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Graduados con discapacidad auditiva y visual rinden homenaje a un pionero en educación

Se abren nuevos horizontes gracias a los pioneros de la educación, hoy hay más posibilidades para acceder a la formación

En octubre, Li Qin, director de la Escuela de Educación Especial de la Ciudad de Sanming en la provincia de Fujian, se reunió con los alumnos que habían comenzado la escuela en 1992, todos con dificultades auditivas. Tanto los exalumnos como Li compartieron muchos momentos conmovedores ese día. Cuando Li y otros cuatro maestros entraron en una sala reservada para su reunión, se encendieron las luces y varios graduados les obsequiaron ramos de flores. Los estudiantes habían preparado una torta y usaban remeras que marcaban el 20° aniversario de su graduación.

Cuando la escuela se inauguró hace 28 años, ofrecía nueve años de educación obligatoria a alumnos con discapacidad auditiva y visual. En 2006, el período se amplió a 12 años para incluir la educación técnica. “No esperaba que todos los graduados se reunieran después de tantos años y mucho menos las sorpresas que prepararon”, señaló Li. “Lo más dichoso de ser maestro en una escuela especial es ver a los estudiantes ganarse la vida por sí mismos y a todos vivir una buena vida”.

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El director Li Qin les cuenta a los visitantes sobre la escuela. HU MEIDONG / CHINA DAILY

El director Li Qin les cuenta a los visitantes sobre la escuela. HU MEIDONG / CHINA DAILY

Entre los graduados, se encontraban el dueño de un supermercado, un panadero, un pintor de autos, un profesor de arte y un empleado de una fábrica de ropa. Antes de que abriera la institución, Li viajó a docenas de pueblos en 12 condados de Sanming para persuadir a los padres de niños con dificultades auditivas o visuales de que los enviaran a la escuela. “El futuro prometedor que describí para los padres de esos niños se ha hecho realidad”, sostuvo Li.

Debido a su situación de pobreza, continuó Li, la mayoría de los padres de las familias rurales no pagarían 30 yuanes (u$s 4,60) al mes por las comidas, aunque la escuela ofreciera alojamiento gratuito para los alumnos. Simplemente decían que la educación no haría una diferencia en el futuro de sus hijos. Los niños también podrían quedarse en casa y ayudar con las tareas del hogar, ya que todo lo que tenían que hacer era agregar un par de palillos para cada comida, le dijeron los padres a Li. “Fue difícil inscribir a suficientes estudiantes para nuestra escuela en ese entonces”, señaló Li. “Los otros tres maestros y yo tuvimos que explicar una y otra vez a los padres que los niños educados no solo podían cuidarse mejor a sí mismos, sino que incluso podían apoyar a la familia”.

En mayo de 1992, la escuela tuvo las primeras inscripciones, el alumno mayor tenía 14 y el menor, 8. Li, que se convirtió en director de la escuela en 2015, les enseñó mandarín, pintura, deportes y ética debido a la escasez de maestros. El curso más difícil fue el de ética, ya que era más difícil inculcar el sentido del bien y del mal en alumnos con discapacidad visual y auditiva, señaló.

Por ejemplo, algunos de sus alumnos recogían naranjas de árboles en una propiedad privada cerca de la escuela y se las daban a maestros y compañeros de clase. Li les decía que esto estaba mal, pero no parecían entender. “Además de explicarles en lenguaje de señas, necesitaba mostrarles que otras personas estaban enojadas con su comportamiento y los culparían”, sostuvo.

Li, de 48 años, sostuvo que quería ser maestro porque pensaba que era una profesión respetada. Después de graduarse de la escuela secundaria y rendir un examen de ingreso, fue admitido en la Universidad Normal de Quanzhou en la provincia de Fujian, en la especialidad de educación especial.

Sin embargo, durante los primeros años de su carrera docente no se sintió respetado. “En la década de 1990, era común que los niños con dificultades auditivas y visuales fueran considerados inferiores y sin un futuro prometedor. Algunas personas que no estaban familiarizadas con la educación especial incluso pensaban que los maestros también tenían dificultades auditivas”.

Li era reacio a contarle a la gente dónde trabajaba por temor a que lo trataran de manera diferente. Sin embargo, fue la capacidad de sus estudiantes para aprender nuevas materias, así como su talento para las artes y oficios, lo que aumentó su confianza en ellos. “Su buen desempeño en los concursos de habilidades técnicas, incluidas la sastrería y la fabricación de artesanías, me dio la confianza para ayudarlos a mejorar y cambiar la actitud de la gente hacia ellos. Deseo que mis estudiantes sean vistos como felices, positivos e independientes”, agregó.

En junio, 25 de los graduados de la escuela habían sido admitidos en universidades como la Universidad de Changchun en la provincia de Jilin y la Universidad de Medicina China de Henan en Zhengzhou, provincia de Henan. Los otros 389 graduados han encontrado trabajo o iniciado negocios, sostuvo Li.