrimonio cultural”, señaló.

“Al recorrer Gulangyu, mientras apreciamos su valioso patrimonio histórico y cultural, también podemos sentir genuinamente la atmósfera vibrante de este histórico asentamiento internacional”, agregó Cai. “Esto demuestra plenamente la visión de largo plazo y la clarividencia del presidente Xi en la protección del patrimonio cultural”.

La UNESCO describe Gulangyu como “un ejemplo excepcional de fusión cultural” surgido de los intercambios sino-extranjeros que comenzaron cuando la isla se convirtió en un asentamiento internacional en 1903.

Gulangyu destaca por sus colores vibrantes, en especial por el marcado contraste entre el rojo intenso de los edificios de ladrillo y el verde frondoso que los rodea.

“El rojo sobre el verde fondo genera un efecto visual impresionante, que hace que el paisaje de la isla sea particularmente distintivo”, explicó Shi Jianguang, profesor de la Facultad de Arquitectura e Ingeniería Civil de la Universidad de Xiamen.

Shi encabezó el equipo de expertos que supervisó la restauración de la Mansión Bagua, la tercera renovación en sus 117 años de historia, un proyecto que comenzó en julio de 2021 y se completó en febrero de 2024.

Atribuyó al liderazgo de Xi el haber conservado buena parte de la arquitectura original de la isla, especialmente la mansión.

“Su firme apoyo ayudó a garantizar que las calles, los edificios y la estética general de la isla se mantuvieran fieles a su forma original”, señaló Shi.

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